Hijos y nietos del exilio republicano
 
 

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Carolina Luis Bassa nació en Caracas, Venezuela el 23 de abril de 1959.

Sus padres son Germinal Luis Fernández, nacido en Barcelona y Lillian Bassa Tenreriro nacida en Caracas. Valeriano Luis Simón (nacido en Castilla) y Purificación Fernández Gómez (nacida en Granada) fueron los abuelos paternos y los abuelos maternos fueron Juan Bassa Olivella (nacido en Barcelona) y Rossy Tenreiro Francia (nacida en Caracas).

 

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El abuelo Valeriano era anarquista y miembro de la CNT. Tuvo que refugiarse en Francia con la abuela Pura y Germinal de apenas seis años. Allí estuvieron seis años más, viviendo en un Castillo convertido en asilo para refugiados. Germinal cuenta que durante esos años, pasaron mucha hambre y necesidades. En ese tiempo, nació René el segundo hermano de Germinal. Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, mis abuelos enviaron a mi padre a Estados Unidos de América junto con 39 niños más, gracias a un programa auspiciado por Eleanor Roosevelt llamado "American Friends Service Committee". Germinal vivió en USA hasta los 20 años  protegido por una familia de cuáqueros americanos en una bella granja del Estado de Nueva York.

El abuelo Juan, salió de España a los 18 años rumbo a Cuba, donde hizo fortuna. De allí viajó a Venezuela a los 28 años, conoció a Rossy y se casaron. Tuvieron tres hijas: Lillian, Cristina y Elena.  El abuelo Juan murió joven y nunca regresó a Barcelona. Rossy murió 30 años después también en Caracas.

Valeriano y Pura lograron salir de Europa luego de la guerra y se dirigieron a Venezuela. Desde allí, comenzaron a buscar a Germinal de quien no habían tenido noticias durante diez años. Finalmente localizaron a Germinal y lograron reunirse en Venezuela. Allí nació la otra hermana de Germinal llamada Olga. Los abuelos Valeriano y Pura no lograron sentar bases en Venezuela y decidieron irse a Argentina donde tenían más oportunidades. Germinal los acompaño en un comienzo, pero posteriormente se regresó a Venezuela donde, gracias a su inglés, le habían ofrecido un interesante puesto de trabajo en la línea aérea Pan American.

Al poco tiempo de haber regresado, Germinal conoció a Lillian con quien se casó y tuvo tres hijas: Carolina, Gabriela y Natalia. Germinal y Lillian vivieron en Venezuela hasta el año 2003, cuando regresaron a Barcelona a establecerse. Lillian murió a los pocos meses de llegar. Germinal sigue viviendo en Barcelona actualmente.

Las tres hijas de Germinal se fueron de Venezuela. Gabriela vive en Estados Unidos, Natalia vive en Inglaterra y Carolina vive con sus dos hijos Laura y Sergio en Barcelona desde el año 2008.

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Carolina Luis Bassa va neixer a Caracas, Venezuela el 23 de abril de 1959.

Sus padres son Germinal Luis Fernández, nascut a Barcelona i Lillian Bassa Tenreriro nascuda a Caracas. Valeriano Luis Simón (nascut a Castella) i Purificació Fernández Gómez (nascuda a Granada) van ser els avis paterns i els avis materns van ser Juan Bassa Olivella (nascut a Barcelona) i Rossy Tenreiro Francia (nascut a Caracas)

L'avi Valeriano era anarquista i membre de la CNT. Va haver de refugiar-se a França amb l'àvia Pura i Germinal d'amb prou feines sis anys. Allà van estar sis anys més, vivint en un Castell convertit en asil per a refugiats. Germinal explica que durant aquells anys, van passar molta gana i necessitats. En aquell temps, va néixer René el segon germà de Germinal.

 Quan va començar la Segona Guerra Mundial, els meus avis van enviar el meu pare als Estats Units d'Amèrica junt amb 39 nens més, gràcies a un programa afavorit per Eleanor Roosevelt anomenat "American Friends Service Committee. Germinal va viure en USA fins als 20 anys protegit per una família de quàquers americans en una bella granja de l'Estat de Nova York.

