Hijos y nietos del exilio republicano
 
 

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Andrea Luquín Calvo nació en Torreón Coahuila, México.  Hija de mexicanos, su abuela materna, Avelina Calvo Carreras nació en Santa Eugenia de Ter, Girona, en 1913 y se exilió a México junto con sus padre Ángel Calvo Herrera, originario de  Moyá, Barcelona (aunque toda su familia era de Burgos), su madre Herminia Carreras Batlle, de Santa Eugenia de Ter, Girona y sus dos hermanos Soledad y Eduardo. Su hermana Guillermina Calvo Carreras permaneció en Francia sin poder embarcar a México para reunirse con su familia.

 

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Ángel Calvo Herrera fue militar profesional de infantería y masón (su nombre era OSIRIS) siendo secretario de sellos (grado 3) de la logia Álvarez de Castro de Girona. Fue socio fundador y secretario de organización de Unión Republicana, así como vocal del consejo catalán del partido. Fue también fundador del partido Radical Socialista (transformado en Girona en Izquierda Republicana) que pasó luego a Unión Republicana. Se incorporó al ejército republicano al estallar la Guerra Civil donde fue ascendido a comandante. Asistió a las operaciones de la defensa de Madrid y Teruel.

Junto con su familia salió rumbo al exilio de España el 7 de enero de 1939 rumbo a Francia. Permaneció en los Campos de Saynt Ciprien y Brams. Con su mujer e hijos se exilió a México, a bordo del barco IPANEMA llegando al Puerto de Veracruz el 7 de julio de 1939. Sólo su hija Guillermina permaneció en territorio Francés, esperando encontrar a su esposo, José Simón, internado en un campo de concentración, y alcanzar a la familia en México. Con la llegada de los Nazis a la Francia “no ocupada” les fue imposible, a Guillermina y su esposo, embarcar en el puerto de Marsella. Regresaron a España.  A partir de ese momento la familia se separó y no volvieron a verse hasta el año de 1992, cuando Avelina Calvo visitó a su hermana 53 años después, ya en democracia.

En México la familia decidió, por oportunidad laboral, dirigirse a la región de La Laguna, al norte de México, en la ciudad de Torreón. Avelina obtuvo trabajo en el Banco de Crédito Rural, institución fundada por el presidente Lázaro Cárdenas para financiar créditos a los campesinos. Soledad obtuvo trabajo en la tienda de unos españoles afincados en la zona. Ángel Calvo, consiguió, pasado el tiempo, trabajar por igual en el Banco de Crédito Rural.

En España, Ángel Calvo fue juzgado y condenado a 12 años y un día de prisión, por el delito de rebeldía y el de masonería. Murió en el exilio en 1953.

Avelina Calvo se casó en México en 1954 y tuvo tres hijos: María Jesús, Herminia y Alfonso. Tiene 4 nietos: Andrea, Markin, Alejandra y María Jesús y dos bisnietos: Iker y Ana Paula. Visitó España en 1992 para reencontrarse con su familia. Murió en la ciudad de Torreón Coahuila en mayo del 2010.

De todos sus hijos y nietos sólo Andrea vive, desde hace siete años en la ciudad de Valencia, España.

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Andrea Luquín Calvo va néixer en Torreón Coahuila, Mèxic. Filla de mexicans, la seva àvia materna, Avelina Calvo Carreras va néixer en Santa Eugenia de Ter, Girona, en 1913 i es va exiliar a Mèxic juntament amb els seus pare Ángel Calvo Herrera, originari de Moyá, Barcelona (encara que tota la seva família era de Burgos), la seva mare Herminia Carreras Batlle, de Santa Eugenia de Ter, Girona i els seus dos germans Soledad i Eduardo. La seva germana Guillermina Calvo Carreras va romandre a França sense poder embarcar a Mèxic per reunir-se amb la seva família.

Ángel Calvo Herrera va ser militar professional d'infanteria i maçó (el seu nom era OSIRIS) sent secretari de segells (grau 3) de la lògia Álvarez de Castro de Girona. Va ser soci fundador i secretari d'organització d'Unió Republicana, així com vocal del consell català del partit. Va ser també fundador del partit Radical Socialista (transformat a Girona en Esquerra Republicana) que va passar després a Unió Republicana. Es va incorporar a l'exèrcit republicà en esclatar la Guerra Civil on va ser ascendit a comandant. Va assistir a les operacions de la defensa de Madrid i Teruel.

Juntament amb la seva família va sortir rumb a l'exili d'Espanya el 7 de gener de 1939 rumb a França. Va romandre en els Camps de Saynt Ciprien i Brams. Amb la seva dona i fills es va exiliar a Mèxic, a bord del vaixell IPANEMA arribant al Port de Veracruz el 7 de juliol de 1939. Només la seva filla Guillermina va romandre en territori Francès, esperant trobar al seu espòs, José Simón, internat en un camp de concentració, i aconseguir a la família a Mèxic. Amb l'arribada dels Nazis a la França "no ocupada" els va anar impossible, a Guillermina i el seu espòs, embarcar en el port de Marsella. Van tornar a Espanya. A partir d'aquest moment la família es va separar i no van tornar a veure's fins a l'any de 1992, quan Avelina Calvo va visitar a la seva germana 53 anys després, ja en democràcia.

A Mèxic la família va decidir, per oportunitat laboral, dirigir-se a la regió de la Laguna, al nord de Mèxic, a la ciutat de Torreón. Avelina va obtenir treball al Banc de Crèdit Rural, institució fundada pel president Lázaro Cárdenas per finançar crèdits als camperols. Soledad va obtenir treball en la tenda d'uns espanyols establerts a la zona. Ángel Calvo, va aconseguir, passat el temps, treballar per igual al Banc de Crèdit Rural.

