Hijos y nietos del exilio republicano
 
 

PROTAGONISTAS

 

ÁNGELA BOTELLA

   
 
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Carolina Luis
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Marina Silvestre
José Silvestre
 

Soy Angela Botella Campos, nacida el 13 de abril de 1938 en Alcázar de San Juan, Ciudad Real, España, mientras mi padre Ovidio Botella Pastor estaba luchando en el frente defendiendo el gobierno de la República, democráticamente elegido.

Mi madre, Angela Campos Arteaga, se encontraba en Alcázar destinada como maestra aprovechando que su padre José Campos Campaña ejercía como registrador de la propiedad en esta ciudad. Allí vivíamos juntos mi abuela materna, Angela Arteaga Montilla, mi abuelo, mi madre y mi hermano mayor Ovidio de 2 años.

 

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MEMORIAL DEMÒCRATIC


CORREO ELÉCTRONICO

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Casi al final de la guerra mi madre, mi hermano y yo llegamos a Valencia donde vivía mi abuela paterna, Consuelo Pastor Candela. Este fue el comienzo del viaje que nos llevó al exilio. Después de varias vicisitudes durante mes y medio, logramos llegar por mar a Cataluña, donde mi padre me conoció en Valls cuando yo tenía 8 meses. En Barcelona nos unimos a mi abuelo paterno, Juan Botella Asensi y otros miembros de mi familia paterna. De allí emprendimos viaje rumbo a París, a casa de unos tíos de mi madre.

 Ya en Francia, los ejércitos francés y ruso quisieron enrolar a mi padre en sus filas a causa de los trabajos que había hecho en el tendido de puentes en la batalla del Ebro, y otras maniobras en otras grandes batallas durante la guerra civil. En estas batallas estuvo junto a Lister, Modesto, Manuel Tagüeña, etc. en el 5º Cuerpo del Ejercito Republicano.

De Francia salimos en el primer barco que dejó Europa, era un barco de Judíos, el “Flandre”, y llegamos al puerto de Veracruz, en México, el 1 de junio del año 1939. Nos trasladamos a la capital, México D.F, allí curse mis estudios en el Instituto Luis Vives, donde trabajaba mi madre y luego los estudios universitarios en la U.N.A.M. Mi padre que era arquitecto, ejerció su profesión en el país que nos ofreció asilo y cariño. Agradeciendo profundamente a D. Lázaro Cárdenas el gran apoyo que nos ofreció a todo el exilio Español.

En el año 1959 regresé a España para conocer a mi abuela paterna, pues ella no salió al exilio. Ese mismo año conocí en Madrid al que se convirtió en mi marido un año más tarde, Benito García Díaz. Vivimos en México D.F. donde nacieron nuestras 2 hijas, Angela y Celina. Ciudad en la que ejercí mi profesión de maestra de letras clásicas en la Escuela Nacional Preparatoria, dependiente de la  U.N.A.M.

En el año 1976, en julio, por causa de las compañías transnacionales (DUPONT) trasladaron a mi marido a Benicarló, Castellón, donde vivimos desde entonces y donde él falleció en el año 2004. Aquí vivo con mis hijas, mis nietos y mi yerno.

El exilio forzoso tras una cruenta guerra civil dando lugar a la dictadura de Franco ha provocado la rotura de muchas familias y la pérdida de identidad. En México era Española y aquí nos consideran Mexicanos.

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Sóc Angela Botella Campos, nascuda el 13 d'abril de 1938 en Alcàsser de Sant Joan, Ciudad Real, Espanya, mentre el meu pare Ovidio Botella Pastor estava lluitant en el front defensant el govern de la República , democràticament triat.

La meva mare, Angela Campos Arteaga, es trobava en Alcázar destinada com a mestra aprofitant que el seu pare José Campos Campaña exercia com a registrador de la propietat en aquesta ciutat. Allí vivíem junts la meva àvia materna, Angela Arteaga Montilla, el meu avi, la meva mare i el meu germà major Ovidio de 2 anys.

La meva mare, el meu germà i jo arribem a València on vivia la meva àvia paterna, Consuelo Pastor Candela. Era gairebé el final de la guerra i va anar el començament del viatge que ens va portar a l'exili. Després de diverses vicissituds, aconseguim arribar per mar a Catalunya. Durant mes i mitjà vam ser d'un costat a un altre i el meu pare em va conèixer a Valls quan jo tenia 8 mesos. A Barcelona ens unim al meu avi patern, Juan Botella Asensi i altres membres de la meva família paterna. D'allí arribem a París a casa d'uns oncles de la meva mare.
 