L'avi Juan, va sortir d'Espanya als 18 anys amb rumb a Cuba, on va fer fortuna. D'allà va viatjar a Veneçuela als 28 anys, va conèixer Rossy i es van casar. Van tenir tres filles: Lillian, Cristina i Elena. L'avi Juan va morir jove i mai no va tornar a Barcelona. Rossy va morir 30 anys després també a Caracas.

Valeriano i Pura van aconseguir sortir d'Europa després de la guerra i es van dirigir a Veneçuela. Des d'allà, van començar a buscar a Germinal de qui no havien tingut notícies durant deu anys. Finalment van localitzar Germinal i van aconseguir reunir-se a Veneçuela. Allà va néixer l'altra germana de Germinal anomenada Olga. Els avis Valeriano i Pura no van aconseguir asseure bases a Veneçuela i van decidir anar-se a Argentina on tenien més oportunitats. Germinal els acompanya el  començament, però posteriorment es va tornar a Veneçuela on, gràcies al seu anglès, li havien ofert un interessant lloc de treball en la línia aèria Pan American.

 Al poc temps d'haver tornat, Germinal va conèixer Lillian amb qui es va casar i va tenir tres filles: Carolina, Gabriela i Natalia. Germinal i Lillian van viure a Veneçuela fins a l'any 2003, quan van tornar a Barcelona a establir-se. Lillian va morir als pocs mesos d'arribar. Germinal continua vivint a Barcelona actualment.

Les tres filles de Germinal se'n van anar de Veneçuela. Gabriela viu en els Estats Units, Natalia viu a Anglaterra i Carolina viu amb els seus dos fills Laura i Sergio a Barcelona des de l'any 2008.

Entrevista

¿Hola Carolina me dices por favor tu nombre completo y tu lugar de nacimiento?

Yo soy Carolina Luis Baza, nací en Caracas, el 23 de abril de 1959 en Caracas, Venezuela.

¿Carolina, tienes idea de la historia de tus abuelos y de tus padres en la época de la guerra civil y de cómo se exiliaron?

Sí, así es, tengo básicamente la historia de los padres de mi padre porque la historia del padre de mi madre que también es catalán, la tengo muy difusa y muy por pedazos, pero la de mis abuelos paternos pues sí la tengo pues mi papá nos la ha contado desde que somos pequeños, toda la historia de cómo llegaron, a dónde tuvieron que llegar con el exilio, cómo pasaron esa aventura y realmente a mí me encantaba, yo siempre le decía a mi papá que eso era para escribir un libro.

Nos cuentas un poco por favor. Cuál es el nombre de ellos y de dónde eran originarios.

Sí, mi abuelo paterno se llamaba Valeriano Luis, Luis Simón, por lo que recuerdo que mi padre me dijo nació en Castilla no me acuerdo de dónde en Castilla, hijo también de una familia numerosa creo que también era de los mayores, si no el mayor. Y desde joven pues muy trabajador, decidió hacer fortuna y de alguna manera se vino a Barcelona, no sé si en el momento que vino ya estaba casado, pienso que sí.

Mi abuela Purificación Fernández Gómez, Pura le decían, andaluza, si mal no recuerdo nació en Granada y no me acuerdo cómo se conocieron pero fueron una pareja muy pasional. Mi abuelo era de ideología anarquista, obviamente ateo y sumamente creyente en la libertad del ser humano y en eso de su libertad pues yo creo que también tenían su “libertinaje” pues vivieron un tiempo como novios y deciden venirse a Barcelona.

Cuando ellos vienen a Barcelona según lo que recuerdo de los cuentos, ya mi abuela estaba embarazada de mi padre y es esa la razón por la que mi padre nace en Barcelona. Mi abuelo con sus ideologías anarquistas pues lo bautiza nada más y nada menos con el nombre de Germinal. Nombre que siempre mi papá pues no tenía ni idea de qué significaba, ahora no me acuerdo qué significa, pero a luz es un nombre totalmente anarquista.

¿Tu abuelo pertenecía a algún partido político o sindicato?

Mi abuelo pertenecía a, no me acuerdo si a la CNT y además era un creyente ferviente en lo que es su ideología. Y por otro lado él tenía o trabajaba, no me acuerdo si era dueño o trabajaba, en una imprenta y con eso se ganaba la vida pues bastante bien.