A Espanya, Ángel Calvo va ser jutjat i condemnat a 12 anys i un dia de presó, pel delicte de rebel·lia i el de maçoneria. Va morir en l'exili en 1953.

Avelina Calvo es va casar a Mèxic en 1954 i va tenir tres fills: María Jesús, Herminia i Alfonso. Té 4 néts: Andrea, Markin, Alejandra i María Jesús i dos besnéts: Iker i Ana Paula. Va visitar Espanya en 1992 per retrobar-se amb la seva família. Va morir a la ciutat de Torreón Coahuila al maig del 2010.

De tots els seus fills i néts només Andrea viu, des de fa set anys a la ciutat de València, Espanya.

Entrevista

Me puedes dar tu nombre completo, el nombre de tus padres y el lugar de nacimiento.

Mi nombre es Andrea Luquín Calvo, nací en Torreón, Coahuila en México, mi madre es Herminia Luquín, el nombre de mi abuela, que es quien se exilió junto con mis bisabuelos, es Avelina Calvo Carreras y mis abuelos que también emigraron en este caso son Herminia Carreras y Ángel Calvo.

Por parte de tu padre.

Por parte de madre. Ángel Calvo, toda la familia de Ángel, de mi bisabuelo, era de Burgos, pero él nació en Moià, en Barcelona. Esto fue algo muy importante para que le dieran permiso a mi bisabuela de casarse con mi bisabuelo, el haber nacido en Barcelona. Era de Burgos pero había nacido en Moià porque su padre era militar y estaba allí, éste era un punto importante.

Mi bisabuela era de Santa Eugenia de Ter, un pueblo de Girona, ahora ya es parte de la ciudad de Girona. Mi abuela también nació en Santa Eugenia y mi madre ya nació en Torreón, cuando mi abuela llegó a México se casó y ella ya nació en México.

¿Y por parte tu padre?

Son mexicanos todos.

¿Tienes idea de la historia de tus bisabuelos o de tu abuelos durante la guerra, de cómo participaron?

Sí, yo creo que soy bastante afortunada porque no sólo tengo la parte de los que se fueron sino la parte de los que se quedaron porque mi familia durante la guerra se dividió. Hermanos de mi abuela quedaron aquí y otros se fueron, entonces eso también me ha ayudado a entender mucho de lo que fue, de lo que pasó en la familia a raíz de la guerra.

La vinculación directa fue a través de mi bisabuelo, él era militar, había participado en la guerra en Marruecos. Mi abuela me contaba, pues incluso su hermana más pequeña había nacido cuando su padre estaba destinado, y bueno estas cuestiones de lo que es la vida del militar destinado. Cuando estalla la guerra mi bisabuelo es de Izquierda Republicana, ya estaba retirado del ejército pero cuando con la guerra civil él decide reincorporarse al ejército y entonces pues está en el frente de Cataluña.

En ese momento la vida familiar se trastoca muchísimo, como pasó con la guerra con todo el mundo. Mi abuela quería entrar en la Universidad pero no puede entrar porque está la guerra, la Universidad está cerrada y se pone a estudiar taquimecanografía.

Su otra hermana está ya casada con un médico que también está en el frente y va a tener un hijo que lo tuvo durante la guerra.

Mi abuela en ese momento, ella me llegó a contar que alguna vez sirvió como recadera, que si había que mandar un mensaje o lo que fuera que alguna vez se ofreció, de tener que pasar alguna vez en medio de algún bombardeo o algún tiroteo a dejar un mensaje o a hacer algún tipo de esas cosas. Su padre no quería mucho pero ella se ofrecía. Entonces ella no fue una militante de la guerra de algún partido pero sí lo vivió por su padre, por la situación de su casa.

Cuando se pierde la guerra ellos salen por Francia, los separan, separaban a las mujeres de los hombres. Mi bisabuelo era masón, era de la logia, su nombre era Osiris. Entonces me cuenta mi abuela que cuando pasaron la frontera, eso les ayudó porque al momento de la separación, ella dice que se acuerda que estaban como en una especie de bodegas, -a las mujeres no las llevaron a un campo sino que las llevaron a una especie de bodegas- y pasó un hombre y cuando las vio dijo “yo creo que tu padre es hermano mío, de la logia de los masones”. Y ella dijo “”, y entonces las sacaron de ahí, las tuvieron escondidas y bueno empezar a buscar a mi bisabuelo que sí estuvo en diferentes campos de concentración, hasta que volvieron a reunirse y una vez reunidos pues organizar el exilio a México.

Escudo de la logia masónica

¿Tu abuela cuándo se casa con tu abuelo?

Ella se casa ya en México. Son tres hermanas y un hermano. Por eso yo he tenido las dos historias,  yo tengo mi abuela de allá, que es mi abuela mexicana, la de sangre, digamos y mi abuela de acá que es su hermana, que fue la que estaba casada con este médico aviador, que tiene un hijo y que cuando cruzan la frontera, cruzan todos, (mi tía abuela Guillermina va con su hijo). Entonces ellos emigran con su hermano pequeño, que tiene cinco años y el hijo pequeño de su hermana.

Se van todos.

Todos se van. Y en Girona se quedan los abuelos de mi abuela, es decir se queda familia.

¿Todos republicanos?