Els exèrcits francès i rus volien enrolar al meu pare en les seves files gràcies als treballs que havia fet en l'estesa de ponts en la batalla de l'Ebre i altres maniobres en altres grans batalles durant la guerra civil. Va estar al costat de Lister, Modest, Manuel Tagüeña, en el 5º Cos de l'Exercit Republicà. De França sortim en el primer vaixell que va deixar Europa, era un vaixell de Jueus, el "Flandre", i arribem al port de Veracruz, a Mèxic, l'1 de juny de l'any 1939. Ens traslladem a la capital, Mèxic D.F, allí cursi els meus estudis en l'Institut Luis Vives, on treballava la meva mare i després els estudis universitaris en l'O.N .A. m. El meu pare que era arquitecte, va exercir la seva professió al país que ens va oferir asil i afecte. Agraint profundament a D. Lázaro Cárdenas el gran suport que ens va oferir a tot l'exili Espanyol.

L'any 1959 vaig tornar a Espanya per conèixer a la meva àvia paterna, doncs ella no va sortir a l'exili. A qui vaig conèixer a Madrid va ser al que es va convertir en el meu marit un any més tard, Benito García Díaz. Vivim a Mèxic D.F. on van néixer nostres 2 filles, Angela i Celina. i on jo vaig exercir la meva professió de mestra de lletres clàssiques a l'Escola Nacional Preparatòria, dependent de l'U.N.A.M.

L'any 1976, al juliol, per causa de les companyies transnacionals (DUPONT) van traslladar al meu marit a Benicarló, Castelló, on vivim des de llavors i on ell va morir l'any 2004. Aquí viu amb les meves filles, els meus néts i el meu gendre.

L'exili forçós després d'una cruenta guerra civil donant lloc a la dictadura de Franco ha provocat el trencament de moltes famílies i la pèrdua d'identitat, a Mèxic era Espanyola i aquí ens consideren Mexicans.

Entrevista

Hola, puedes decirnos tu nombre, el nombre de tus padres y el lugar de nacimiento.

Soy Ángela Botella Campos, mi padre era Ovidio Botella Pastor, mi madre Ángela Campos Arteaga, y yo nací en Alcazar de San Juan, Ciudad Real.

¿Tienes idea de la historia de tus padres o de tus abuelos en la época de la República o de la Guerra Civil y de cómo salieron?

Obviamente sí. Empecemos por mis Abuelos. Mi abuelo paterno se llamaba Juan Botella Asensi, él era abogado y llegó al Ministerio de Justicia en la segunda republica. El era radical Socialista. Mi abuelo materno era más bien una persona liberal. Tenía un puesto de trabajo bastante bueno: era Registrador de la Propiedad. Se llamaba José Campos Campañá, o sea que alguna bisabuela catalana había también por ahí. Mis padres estudiaron los dos en el Instituto Escuela de Madrid. Fueron compañeros de colegio y terminaron casándose en el año 35.

Mitin de Juan Botella

Mientras tanto ¿tu padre ya estaba en el frente o no fue al frente?

Bueno, mi padre hizo la carrera de Arquitectura en Madrid y cuando empieza la guerra se alistó en el ejército Republicano y fue al frente. Estuvo en todos los frentes posibles; estuvo en Belchite, Jarama, ... y por supuesto en la batalla del Ebro en la que tuvo un papel muy importante, como dije antes en el tendido de los puentes para que las tropas Republicanas pudiesen cruzar el rio.  En estas batallas estuvo con Manuel Tagüeña, que también estuvo exiliado en México, con Modesto y con Lister.
Belchite y el Ebro

¿Y tu abuelo paterno también?

 Sobre mi abuelo paterno se que no estuvo en el frente, ahora no se que cometido tuvo durante la guerra. Pero si tuvo que salir de España para que no lo matasen pues había formado parte del gobierno Republicano. Al no encontrarlo mataron a su hermano Evaristo Botella Asensi, que era Alcalde de Alcoy.

Por el lado de tu madre.

Por el lado de mi madre formó parte del ejercito Republicano su hermano  José Campos Arteaga que le agarró el golpe de estado en el caurtel de la Montaña en Madrid.