Por supuesto cuando viene el tema de la guerra civil, mi abuelo es uno de los primeros candidatos a ser enemigo del régimen y comienza a ser perseguido, él junto con todo el lado republicano, pues con el tema de la imprenta era una de las personas que, según recuerdo mi padre me cuenta, era uno de los que hacía los panfletos y las cuestiones que se entregaban, o sea era un activista muy, muy, no solamente dinámico, sino también creyente y apasionado del tema.

De cosas que me cuenta mi padre, que me impactaban y que él las veía como un niño de seis o siete años que tenía, era por ejemplo de cómo mi abuela le llevaba la comida a mi abuelo en plena batalla, en pleno tiroteo, en plena “plomamentazón” como dicen (en Venezuela), a Plaza España y él iba con ella agarradito de la mano con la comidita para llevarle la comida a mi abuelo mientras está en la lucha.

Otra cosa que también me hace mucha gracia es cuando él dice que en aquella época pues la gente se iba a dormir la siesta y seguían peleando a las cinco de la tarde, paraba la pelea hacían la siesta y seguían. Ésas son las cosas que más o menos recuerdo, pues mi padre contaba cómo escuchaba los tiroteos, los bombardeos.

¿Él es hijo único?

No, en ese momento sí, él fue hijo único hasta los 10 años, porque con todo el tema de la guerra civil y con todo el tema de que gana Franco pues tienen que huir a Francia, no recuerdo si en ese momento o después. El hecho es que logran huir a Francia y en Francia se refugian en un castillo que habían convertido en un sitio de refugio para la gente que venía.

¿La Reynalda?

No recuerdo cómo se llama el castillo, puede ser la Reynalda, parece que era un sitio muy conocido y allí mi padre, te digo es un niño de 6,7 años, con todo lo que puede hacer un niño, salía a correr pues eso era un jardín, él iba al colegio y todo, ahí aprendió francés.

¿Tu abuelo estuvo preso en un campo de concentración?

Mi abuelo estuvo en campo de concentración

¿Sabes en cuál?

No, no recuerdo el nombre, pero lo que sí es importante decirte es que él se escapó del campo de concentración y pues no sé en qué momento logró reunirse con ellos en el castillo y ahí estuvieron juntos un buen tiempo.

De ahí, mi padre me cuenta que pasaba muchísima hambre, que salían a robarse las frutas en los huertos vecinos, que por supuesto los dueños de las haciendas de las cercanías los perseguían con los perros y tal, pero ellos lograban con eso más o menos quitarse un poco el hambre.

De esa época también recuerdo que me impactaban los cuentos de mi papá cuando el agarró horror y fobia a todo lo que son granos, lentejas, judías, porque él dice que eso era lo que le daban de comer y que estaba lleno de gusanos en muchas oportunidades y el agarró…, hasta hoy en día, la única cosa que medio come es garbanzo yo creo que porque le gusta disfrazado con los chorizos y eso, pero no soporta lo que son los granos en general.

Estando ya en Francia nace mi tío, es decir el hermano de mi padre al cual le lleva 10 años de diferencia, le ponen René y siguen viviendo allí durante algún tiempo y es entonces en el año 41, 42, pues mi papá tenían 11 años, cuando estalla la Segunda Guerra Mundial y entonces ahora son enemigos porque están en territorio francés y tienen que salir de ahí, una vez más huyen. Entonces se presenta la oportunidad de que mi padre se vaya como niño refugiado a Estados Unidos.

Los niños que viajaron en el barco a EE.UU.

¿Él solo o con su hermano?

Él solo, el hermano era un bebé recién nacido, tenía un año, era un bebecito y mi abuela no lo podía entregar. Entonces hacen unas trampas, que fueron muy afortunadas para mi padre, lo hacen pasar por el sobrino de una persona conocida que lo quería mucho y logra entrar en el lote de 40 niños “rojos” que iban hacia Estados Unidos con un programa que Eleanor Roosvelt había hecho para niños judíos y él se logra colar y con un grupo de 39 niños más mi padre sale en este barco.

Según recuerdo que me cuenta, ellos salieron de Casa Blanca, este barco era neutral y fue el último barco neutral que logró atravesar el océano, puesto que ya después comenzaron a bombardear y ya no pudieron pasar más. O sea que de verdad mi padre, dentro de todas las desgracias que ha significado una infancia traumática, pues ha sido un afortunado de la vida por las cosas que le ha dado, ¿no?.