Sí, sí, hombre había una parte de la familia, -como ocurrió con muchas familias- que muchos están de un bando y otros del otro y eso después, cuando regresa la parte de mi familia que estaba en Francia, (que no pueden entrar a México) y que regresan a España, pues le hacen juicio al esposo de mi abuela Guillermina. Le hacen un juicio porque era piloto aviador médico en la República y pasó tiempo en cárceles y en campos. Y lo sacan porque no tiene delitos de sangre y porque tiene buenas referencias, es decir que tiene familia que no era republicana y que podía dar referencias de que es una buena persona. Es médico, -que en esa época se necesitaban médicos- y no tiene delitos de sangre; entonces lo sacan de prisión, pero tiene la prohibición de volver a ejercer donde ejerció durante la guerra, por eso estamos ahora en Valencia, porque él tenía familia en Castellón. Le prohíben quedarse en Barcelona, él era un enamorado de Barcelona, había estudiado en Barcelona, (aunque él era valenciano) y tiene que irse no me acuerdo ahora cuántos kilómetros lejos del lugar donde ejerció con la República.

¿Quién entra en campo de concentración?

Entra mi bisabuelo, de hecho estuvo en varios campos, yo sabía que había estado en campos pero exactamente no sé dónde. Mi abuela me decía que había entrado en el campo de los hombres malos, que ahí entraban eso: los comunistas. Yo después ya en el servicio de emigración de México mi bisabuelo declara que estuvo en San Ciprienne, en el campo de Brams y hay otro campo que no identifico, que ahora estoy buscando a ver si hay información de mi bisabuelo.

Mi abuela, su madre y los hermanos, viven como refugiadas pero no entran, no entran en un campo de concentración, por la ayuda de los masones. Entonces ella me contaba de que habían estado en una bodega, después consiguen un pequeño cuarto. Les salva mucho que ellas dos hablan francés, su hermana y ella, eso les ayuda mucho porque, claro, había otras exiliadas que no estaban en campos de concentración, que estaban en la ciudad y que no hablaban francés y era un impedimento.

Incluso mi abuela me decía que habían recibido mucha ayuda porque claro cuando Alemania invade Francia, la mitad está ocupada y en la no ocupada hay mucha emigración francesa que huye de la ocupación alemana y mucha gente piensa que ellas son francesas que escapan de la ocupación alemana, no españolas.

Entonces claro, como francesa, le decían : “espera que te voy a dar no sé qué”, ella me contaba eso, de hecho que un día llevaban en brazo a su hijo y que la gente decía “ay pobre niño…” y claro ellas hablando en francés, (y la sábana decía Pep y claro ellas tapando la sábana).

Campo de concentración de Brams

Y por la parte de tu tío médico aviador. ¿Ahí qué es lo que ocurre?

Lo que ocurre es que él también está en campo de concentración, pero no lo encuentran, claro, a la hora de llegar a la frontera los separan. Entonces hay esa búsqueda de dónde está su padre y su cuñado, el esposo de su hermana.

Encuentran a mi bisabuelo y lo logran sacar del campo y es cuando empieza la historia de emigrar a México. La idea es que están buscando a mi tío, José Simón Zapater, se llamaba, están buscándolo y no lo encuentran, entonces está el momento doloroso en el que ellos tienen ya todo para irse a México y mi bisabuelo le dice a su hija, claro su hija está con el corazón partido, ¿me voy?, ¿dejó a mi marido?, ¿qué hago?. Porque aparte estaba la madre de su esposo en Francia y otra hermana de su esposo, se fue toda la familia, todos se fueron. Entonces decide en ese momento, hablando con su padre, que ella se queda en Francia para tratar de localizar a su esposo y en el momento que localice a su esposo irán a reunirse con el resto de la familia a México.

¿Y así fue?

No. Porque se despiden, eso fue un drama, tanto que mi abuela me contaba del momento en el que están en el barco dejando a la hermana, que subieron a mi bisabuela desmayada porque claro se iban al exilio y dejaba ahí a una hija y a su nieto y no sabían…, la cosa era tremenda. Cantaban el Himno de la República y todo esto. Entonces claro estaban con esa ilusión.

La historia de mi tía abuela Guillermina buscando a su esposo es increíble, es una mujer a la que yo admiro muchísimo, porque fue empezar a trabajar, de lo que fuera en Francia, sacar al hijo adelante, a la suegra. Buscar a su esposo a través de periódicos, que a veces se ponían avisos en el periódico. Y lo logra encontrar en un campo, no sé exactamente en cual, pero lo logra encontrar, se ponen en contacto a través de la prensa, a través un aviso.

Y resulta que está en un campo que lo han puesto en la enfermería, claro siendo médico, que está en la enfermería y pues empiezan a buscar la manera y consiguen que le den un permiso de salida, yo creo que de los primeros permisos regresaba y demás, agarra confianza y en uno de los permisos dice “éste es” y se fugaron, se fueron.

Me contaba mi tía abuela que se vistió de las mejores galas, le compró un traje para que se viera gente bien, se compró incluso boletos de tren en buena clase para no levantar sospechas ni nada y se fugaron y la idea era embarcar a México. Pero en ese momento los alemanes bajan a los puertos, es cuando ya Francia está completamente invadida, entonces claro ya no pueden llegar al puerto, porque claro fugado, rojo, aviador, si mi tío abuelo caía en manos de los alemanes, pues ya sabemos lo que pasó con los españoles.

¿Y qué pasa?

Ahí es cuando ellos dicen “tenemos que regresar a España, entre los nazis y Franco, pues... a España”.

¿Se regresan a España?

Se regresan a España pues ya no hay posibilidades de llegar a México. Yo he encontrado en el archivo, en Relaciones Exteriores en el fondo del JARE, hay un expediente de mi bisabuelo y he encontrado una carta que le escribe incluso a Indalecio Prieto, pidiéndole como muchos exiliados ayuda porque su hija y su nieto están en Francia y que necesitan evacuarlos lo antes posible. Incluso ellos, mi bisabuela, aquí, me ha enseñado los pasaportes mexicanos que ya estaban, bueno los salvoconductos mexicanos, que ya estaban preparados, ellos lo tenían todo. Pero en ese momento los alemanes llegaron al puerto de Marsella me parece y se acaba. Es cuando regresan a España.