Mi abuelo materno no se enroló en el ejército. El era apolítico y respetuoso con los demás. Era Registrador en  Alcázar de San Juan, que es donde yo nazco. A pesar de ser una persona que no se metió en política, le condenaron a 30 años de carcel, por no hacer nada malo a nadie, por ser una persona honrada. Salió de la carcel para morir en el año 1944. Mi abuela materna, Angela Arteaga Montilla se quedó con él, fue siguiéndolo de penal en penal,  siendo maltratada por curas y monjas y demás gente de esa ideología. Ella era creyente y en ese momento dejo de creer en la iglesia, siguió creyendo en Dios. Una vez muerto mi Abuelo ella también emprendió ese duro viaje del exilio, con la pena de haber visto morir a su marido injustamente castigado por unas personas retrógradas.
Ángela con su madre

¿Cómo se conocen tus padres y en qué año se casan?

Mis Padres se conocieron en el Instituto Escuela cuando eran niños. Desde entonces ya no perdieron el contacto. En 1935, después de haber finalizado sus estudios universitarios, mi Padre arquitectura y mi Madre Filología Hispánica y Magisterio, se casaron en Madrid. Felices al empezar una vida en común, al año siguiente nace mi hermano Ovidio en abril, pero tristemente esa felicidad se ve truncada por el golpe de estado fascista del mes de julio. Sin ellos saberlo ahí es cuando empieza el largo viaje que les llevará al exilio en México.

Y después naces tú.

Si, nazco en abril del 38, en Alcázar de San Juan, en casa de mis abuelos maternos. Fui fruto de una de las 2 o 3 ocasiones en las que mis Padres se reencontraron durante la guerra. Mi Madre consiguió el traslado a Alcázar, donde su Padre estaba trabajando, así podía estar con sus Padres y la podían ayudar con mi hermano. Al mismo tiempo huía de los continuos bombardeos que tenían lugar en Madrid donde tenía su plaza de maestra. Momento muy duro porque abandonó su hogar para nunca volver.

Ángela y su hermano en París en 1939

¿Cómo salen?

¿Cómo salimos?, pues muy mal… Mi padre fue a buscar a mi Madre y a su hijo a Alcázar y le dijo “Ángela esto se pone muy mal, vengo por ti, vámonos”.  Mi madre en ese momento tenía un hijo de dos años y creo que yo estaba a punto de nacer. Ella le dijo que no se iba: “lo siento pero yo me quedo en Alcázar ya nos veremos cuando podamos”.  Mi Madre me comentó, que el que yo fuera a nacer no era el impedimento,  que si a ella la mataba una bomba, igual iba a morir con ella, pero a ellos le preocupaba mucho mi hermano, un niño de dos años, y lo que le hubiese podido pasar si quedaba desamparado. Mi Padre le dijo a mi Madre que quedará constancia que él nunca la abandonó, que pasara lo que pasase él había ido a buscarla. El tenía que volver al frente, a la batalla del Ebro, ya era el final de la guerra, previo a la caída de Cataluña.
 Entonces quedaron de acuerdo en que el que lograse salir de la familia y amigos fueran a París a casa de unos tíos de mi Madre, como punto de reencuentro si conseguían salir de España.

¿Tu padre sale solo?

Bueno él sale con el ejército, y terminan en un campo de concentración en Francia.

Campo de concentración de Argelès

¿No sabes cuál fue?

Pues realmente no sé cuál fue, creo que fue Argelès o uno de esos.

¿Cuando tú naces, inmediatamente se van para Valencia?

 Una vez nacida yo, y en vista del negro futuro que le esperaba a los Republicanos, mi madre sale de Alcázar de San Juan rumbo a Valencia. Mi padre le mandó a una persona para que la ayudase a llegar a Cataluña, Vicente Carbonell, que también fue exiliado en México y fue profesor de matemáticas.  Durante el viaje Vicente Carbonell realmente fue mi nana, porque era él quien cuidaba de mí. Para ir a Cataluña teníamos que coger en Valencia un barco de CAMPSA minado, esto quiere decir que si iba a caer en manos fascistas lo iban a volar. Con todo y ese peligro mi Madre acepto subir en el. Pero después de varios intentos fallidos debido a los barcos patrulla fascistas conseguimos hacernos a la mar en otro barco y sobrepasar el Delta del Ebro, si pasaba algo podíamos entrar en un puerto Catalán que aún era territorio Republicano. 
  En Valencia estuvimos con mi abuela paterna, Consuelo Pastor Candela, y 3 primas hermanas de mi Padre, mis tías Manolita, Luisa y Teresita Botella.
 Llegamos a Barcelona y no sé por qué  nos mandaron hacia Tarragona. Se que estuvimos en Fontscaldes. Más adelante, en un sitio cerca de Rosas nos reunimos con la mujer de mi tío Claudio Botella, Gloria Medina y su hijo Claudio que hacía 4 meses que había nacido en Barcelona. También mi abuelo Juan, mi tío Virgilio Botella y una amiga de la familia. Mi abuelo nos despertó a media noche en uno de los últimos días de enero del 39 y nos dijo que esa noche teníamos que cruzar la frontera. 