El Nyassa y parte de la lista de personas embarcadas

Tus abuelos se quedan en Francia ¿no? y ¿tú sabes el recorrido de tus abuelos y de tu tío para después llegar a Venezuela?

Pues no tengo ni idea de qué cosas hacen ellos en esa época, por lo que yo sé, se quedan en Francia, no recuerdo si logran regresar a España en esa época aunque dudo que mi abuelo con esa vena anarquista y con Franco en el poder… O sea que yo sospecho que se quedan en Francia durante unos años, más o menos prácticamente toda la guerra hasta que logran salir y se vienen entonces camino a Venezuela.

Durante todos esos años no hay contacto con mi padre. Mi padre vive con esta familia que lo acoge, una familia de una baronesa también exiliada, exiliada en Estados Unidos y eso también le da un toque a mi papá, que te digo que hay unas cosas interesantísimas, le da un toque de lo que es la educación culta. La educación culta porque a parte de que mi padre, nato en él tiene una curiosidad increíble y una capacidad de memoria impresionante para retener, lo que yo no tengo, además tiene, que tú sabes que una edad fundamental para un ser humano, es la adolescencia, o sea que te logren formar no sólo con las cuestiones básicas de educación, de reglas sociales, sino además con el tema cultural que le da la baronesa y la hija de la baronesa que tenía su esposo.  Le dan entonces un toque de familia, con buenas costumbres, con valores, con muchísima esencia familiar, que mi papá pues la llevó, yo pienso que la sacó de ahí, porque lo que pudo haber vivido en esa locura de su familia, que pudieron estar juntos al final, pero fíjate…, esa esencia se la termina de dar esta familia.

Total que yo no tengo claro, pero sí sé que más o menos a los cinco años de que mi padre sale, ellos llegan a Venezuela y con la guerra ya terminada comienzan otra vez todo lo que es el procedimiento de re-contactar a estos niños que habían sido esparcidos por todo el mundo y que en el caso de mi padre le tocó Estados Unidos.

¿Tú tienes idea o te han contado si tus abuelos cuando llegan a Venezuela tenían el sentimiento de todos los exiliados de que querían volver a España y eran de los que se quedaron como dicen “con la maleta hecha” porque querían volver o qué idea tienes tú?

No lo sé pero no lo creo, o sea si tú me preguntaras ahora de mi abuelo te diría que no, que mientras estuviera Franco él no iba regresar. De mi abuela quizá te dirías que ella sí puede haber tenido nostalgia de su tierra natal, porque mi abuela era una persona muy sencilla, una persona pues de costumbres muy sencillas, modesta y a ella probablemente le haya sido más complejo el tener que salirse de su tierra. Pero es que también ella era muy joven cuando todo esto ocurrió, eran unos niños, eran jovencísimos, o sea que ya prácticamente toda su vida de adulto joven la pasó también sin disfrutar lo que era un país estable, o sea que yo también creo que ella llega a ver la estabilidad cuando llegan a Argentina, porque ni siquiera en Venezuela. Estando en Venezuela nace otra tía mía, la hermana menor de mi padre.

Interrumpo un momentito, están estando en Francia tuvieron otra niña, o sea una tercera tía, pero la niña murió ahogada, pequeñita, no me acuerdo la edad, salió un día a pasear por los campos y la encontraron ahogada en uno de los canales, eso tuvo que haber sido terrible para mi abuela, o sea una cosa espantosa, pero mi padre no llegó a conocer a esa hermana.

Estando en Venezuela nace la última, la menor de las hermanas, Olga y Olga es venezolana y pues es muy joven, Olga me lleva 10 años apenas, es casi una hermana mayor que tengo yo. Una persona encantadora y claro como ella se va de muy pequeñita al Argentina, es más argentina que venezolana y ya habla que si “…ché…”, ellos viven ahora en Argentina.

¿Tú sabes si tu abuelo seguía con sus ideas anarquistas y contactaba con la gente allá en Venezuela, tenía amigos del exilio con los que se veía?