Simplemente dice que cuando pasaron la frontera bajaban a todos del tren, pasó un soldado y dijo “los que hayan tenido algo que ver con la República que den un paso al frente” y cuenta mi abuela que su esposo fue el único que dio un paso al frente.

Lo meten en prisión, al campo, a pelar patatas, después es médico, se logra encargar de la enfermería y después de un tiempo de prisión, lo sacan, pues ven que no tiene un delito, todas estas cosas y lograr salir de prisión pero con la condición de no regresar a Barcelona.
Y eso, a mi bisabuela que era muy catalana, fue algo que …, sólo podía ir de visita a ver a su madre, a Girona, porque no podían vivir ahí.

Ahí es cuando mi familia se separa. Unos se van a México y ellos regresan aquí, aunque sigue habiendo comunicación, siempre, siempre, pero claro es ese dolor de mi abuela de dejar a toda la familia, dejar a la hermana. Y la hermana aquí se queda sin familia prácticamente.

¿Tú sabes en qué barco se fueron?

Sí en el Ipanema, que era financiado por el SERE y llegaron el siete de julio del 39 a Veracruz.

El Ipanema

Cuando llegan a Veracruz, ¿ellos qué hacen? 

Mi bisabuelo y sus tres hijos, llegan a México. Y bueno mi abuela nos contaba que en el barco no comió nada, porque todo le daba asco o yo no sé, pero compraron un paquete de galletas en Francia y sólo comió galletas. Cuando llegó a México se desmayó en la fila, porque dicen que había una fila para tomar los datos y se desmaya, entonces mi familia entra la primera, porque dicen “a esta mujer le pasa algo”, les toman inmediatamente todos los datos.

Y bueno en ese momento ellos tienen que dar una referencia y dan la referencia del doctor Caballero que era un español que ya estaba en México y se van en tren a México D.F. bueno con otros exiliados.

Mi abuela nos contaba que los habían recibido bien en Veracruz pero que al pasar en tren el trayecto al DF, les habían apedreado el tren y les gritaban “comunistas” y “rojos”. Y claro decía que es que ellos pensaban que íbamos a poner el comunismo en México, me acuerdo que dijo que eso fue lo único que le sorprendió, que llegó un momento en el que les apedrearon el tren.

¿Qué edad tenía tu abuela cuando llegó?

Veinte, veintiún años. Cuando llegan les preguntan su profesión, qué saben hacer. Y claro mi abuela no había ido a la Universidad porque había estallado la guerra, y ella quería estudiar matemáticas, pero mientras tanto había estudiado taquimecanografía y entonces bueno lo que dice es “taquimecanógrafa” entonces la ponen de secretaria. Es algo que a mí me sorprendió porque fue la palabra de mi abuela, en la ficha taquimecanógrafa, ella no tenía por qué demostrar nada, pero bueno ya está. Y eso fue para buscar trabajo y demás, cuando llegan a México, que muchos exiliados se quedaron ahí, pero a ellos les dicen que hay posibilidades, me contaba mi abuela de irse a otras partes del país.

Resulta que en Torreón, en La Laguna, en esa época estaba el reparto agrario con Cárdenas, entonces era una zona que estaba teniendo mucho desarrollo y podía haber trabajo. Además ahí había una colonia muy grande de españoles, anterior al exilio. Y también había muchos españoles que vivían allí que ayudaron a los españoles, de hecho la otra hermana de mi abuela empezó a trabajar como dependienta en una tienda de españoles, tenía un trabajo, sí hubo esa solidaridad de mucha parte de la gente española que ya vivía en México. Entonces ellos deciden irse a Torreón por las posibilidades de poder encontrar medios de vida.

¿Logra estudiar matemáticas?

No, porque ya llegando allí era trabajar, era trabajar porque en un primer momento mi bisabuelo no consigue trabajo, quien trabaja es una de sus hijas como dependienta y mi abuela, gracias a la famosa taquimecanografía, pues está en aquel momento el Banco de Crédito Rural, que antes era una entidad del gobierno mexicano precisamente para dar créditos a campesinos, -pues toda la cuestión que tenía Cárdenas con el reparto agrario, el ejido, todas estas figuras que se fueron haciendo. Y claro, como aquello estaba en plena efervescencia, pues hacía falta gente. Entonces mi abuela inmediatamente obtiene trabajo como secretaria en el Banco de Crédito Rural.

Hay muchas fotos que yo me acuerdo de ella, se iban a los ejidos y ponían ahí la oficina, la máquina de escribir y claro estaba rodeada -y la típica imagen que tenemos del campesino mexicano, con la ropa de manta con el sombrero- y mi abuela en medio, ¡con una cara!….

Y es muy chistoso porque a lo largo de los años, un día de la revolución, ella va con trenzas y vestida de Adelita y todo. Pero claro la primera vez, yo me imagino a ella de venir de aquí y encontrarse eso, pues ha de haber sido un cambio.

¿Tu abuela se casa en México?

Sí.

¿Se casa con un mexicano?

Sí. Luego mi bisabuelo empezó también a trabajar en el Banco de Crédito Rural, quiso poner una carpintería, no funcionó, pero luego ya también en tareas de administración.

¿Tus abuelos siempre querían regresar a España? ¿Eran de los que siempre tenían la maleta lista?

A mi bisabuelo le gustaba mucho la carpintería y una cosa que yo todavía en México tengo, él hacía muchos baúles y yo creo que es una cosa que siempre he pensado que esos baúles y cajas estaban hechos para meter las cosas porque pensaban regresar.

¿Llegaron a regresar?

No, porque bueno a mi bisabuelo, le hacen juicio, después hay juicio. En el Centro Documental de la Memoria Histórica está el juicio que le hacen y lo condenan, si regresaba, a 12 años y un día de prisión. Entonces regresar a la cárcel, no.