¿Los abuelos maternos no salen?

No como ya lo he mencionado anteriormente. Cuando mi abuelo muere en el 44 madre reclama a mi abuela y se la lleva para México.
El Flandre

Llegando a Francia se van directamente a París para encontrarse con tu padre.

Yo supongo que sí, que fueron directamente a París porque esa era la consigna. Mi Padre llegó más tarde.

En París estuvimos bastante tiempo, me parece que bastantes meses, hasta que se encontró un medio de movilizarse hacia México.

A mi padre debido a sus conocimientos adquiridos durante la guerra y su gran labor en el tendido de puentes para que pasara la tropa en la batalla del Ebro, tanto Rusia como Francia le ofrecieron un puesto en sus ejércitos ya que se veía claro que venía la Segunda Guerra Mundial.  Mi padre les dijo a los dos que sí, pero como dice la canción mexicana, no les dijo cuando.

Finalmente el 15 de mayo de 1939 salimos del puerto de Saint Nazaire en un barco que se llamaba Flanders rumbo a México. Llegamos a Veracruz el primero de junio de 1939. En el barco viajaba con nosotros la familia Casinello, cuyo hijo, Emilio Casinello,  fue el comisario de la exposición universal de Sevilla 92.   

¿Tú decías que tenías unos escritos?

Si mi Madre me dio un escrito en el que narra sus exilios, desde que deja Madrid hasta que llega al D.F.  Cuenta toda esta salida de España,  que había quedado embarazada de mí, la ilusión que tenía, porque decía “bueno a mi hijo me lo pueden quitar pero a lo que yo llevo dentro de mí, no, no me lo pueden quitar”,  que realmente yo le hice mucha compañía.

Ángela, su hermano y su primo en el barco camino de México en 1939

Entonces salen a México y ¿qué pasa cuando llegan a México?

Pues pasa que llegamos a Veracruz , cansados después de largo viaje en barco y nos sorprendió un pancarta:  “el sindicato de  tortilleras de México les saluda”, claro siendo español eso de tortilleras nos resultó un poco curioso, porque el significado de tortilleras aquí en España es otro.

Y hubo anécdotas graciosas, por ejemplo  por la noche antes de salir rumbo a la capital de México, el padre de Emilio Casinillo, que tenía el mismo nombre, oyó que vendían no sé qué de pollo y entonces pensaron que si aquello tenía pollo debía de estar bueno y compraron aquello de pollo. Cuando lo va a morder no pudo, estaba estropajoso  y los demás le preguntaron:  “¿Emilio qué tal está esto de pollo?” y dijo “¡ esto está incomestible!”. Era un tamal de pollo y obviamente no sabían que había que quitarle la hoja de maíz que lo envuelve y trató de morderlo y por supuesto no pudo, lo tuvo que tirar porque no sabía lo que era un tamal. Empezamos a aprender otra cultura y variante del castellano.

Llegamos al D.F. y aquí estaba el SERE y no recuerdo qué otra organización de ayuda para los refugiados que llegaban en ese momento. Al principio estuvimos viviendo en una pensión.  Mi madre siempre cuenta que iban a comer a un restaurante chino y pedían dos comidas para nosotros cuatro: mi hermano, mis padres y yo, pues nuestra situación económica, como la de todos los exiliados era bastante lamentable.

¿Tú piensas que en un principio tus padres pensaban volver?


A mí Mi madre no, mi padre tampoco, realmente eran gente muy realista. Sí tuvieron la ilusión de que al perder Alemania la Segunda Guerra   Franco saldría en ese momento de España. Pero ¡vaya! la política internacional a veces te pega tantas bofetadas.
Sabes que había el dicho en México, no sé si continúa o no, que se les reconocía a los refugiados porque tenían el dedo índice más corto de lo normal, de tantos años de andar diciendo “este año las Navidades en Madrid”.