¿Pero siempre tenía la idea?

Claro, porque eso que pasa con los exiliados, tenían la idea, en un principio, bueno con la Guerra Mundial, que si terminaba el nazismo, pues que las democracias occidentales no iban a permitir que la dictadura…, pues la historia que todos conocemos y eso poco a poco se va a...

De todos modos mi abuela, ella me decía, porque mi bisabuelo murió en el 52 me parece, murió de cáncer, y mi abuela siempre me decía que cuando su padre murió en ese momento ella supo que nunca iba volver. Claro estaba toda esta cuestión de la política y demás, que muchos exiliados decían “bueno, cuando Franco entró a la ONU sabíamos que esto ya se había acabado”. Pero no, para mi abuela fue algo más personal decir “cuando mi padre murió yo sabía que no iba regresar”.

De hecho mi abuela no se casó hasta que murió mi abuelo. Y eso también es el síntoma de tener en mente que van a regresar, porque mi abuela había tenido novios y todo esto, pretendientes y demás, porque era muy guapa, pero ya nunca se casó. Y de hecho ella se casó en el 53, un año después de muerto mi bisabuelo. Se casó, mayor para la época y se casó por eso. En ese momento es cuando decide que no regresa aquí y empieza realmente a hacer su vida en México.

¿Tienes idea si tus bisabuelos, si tu abuela, tenían amigos exiliados, si se juntaban?

Sí, hubo alguna especie de contacto, aquí hubo dos cosas y eso es algo que ahora me doy cuenta y es un tema a investigar, porque claro el exilio se concentró mucho en México D.F., donde había más grupos de exiliados. Pero ellos se fueron a un pueblo de provincia en México, con las distancias que eran, porque me he encontrado por ejemplo cartas de mi abuelo pidiendo con retraso su inscripción en el registro de militares republicanos y ponía “yo sé que esto se hizo hace cuatro meses, pero es que estoy aquí”, -ahora tenemos medios de comunicación, pero en aquel entonces-,y  claro las cosas eran lentísimas, estaban lejos y se enteraban poco.

Realmente donde estaba el núcleo fuerte del exilio era México D.F., sin embargo yo sé que mi abuelo sí se reunía. Mi bisabuelo sí se reunía con la gente que había ido a Torreón, porque -y ahora que vaya a México voy a verlo-, había una asociación de republicanos  que se juntaban en Torreón y hacían alguna especie pues de actas y cosas así, y él aparecía como presidente. O sea que sí hubo esas reuniones por parte de mi bisabuelo. Eran pocos los que habían por esa zona, pero sí se reunían.

Y por ejemplo el caso de mi abuela, ella no se reunió. En Torreón estaba el Club España y todas esas cosas que eran no sólo de exiliados sino de los españoles que vivían ahí, entonces ella acostumbraba ir a estas reuniones, no tanto con exiliados sino con españoles en general. Pero bueno también era el punto de encuentro de muchos exiliados porque siendo de España, los españoles, celebraban las fiestas de aquí y todo esto.

Entonces ella me contaba que había un día, no sé qué festividad era, pero habían puesto a mi madre vestida con un traje típico español y a mi tía, sus dos hijas, -ya tenía sus dos hijas- y había ido a una celebración, a un baile. Entonces me dice que en esa celebración, (a mí no me queda claro porque a veces lo contaba de que habían inaugurado una foto del rey o una foto de Franco), entonces en el momento en el que en ese Centro, -porque no sólo era de republicanos-, está la foto de Franco, me contaba mi abuela que agarró a sus niñas y jamás volvió a poner un pie en ese Centro, jamás.

Entonces no hubo mucho contacto con otros españoles porque además es que mi abuela no iba a ir ahí, no, mi abuela no iba a ir -y con toda la lógica-, donde estuviera la foto de ese señor, a veces me lo contaba con Franco y a veces con el rey, pero por el enojo con el que lo contaba yo creo que era una foto de Franco. Estamos hablando de los sesentas.

¿Tu abuela ya estaba casada?

Sí ya estaba casada y nació primero la mayor: María Jesús, le pusieron el nombre de su abuela paterna, mi madre que se llama Herminia, el nombre de la abuela materna y el último hijo, lo tuvo ya cuando tenía 41 años, mi tío Alfonso, que se llamó como su padre. Tuvo tres hijos, se casó tarde pero alcanzó a tener tres hijos.

Cuando nace tu mamá ella va al colegio Cervantes.

Sí, el único lazo que sí hubo con el exilio, eso sí, el lazo que siempre mantuvo mi abuela fue con el colegio Cervantes de Torreón con el profesor Antonio Vigatá y Antolín eran dos profesores: valenciano y catalán el otro, que fundaron el colegio Cervantes, bueno con estas ayudas que hubo del SERE para fundar los colegios del exilio, pues hubo la cuestión del colegio Cervantes. Incluso mi abuela firmó, porque ella me contaba que había que tener, les daban financiación pero tenían que emplear a determinado grupo de exiliados, es decir también dar trabajo a profesores del exilio. Mi abuela estuvo ahí y su hermano ya estudió en ese colegio, porque era el colegio donde iban los hijos de los exiliados. Entonces mi madre, mi tía  y mi tío estudiaron en el colegio Cervantes, yo también, mis hermanos han estudiado en el colegio Cervantes, toda mi familia ha estudiado en el colegio Cervantes. Esa sí fue una relación, porque el profesor Vigatá también fue exiliado y se mantuvo.

¿Cuántos hermanos tienes?

Tengo dos hermanos menores, yo soy la mayor, Alejandra y Markin, nombre ruso, porque cuando se iban a venir a México les surgió también la idea de irse a Rusia, entonces hay una parte de la familia que era más soviética. Pero no, mi bisabuelo yo creo que con muy buena cabeza le gustaba más el modelo de Cárdenas y no van a Rusia, entonces hay una parte de la familia por ahí. Y tengo unos primos Markin también que bueno tenían muy buenos recuerdos de la familia y mi madre le pone Markin.

Cuando tienes uso de razón, que empiezas a acordarte de las cosas, ¿en tu casa, tu abuela seguía teniendo relaciones con gente del exilio?

Con el colegio sí, pero esta situación de con gente exiliada, no. Es decir fue ese incidente, en ese club que mi abuela fue como que no, no quiero saber nada, pero por ejemplo con el Colegio Cervantes pues sí, con el profesor Vigatá, con el profesor Antolín, ese tipo de lazos  sí continuaron.

¿Tus amigos eran de la escuela y eran también hijos de exiliados? Y a lo mejor gente de izquierda porque la gente que iría a esa escuela sería más bien…

Era de todo tipo, porque el colegio Cervantes era privado pero laico como colegio del exilio, entonces es algo que yo siempre defenderé, la escuela laica porque había, efectivamente había otros nietos de exiliados que también estaban ahí, pero también había gente de todas las religiones, de todos los estratos sociales, eso creaba un ambiente muy particular en el colegio.

Yo la verdad, lo que pasa es que también Torreón es una ciudad donde es relativamente fácil tener un abuelo, un bisabuelo o tu padre, extranjero, porque Torreón es una ciudad que acaba de hacer 100 años hace dos años, es una ciudad muy joven y tuvo un boom y vino mucha gente de fuera, entonces hay mucha gente, hay una colonia muy grande de chinos, hay una colonia muy grande de libaneses, alemanes, franceses, ingleses, o sea hay bastante gente en la ciudad que tiene gente de fuera.

Entonces no era tan raro el que dijeras que tu abuela es española, no era raro, entonces lo que vi más bien eso dentro de esa dinámica de la ciudad, más que nada. No había una distinción muy especial de exiliados, como a lo mejor pasó en México, porque ahí había más instituciones y mayor número. Pero por las características de mi ciudad, entraba en la dinámica de la gente que viene de fuera.

¿En tu casa se llegó a hablar catalán?

Sí. Cuando querían que no me enterara de algo hablaban en catalán, entre ellas hablaban en catalán. Mi abuela me enseñó palabras sueltas y todas las noches me daba un beso y me decía “bona nit, fins demà, que dormis be”, todas las noches. Son las palabras que aprendí en catalán, yaya, es mi yaya, porque además en Cataluña le decían baba y eso de baba se oía muy mal en México y entonces le llamábamos yaya. Ella a su abuela le llamaba baba, la baba, mi babi, pero no, era mi yaya. Sí, con ella sí. Mi bisabuela, sobre todo con mi tío, sé que ella le enseñaba un poco más de vocabulario, sabía un poco más. Yo tenía palabras sí, mi perro se llamaba gossi, o gos. Eran palabras sueltas, pero cuando querían que uno no se enterara hablaban en catalán.

¿La comida en tu casa era de tipo catalana, española?

Después terminas el Cervantes hasta la preparatoria.

Secundaria, para aquel entonces sólo había secundaria, a mis hermanos ya les tocó.

Después vas a otro colegio público.

Sí, voy a un colegio digamos concertado como dirían aquí, que era el Colegio Luzac que era mitad privado mitad público, que estaba cerca de mi casa, un poco por comodidad y allí hago la preparatoria, laico igual, pero no hay ningún tipo de relación con el exilio.

Después haces la Universidad.

Sí, en mi ciudad, estudio Comunicación Audiovisual y bueno término allí y al cabo de unos años terminé y trabajé, en Torreón, y después de un tiempo es cuando decido venir aquí a estudiar.

¿Tú ya tenías una idea de cómo era Cataluña o de cómo era Valencia?, ¿te había explicado tu abuela en algún momento?

Bueno mi abuela tengo que puntualizar que sí vino, regreso de visita en el 90, ella vino a visitar a su hermana y demás, yo en ese entonces no vine con ella, vino mi tío, su hijo y la familia también ha ido a México. Entonces digamos que un primer contacto también lo tengo porque vino la familia de allá y demás.

¿Mi abuela, hablarme de Cataluña?, bueno las historias de la guerra, yo me acuerdo que en mi casa había un libro de Cataluña, era muy niña y yo le señalaba algunas cosas y ella me contaba algunas cosas, que si Figueras, bueno algunas cosas, sí ubicó nombres de ciudades, cosas así, la sardanas por ejemplo, yo sabía lo que era una sardana, pero hasta ahí.

Yo vine de vacaciones en el 2002, vine de vacaciones, había juntado un poco de dinero y me vine a conocer la tierra de mi abuela y también a otras partes, Francia. Y entonces fue cuando conocí realmente Barcelona, Girona, Figueras.

¿Fuiste a conocer los lugares donde habían nacido tus abuelos y tus bisabuelos?

Sí, porque eso era lo bonito, por ejemplo cuando estuve en la catedral me acordé de lo que mi abuela siempre me contaba de que cuando fue la guerra, no sé en qué momento, -es la memoria de mi abuela, no sé si el rigor histórico entra- pero bueno que querían quemar las cosas de dentro de la catedral de Girona y que mi abuelo con otros lo impidieron, decía “no queméis esto, es de la Iglesia, y lo que está aquí es nuestro, es vuestro, es del pueblo”. Y entonces llegar a la catedral de Girona, es estar en esos lugares y acordarte de esas historias.

Y has estado donde nacieron

La casa ya no existe, es en Santa Eugenia, un barrio de ahí.