Con el tiempo nuestra situación mejoró.  Mi madre daba clases en el Luis Vives y en la Academia Hispano-Mexicana. Mi padre era arquitecto y formó una compañía consultora. Mi hermano y yo crecimos y estudiamos ahí, con lo que cada vez se hacía más difícil el regresar a España. Y menos siguiendo aún el Régimen Franquista.
Los padres de Ángela

¿Tu padre siguió con algún tipo de cuestiones políticas relacionadas con España?

No.

¿Y tenían amigos refugiados?


¡Uf! Muchísimos, eso sí. Todo nuestro ambiente era de exilio puro, colegios, amistades, centros deportivos,…, en los que coincidíamos todos los Españoles refugiados sin diferenciar nacionalismos.
A mí a veces me dicen: es que tú no tienes acento mexicano, de hecho creo que no lo tengo, y creo que nunca lo tuve. Cuando éramos niños mi hermano me decía “nena no se dise “quinse”, se dise quince”. Había como una cosa de sentirnos orgullosos de lo que éramos. El impacto me llegó cuando fui a la universidad, ahí si note la diferencia.

Me contabas que en tu casa se juntaban los amigos de tu padre.


Pues sí mira, los amigos que eran los antiguos compañeros del Instituto Escuela en Madrid. Amigos como por ejemplo: las familias Giral, Tapia, Barnés, Téllez, Candela, Fernandez Balbuena, Sáenz de la Calzada, Díez Canedo y muchos más. Lo bonito es que todos formábamos una gran familia.

¿Iban al centro republicano?


Al jubilarse mi Padre y tener tiempo libre sí frecuentó mucho el Centro Republicano en la calle López. Iba una vez por semana a comer con los amigos y luego se echaban una partida de dominó y charlaban de múltiples asuntos, por supuesto de “batallitas de la guerra”. Aquí hizo nuevas y muy buenas amistades: los Varea, los Bernárdez y otros más.

Ahora cuéntanos un poco de tu vida, cuando tú ya empiezas a tener más sentido de razón vas a la escuela ¿ A qué escuela vas?


Empecé en el Luis Vives y terminé en el Luis Vives, siempre en el Luis Vives.

La escuela Luis Vives

¿Tus amigos eran hijos de republicanos o tenías relación con la gente de México?

En los colegios  fundados por el exilio Español: Luis Vives,  Madrid,  Hispano-Mexicana, en mi generación casi todos éramos españoles. Más tarde, cuando yo ya tenía 14, 15 años, empezó a entrar gente mexicana. Porque el Luis Vives además, no es por nada, era el mejor de los tres colegios y creo que sigue siéndolo. Tenía muy buena fama. Mucha gente llevaba a los niños al Vives porque tenía fama de buen colegio y buen profesorado, los alumnos salían muy bien preparados.

¿Pero tus amistades eran?


Básicamente eran españolas hasta que entre en el equipo nacional de natación.

¿En tu casa la cocina era española?

¿Y en tu casa se hablaba castellano siempre?

Siempre castellano.

A pesar de tener un origen…

Valenciano. Mi Padre hasta los 7 años sólo habló en Valenciano. Luego se trasladó a vivir a Madrid y ya sólo lo hablaba con sus Padres. En México ya no continuó hablándolo ni nos enseñó su lengua materna.

México 1949

Entonces tú sigues todos tus estudios en el Vives y ¿qué pasa cuando llegas a la Universidad?

Cuando fui a la facultad, lugar que yo entendía como un sitio dónde se iba a estudiar, me encontré  con un ambiente poco estudiantil. Yo no estaba acostumbrada a ver las chicas que van a la facultad, de tacón, pintadas, con vestidos de fiesta. De hecho realmente me dieron ganas de salir corriendo.

Yo estudié la carrera de letras clásicas y éramos sólo dos alumnos en clase: un chico que se llama Germán Viveros y yo. Obviamente no podía tener mucha relación con gente de la facultad.

Cuando estaba en segundo de carrera me marcho a estudiar un semestre a Estados Unidos. Tenía ganas de ver otros horizontes. Cuando volví presenté mis exámenes y no perdí ningún semestre.

¿Tu hermano también fue al Vives?

Sí, también fue al Vives y además él continúa con amistades de la época del colegio, muchos de los cuales continuaron juntos en la universidad, por ejemplo Enrique López de Aro, Bieitez, Díaz de Cossio,…
Ángela con su hermano y sus primos

¿Cuando terminas la universidad trabajas en México?