Y de tus bisabuelos fuiste a conocer.

Yo sólo sé que nació en Moiá, no sé exactamente donde, la casa donde ellos vivieron ya no existe. Lo que si existía era la casa de la babi, o sea de los abuelos donde iban a veranear a Figueras, que está por donde está el museo Dalí. Lo supe porque cuando traje fotos, decían, “la casa de no sé quién”. Yo fui a lugar, fotografié todo y resulta que había salido la casa donde ellos iban a Figueras a veranear. Digamos que luego encontramos que había sido de un pariente alcalde y no sé qué, Carreras, y es verdad había muchos carreras por allí, en las calles y demás.

Pero más que nada pues era eso… el río, el Oñar, eso sí, mi abuela era de Girona, las dos, me acuerdo que la anécdota cuando vinieron aquí fueron ir en coche hasta Girona y me contaba mi tío que cuando pasaban la línea de Girona decía mi abuela “ahora sí podréis respirar el aire, esto sí es aire”, o sea, era muy de ahí y cuando yo llegué a ver todas estas cosas, a mí me recordaban estas historias. El río, que por ejemplo es que mi abuela, era mucho, decía “que sí, París, el Sena, pero como el Oñar…”. Es a lo que me refiero, era muy…, no nacionalista, porque para nada, en mi casa eso no, porque ellos eran españoles, pero era muy de Girona, Girona era molt bonica, las dos, las dos eran muy de su tierra.

¿En qué momento decides venir a vivir aquí?, ¿por qué te vienes? y ¿por qué a Valencia?.

Yo vine de viaje, me gustó mucho, yo tenía inquietudes de estudiar filosofía, estudié Comunicación Audiovisual, porque me gustaban las humanidades, las letras y ya estando en la licenciatura me gustó mucho Filosofía. Yo quería estudiar una maestría, lo que tuviera que ver con Filosofía. En mi ciudad no existe, me tenía que trasladar a México D.F., Guanajuato, o Veracruz, pero el plan de estudio no me gustaba, luego trasladarse a México D.F. es una ciudad que yo le tengo demasiado respeto, 20 millones de habitantes es demasiado.

Y bueno estaba la posibilidad también de ir al extranjero, solicité becas por ahí a ver si podía irme, me admitieron y claro yo uno de los lugares que pedí fue para Barcelona, pedí Salamanca, -que es el lugar prácticamente donde vamos los latinoamericanos-, Madrid y pedí Valencia, porque claro mi familia está aquí, bueno la familia que se quedó, viven un pueblo cercano a Castellón, entonces claro era un poco pues cerca de la familia.

Al final el plan de estudios que más me gustaba era de Valencia y luego pues también pesó eso, al final de cuentas un grito de auxilio, se oye más fácil de Valencia a Vall de Uxó que de Salamanca, entonces me decante por Valencia. Ya de eso hace siete años que me vine, ya he acabado los estudios y claro pues ya que estás un poco aquí, ya es muy difícil regresar allá, no es igual, entonces es como que una cosa ha llevado a la otra.

Yo pensé realmente cuando vine que me quedaría tres años, una cosa así, planeaba pues eso, acabar los cursos e irme a hacer la tesis en México, venir solo a defenderla, pero me fui liando, me fue liando y me he ido quedando.

¿Cuándo llegaste, el estar aquí fue fácil para ti?, ¿fuiste aceptada?.

Yo por una parte conté con una ventaja que era tener familia aquí, que eso mucha gente que viene de afuera no lo tiene, y eso para mí me apoyó enorme. Porque claro no es lo mismo llegar sola a una ciudad que alguien que sabe cómo es más o menos desde la burocracia, muchas cosas y simplemente el apoyo familiar, navidades, fechas especiales, o tener algún familiar aquí, eso para mí ha sido muy importante. Entonces mi experiencia parte de que tengo familia, también eso marca la diferencia con otras personas que vienen y que no tienen familiares.

Los primeros meses, como toda persona que marcha a otro país de fuera: difíciles, porque claro extrañas a tu familia, te replanteas si has hecho bien en venirte, estás tratando de adaptarte por ejemplo a un sistema universitario que es distinto a México, que es mucho más exigente. Y de repente, claro, es complicado, cualquier persona que viene de fuera lo sabe. A mí me lo dijeron que si superaba los seis primeros meses ya me quedaba y me he dado cuenta que es verdad, que mucha gente viene cuatro meses y se van, no aguantan esa separación y demás. Yo creo que también me ayudó la manera en que llegué, vine con una beca de la Universidad de Valencia, a un colegio mayor, donde hay gente de fuera, españoles, en donde podemos convivir, porque estamos aquí mucho tiempo y eso ayudó a que no me sintiera a lo mejor tan sola. Eso no quita que los primeros meses hayan sido  difíciles.

En cuanto a la aceptación, yo sí creo una cosa, en México somos más abiertos, y de hecho gente española que iba México me lo dice, es que ustedes, un chico de la facultad fue a un intercambio a la UNAM y me dice “una persona que me acababa de conocer me invitaba a comer a su casa”, dice “es que eso aquí en España no lo hacemos”, y eso por ejemplo sí extraño, en México somos más como que inmediatamente… Eso yo también lo he hecho, “que no tienes dónde comer, pues vente a mi casa”, o “vas para allá, pues te doy un aventón en coche”. No tenemos tanto problema como para abrir la puerta en un primer lugar. Y aquí la gente es más reservada, pero una vez que te abren la puerta es igual.

Lo que pasa es que a lo mejor cuesta un poquito más, será la Unión Europea o yo no sé, pero vamos al final me he encontrado aquí con gente como de todo, gente muy buena, gente mala, gente mejor. Me he encontrado con gente muy buena, tengo amigos de fuera tengo amigos españoles y la verdad en ese aspecto bien. Lo que pasa es que claro sí notas al inicio esa diferencia cultural, digamos somos un poquito más abiertos y aquí cuesta más, pero después ya son las mismas amistades.