De hecho trabajé haciendo sustituciones en el Vives cuando estaba yo en tercero de carrera. Antes de venirme a España.

Cuando yo terminó mi carrera, hago la mitad de mi doctorado y es cuando consigo una beca honorífica del gobierno de Franco para venirme a España a estudiar, entre comillas. Mi idea era conocer a mi abuela paterna que aún vivía en Valencia. Así que en el año 1959 me vengo para España.

Me quedo casi un año, un curso escolar, porque se suponía que de hecho iba a ir a la facultad, alguna vez fui a la cafetería de la facultad (¡ja!) y a clases de griego. Me chocó mucho como cambiaban los contenidos de las asignaturas: literatura, para amoldarlos a las doctrinas del régimen franquista.

Vine mucho a Valencia donde vivía mi abuela. Me dediqué más o menos a viajar por España. En Madrid conocí a mi marido, en enero de 1960 en el GUM. Como se puede ver fue un viaje muy bueno, muy fructífero.

A mi regreso a México me caso y empiezo a trabajar en diferentes planteles de la Escuela Nacional Preparatoria.

¿Tu madre ya era profesora?

Sí, mi madre ya era profesora desde el 35 Madrid, en Alcázar de San Juan, en España y desde el año 40 en México en el Instituto Luis Vives.

¿Y cuando ella llega a México ella entra directamente al Vives a trabajar?

Entra al Vives, que entonces creo que tenía otro nombre (no me acuerdo si era Lope de Vega), y en la Academia Hispano Mexicana con Ricardo Vinós. En el Vives, el entonces director creo que era Rubén Landa, una excelentísima persona, increíble. Pero sí, ella empieza muy pronto a trabajar, claro tienen que comer.

Ángela con su padre

Bueno entonces ya te vienes para acá y ¿terminas esta beca honoraria?

Sí termine el curso y entre medias conocí a mi marido, Benito García Díaz.

¿En dónde lo conoces?


Todo viene encadenado, es una cosa curiosísima. Cuando me fui a estudiar a  Estados Unidos en invierno,  en la parte norte de Michigan, me invitaron a ir a esquiar a la nieve y no me atreví, me dio miedo porque decía “ahora aquí en Estados Unidos me rompo una pata y ¿qué hago?”. Aunque indudablemente sola no estaba porque yo tenía como tutora a una ex compañera de mi madre también exiliada, pero en Estados Unidos, Manolita Manzanares de Cirre, y a su marido Francisco Cirre, me dio miedo.

Cuando me consigo la beca para venirme a Madrid, estaba deseando que llegara el invierno para ir a esquiar. En Madrid sí tenía muchos compañeros y amigos de mis padres, que no salieron de España y las pasaron canutas, y que se podían hacer cargo de mi como por ejemplo: el hijo de Ortega y Gasset, Pepe Ruiz Castillo, su mujer era Matilde Ucelay, Angela Barnés,… en fin te podría decir montón de nombres de gente.
Y yo dije “bueno aquí si me rompo una pata ya me curarán”, entonces me lancé a la búsqueda de cómo hacer para ir a la sierra de Madrid a esquiar y me enteré que existían unos grupos universitarios de montaña y me dijeron “vete allá a preguntar que allí es donde más te pueden decir”. Y ¿quién estaba al frente de aquello?, Benito García que luego fue mi marido.

¿Cuál es tu impresión cuando llegas en el año 59 aquí a España?

Te lo digo de verdad, ésta es mi gente, a pesar de todo, ésa era mi gente.

Y no tuviste…


Rabia

No, una cuestión de comparación de lo que habías estado viviendo en México y con esta época tan franquista en ese momento.


Bueno obviamente era una época franquista a tope, pero como dice mucha gente “”con Franco se vivía mejor””. Primero porque éramos más jóvenes y segundo, desgraciadamente, desgraciadamente el ser humano es tan estúpido que necesita palos para portarse como debe de ser. Entonces podía salir a la hora que te diera la gana, donde quieras que te diera la gana, no tenías miedo realmente, a menos que te metieras en algo de tipo político, no tenías miedo a nada, es triste que lo diga, pero es cierto.

¿Al llegar aquí cómo te sentiste?

Bueno entonces conoces a tu marido.

Conozco a mi marido, sí. Mi madre entró en España para conocer a la familia de mi futuro marido,  para que no pensaran que yo era una chica alocada de México. Salimos a San Juan de Luz para que mi Padre pudiese conocerlo, pues él no podía entrar en España. Luego estuvimos mis Padres y yo viajando por Europa en coche. Cuando regresamos a México mi padre reclama a mi marido como gente necesaria para su compañía constructora, porque claro no era fácil entrar en México en aquella época, en el año 60.

¿Y dónde te casas?

En México, obviamente.  Por cosas de la vida, tuve la suerte de que un cliente de mi padre conociese al que luego fue presidente de México  Luis Echeverría. El estaba entonces en gobernación y por mediación de él hicimos papeles y pudimos llevar a mi marido a México. Además lo de Echeverría fue muy bonito porque yo fui con mi padre para pedirle permiso para que entrara mi marido a México.  Cuando Echeverría deja de ser presidente, los republicanos Españoles le hacen un desayuno agradeciéndole a Echeverría lo bien que se portó con nosotros. Fuimos al desayuno y le fui a dar la mano, simplemente por gusto y me preguntó:   “¿qué tal le fue con el españolito?” Claro, habían pasado seis años y yo me quedé sorprendida, y le respondí:  “pues mire me fue muy bien él está aquí conmigo se lo presento,  tenemos una hija mexicana nacida en México, Angelita” Y a mí realmente me emocionó que después de tantos años el señor Echeverría, Presidente de la República Mexicana, se acordara de mí y del problema del que había ido a hablar con él.

A mi marido le dieron la nacionalidad mexicana a los cuatro años de estar en México en lugar de los cinco, porque él hizo la carrera de Ingeniero Mecánico en el Politécnico, sacando las mejores notas del politécnico. El pidió la nacionalidad mexicana y el director y la gente del Politécnico lo apoyaron y le dieron la nacionalidad antes de lo que dice la constitución mexicana que se puede dar.

¿Y tú en qué trabajabas?


Comencé trabajando en la oficina de mi Padre como secretaria, pero claro eso no era lo mío.  Más tarde conseguí una entrevista con Rafael Moreno, que había sido profesor mío en la facultad. El me consiguió unas clases en la preparatoria de Mascarones, en Puente de Alvarado. Y de ahí pasé a otras Preparatorias. La última en la que trabajé fue la Prepa 9 en Insurgentes norte.

¿Tus trabajos tenían algo qué ver con gente del exilio?


No, yo era profesora de latín, de griego y de etimologías en la Escuela  Nacional Preparatoria.

¿Para entonces ya había nacido Angelita?


Angelita nació en el 62 y luego nace Celina en el 66 y yo sigo dando mis clases. Procure  que mis clases me las dejaran con un horario que me conviniera más, juntarlas todas en un sitio para no tener que ir de una prepa  a otra.  Antes de venirme a España,  ya terminé con todas mis clases en la prepa nueve que está en Insurgentes Norte.

¿En qué momento decides venirte y por qué motivo?


Te digo que mi marido hace la carrera de Ingeniero Mecánico en el Poli en México. En ese momento las compañías fuertes americanas buscaban gente preparada en el Politécnico.  Como te dije, mi marido fue el mejor promedio de la carrera, por lo que Monsanto le ofrece trabajo y él acepta.
Después se cambió a otra multinacional, la DUPONT en la que trabajó bastantes años. En el año 1975 la DUPONT compra una fábrica de pinturas en Benicarló, Castellón. Y en el año 1976 trasladan a mi marido a Benicarló. Junto con él nos vinimos mis dos hijas y yo.
Yo la verdad en un principio pensé “estaremos cinco años y nos regresaremos a México”, ésa fue mi idea y mira estamos en el año 2010 y aquí sigo.

¿Cuando tú vuelves aquí a Benicarlo, qué impresión tienes de estar aquí, de volver a vivir aquí, de estar con tus hijas, cómo fue?

¿Sin embargo no sentiste la misma cosa que cuándo llegaste de jovencita que decías “esta es mi tierra y esta es mi gente” y cuándo viniste a vivir ya no lo sentiste?

No. La situación es diferente a  la que viví con 21 años en Madrid. En ese momento era un viaje de 1 año a conocer mi tierra, de la que había estado oyendo durante toda  mi infancia y mi juventud.

Cuando vinimos a Benicarló, vinimos por tiempo “indefinido”, yo creía que 5 años. Dejé mi trabajo, mi familia y mis amistades de toda la vida. La forma de ver las cosas es muy diferente, ahora venía con mi marido y mis dos hijas.

¿Tuviste problemas con el idioma?