¿La gente te reconoce como hija de exiliado o siempre eres la mexicana?

A ver, soy la mexicana, lo que pasa es que bueno estoy también digamos en ese aspecto, yo no me presento nunca como hija de exiliados, por el trabajo de la tesis y todo eso pues siempre sale “ ah, eres nieta de exiliados o familia de exiliados”. Pero nunca ha sido una carta de presentación. Lo que sí ha sido una carta de presentación es la nacionalidad. Porque yo sí me he topado muchas veces que “ah mexicana” y tal, y a lo mejor hablas un poquito con la gente y a lo mejor tú eres un poco de izquierdas y lo que sea y te dicen “Ay, México, queremos mucho a México”. A mí me han dicho más, sin saber que soy descendiente de exiliados, me lo han dicho, sacan el tema de que México fue un país que ayudó mucho.

Sé que la emigración a España no es como en otros países latinoamericanos, que somos poquitos mexicanos los que estamos aquí, pero que cuando dices que eres de México hay como un cierto cariño, eso sí lo he notado,  hay una diferencia, como que la gente sí de pronto tiene esa memoria histórica, recuerda.

Pero sí, siempre me dicen mexicana, o así, pero también estoy en medio de un ambiente universitario en donde hay muchísima gente de afuera y gente que sabe un poco mi historia, o compañeros el trabajo y demás, y no hacen esa distinción. A veces me dicen, a lo mejor porque al hablar me sale una palabra mexicana, “ya estamos aquí con la mexicana”, no sé qué, pero en plan más de diversión o cosas así.

¿Qué es lo que más valoras de vivir en Valencia?

Yo creo que en primer lugar la tranquilidad de vida, yo creo que eso es muy importante y desgraciadamente en México hace mucho que no voy, pero se ha perdido mucho la tranquilidad, el poder salir a la calle, pasear, caminar. Yo vivía en una ciudad que estaba diseñada muy en plan americano y entonces caminar por la ciudad era imposible.

Esa tranquilidad, esa manera de vivir más tranquila, en ese sentido a comparación de cómo está ahora México, a mí me gusta, me gusta mucho, y en general me gusta el sentido político social que hay no sólo en Valencia sino en España.

Aunque aquí también hay casos de corrupción y lo que sea, pero es un poco sentir que hay una vida social que responde en uno u otro sentido. Me gusta en el sentido de que la gente tiene poder sobre las cosas, que la gente se manifiesta, que tiene esa dinámica que en México no tenemos. En México somos un poco, aguantamos, aguantamos. Y eso también es algo que me gusta de aquí, que sientes que te puedes implicar, no sólo políticamente sino en ayudas sociales, y que sientes un poco que avanzas, que sirves para algo, que hay algún resultado y esa sensación me gusta, eso lo aprecio muchísimo.

Sé que hablando con los españoles dices y que ahora la situación es muy mala y claro, todo país tiene sus problemas, pero esa sensación de un poco decir “el trabajo que tú hagas puede dar un fruto”, que eso desgraciadamente en México se ha perdido, en gran parte. Eso es una sensación es importante y que yo he aprendido a rescatar estando aquí.

¿Cómo ha influido en tu vida, en tu forma de ser, el ser nieta de exiliada?

Para finalizar ¿qué piensas de la memoria histórica?

La ley de la memoria histórica me parece bien, me parece corta en muchos aspectos, que sea un primer paso muy bien, que no se vaya a quedar nada más ahí, de que ‘ya lo hemos hecho’, no.  Yo creo que es el primer eslabón para muchas cosas, muchas cosas están ahí, bueno como hemos visto ahora el caso del juez Garzón, un montón de cosas que están saliendo, que no están contempladas en la ley de la memoria histórica pero que forman parte de esa cicatrización de las heridas.

Bien por un lado la ley de memoria histórica, pero yo creo que falta muchísimo, porque no sólo es que haya una ley, sino cómo se vive socialmente esa ley. Entonces no basta eso sino que socialmente la sociedad saque todo eso, que tenga el derecho al duelo y que se reconozca quién hizo las cosas porque hay que llamar las cosas por su nombre.

Y yo creo que los que pasamos, porque me incluyo, en las dos historias yo creo que es lo único que pedimos, simplemente que se reconozca que se hizo una injusticia. Que fue injusto para los dos, para el que se fue y para el que se quedó y que pasó lo que pasó y que fue una cosa de injusticia y que hay que reconocerlo, que fue una injusticia cometida por... y ya está.

Y no creo que sea una cuestión de venganza ni que el nieto del uno vaya con el nieto del otro a decir que si mi abuelo hizo tal cosa, eso es una tontería. Yo, en el Centro de la Memoria Histórica, he visto el parte en el que daban a informar que mi bisabuelo había muerto en México. Y claro te llena de rabia leer: “me enorgullece”, “tengo el honor de decirle que este hombre ha muerto en México”. Entonces claro, tú estás leyendo sobre tu abuelo. Pero es esa parte que dices yo a mi abuelo lo voy a rescatar y luego bueno, a hacer que este juicio completamente injusto sea nulo, que no exista, porque se lo merece.

Y sí me he dicho, no voy a buscar a esa persona obviamente, sé lo que pasó, pero mi interés es que esa herida, si bien nunca se va a poder borrar porque ellos han pasado lo que vivieron y nunca les vas a poder recuperar, -mi abuela nunca va a poder recuperar a su hermana, ni su hermana haber perdido a sus padres-, pero por lo menos, que estén donde estén que haya esa justicia, eso es lo que yo creo que va por ahí.

     
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