No, ninguno. En absoluto, ni cuando he ido a Cataluña, jamás he tenido problemas.

¿Llegaste a trabajar?


No que va, eso para mí fue lo más duro de mi exilio, de mi segundo exilio. Porque para trabajar aquí era difícil. Primero no existían autonomías, segundo yo tenía que haber revalidado mis estudios en Barcelona, en Salamanca o en Madrid. Yo tenía una niña de 10 años y otra de 13, y un marido ¿qué hago? Me quedo estudiando por allí para revalidar y mi familia por aquí, imposible. Suponiendo que hubiera presentado oposiciones, suponiendo que las hubiera ganado, me podrían haber dado una plaza en Galicia y ¿qué hago yo con una plaza en Galicia o en Murcia o en Madrid?, me da igual, yo no me hubiera podido ir a trabajar a cualquiera de estos sitios, y dejar a mi familia. Aún incluso ahora habiendo autonomías, si a mí me hubieran mandado a Alicante yo no me hubiera podido marchar, entonces imposible, totalmente imposible trabajar.

¿Has recorrido los lugares donde tú naciste, donde nacieron tus padres?


Sí. Una de las veces que vinieron mis padres fui por ellos en coche a Madrid. De regreso paramos en Alcázar de San Juan. Sólo nos desviamos un poquito en nuestro camino hacia Valencia. Fui con mis padres y conocí la casa donde nací que aún existe. Me llevé un disgusto muy grande porque yo soy amante de los animales y me molestan los cazadores y las cacerías y en la casa donde yo nací, en aquel momento estaba la sociedad de cazadores de no sé qué de Alcázar. Pero bueno, conocí la casa y tengo por ahí unas fotos donde estoy delante de la casa donde yo nací.

¿Cuántos años lleva las viviendo aquí en Benicarló?


Desde el 76, julio del 76. 34 años viviendo en Benicarló.

¿Qué es lo que más valoras?


Bueno tal vez lo que más valoro es que he vivido más en familia: mi marido y mis hijas. Al día de hoy y muerto mi marido, mi hija mayor vive conmigo y  otra hija vive en la casa de al lado con su marido y sus dos hijos. No sé si fui una mamá pata con sus patitos o qué, pero eso sí lo he ganado.

En México mi marido trabajaba en Tlalnepantla, a tres cuartos de hora de casa. El salía a las siete de la mañana y hasta las siete de la tarde no volvía.  No había esa convivencia del padre y la madre y los hijos que aquí sí tuvimos desde el principio. Porque claro esto es un ciudad tan pequeña que tardaba cinco minutos en llegar al trabajo y cinco en volver, comía en casa, comía con sus hijas, a las cinco salía de trabajar, había más unión familiar, pero sólo familia directa- marido e hijos. La demás familia esta muy lejos.

Ángela con sus padres y su marido

¿Sé te ha reconocido como hija de exiliados?

Me toman el pelo. No acaban de comprender lo que significa el haberte criado lejos de tu país por que te echaron de él. El que aquí te consideren Mexicana y allí eras Española.

¿Ángela cómo ha influido en tu vida el ser hijo y nieta del exilio y en parte ser exiliada? ¿Cómo ha sido tu vida, tus valores?


Ha sido todo muy curioso porque realmente en México yo no se si tuve esa idea real de lo que es el exilio. No lo sé, porque en el colegio, en el Vives, todos éramos españoles.
Y entonces te digo que en el mundo en el que vivíamos éramos españoles, no nos importaba si era de Murcia o de Madrid, éramos simplemente españoles, entonces no viví el exilio como una cosa como la puedo vivir ahora o como la puedo ver desde ahora.

Porque claro, al vivir aquí, me doy cuenta de todo lo que me quitaron porque de hecho yo podía haber vivido en España, en Madrid que es donde lógicamente hubiese vivido, con mi hermano, con mis padres, con mi gente mientras que ahora vivo en España pero en un sitio en el que no tengo raíces sentimentales. Vivo bien, no puedo quejarme, vivo con mis hijas, vivo con mis nietos, vivo en una casa agradable, con mucho trabajo (pero eso me mantiene en movimiento), tengo amigos con los que hacemos comidas, charlamos. Pero vivo en mi mundo nada más y eso es lo que me sigue doliendo del exilio porque podría haber vivido bien pero en otro ambiente, con toda mi familia, esos que tengo tan lejos.

¿Y por último qué piensas de la memoria histórica?

     
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