No lo sé, no lo sé, sé que tenía un carácter bien recio, bien determinante y yo dudo que él haya perdido su esencia. Aunque no lo sé, yo tuve muy poco roce con él, de hecho a mi abuelo apenas lo ví, yo tenía 5,6 años cuando lo conocí, en un viaje que hice a Argentina, fue la única vez que lo ví.

Porque ellos se quedaron en Argentina ¿no?.

Ellos se quedaron en Argentina, nosotros nos quedamos en Venezuela, nacimos y vivimos en  Venezuela y fuimos en un viaje y tuve la fortuna de conocerlo,  les tomé una foto a ellos dos en el balcón, que creo que fue una de las que te di. A mi abuela Pura y a Valeriano.

Mi abuela Pura sí estuvo en Venezuela después de que Valeriano murió, porque Valeriano murió antes que ella, creo que 10 años antes que ella y Pura sí fue a Venezuela y nos visitó estando en Venezuela, así que a ella la traté un poquito más estando mayor, mayor de 12 años.

¿Tienes idea de cómo hacen tus abuelos para recontratar a tu papá y poderlo llevar a Venezuela?

Bueno por las cosas que mi padre me cuenta, fue una labor titánica, porque si bien había registros, ubiquémonos en la época, estamos hablando de 1947, mi papá tenía 17 años, nació en el 30. Ubica que en la época, desde Venezuela, lograr contactar, ubicar primero, dónde habían llegado, hacer seguir todo el rastro, eso se llevó meses hasta que tengo entendido que mi abuelo va a Estados Unidos y allí le dan el registro y pues lo logra contactar, mi papá recibe la noticias estando en su casa, le dicen “mira tus padres te están buscando”.

Los abuelos paternos

¿Se escribían?

No, no había contacto de ningún tipo, sabes lo que es ese momento de emoción, que mi papá siempre me lo recuerda, cuando se encuentran los dos, ¡mi papá había olvidado el castellano!.

¿El abuelo va a buscarlo Estados Unidos?

Sí, el abuelo…, bueno no me acuerdo si el abuelo llega o a mi papá lo mandan a Venezuela, el caso es que logran contactarlo y mi padre llega a Venezuela y mi papá ni siquiera entiende ya el castellano bien,  le dice “tu ser mi padre” porque no lo hablaba bien y allí se reencuentran después de cinco años de separación, sin ningún contacto.

Imagínate mi abuela, yo digo mi abuela porque soy mujer y como madre lo siento, en ambos, pero el rol, la sensación de una madre de no tener ni idea si su hijo estaba bien, de cómo estaba, duro debe de ser eso, muy impactante y siempre eso lo recuerdo y ahora que soy madre pues mucho más.

Su padre, Germinal, a los 12 años

Después cuando llega tu padre ¿después su vida cómo sigue y cuándo se casan?

Mi padre allí está desde los 17 años, mi padre se casa a los 28, o sea que pasan 10 años de aquí a que mi padre se llegue a casar y en ese tiempo pues mi padre, ocurren varias cosas con él. Primero regresa Estados Unidos termina su bachillerato, pero cuando está por entrar en la Universidad recibe la noticia de que mis abuelos se van a vivir al Argentina, no sé qué les pasó, no se llegaron a adaptar a Venezuela, no sé, y además se ubican no en Buenos Aires sino en Mar del Plata, en una ciudad balneario. Allí tienen un hotelito y llaman a mi padre, mi padre se viene, mi padre deja la Universidad, esto lo cuenta siempre con cierta tristeza porque él realmente desaprovechó la oportunidad de una beca en una excelente universidad para estudiar Ingeniería Agrónoma. Él pues hubiera tenido la carrera de Ingeniero yo sé que es algo que siempre le quedó como que le hubiera gustado completar.

¿Él no estudió luego en Venezuela?

No, él ya no estudió como carrera. No porque mi papá hizo una carrera de ejecutivo, una vez entró hizo carrera en Panamerican, y la hizo completa, ya te cuento.

Entonces no se siente bien en Mar del Plata cuando regresa, se siente desubicado, además tiene problemas para poder legalizar el tema de las notas que traía o sea que tampoco puede estudiar y allí sin tener claro exactamente qué pasa, decide regresar a Venezuela porque le gustó mucho cuando estuvo.

Decidió regresar a Venezuela, tiene algunos trabajitos en alguna que otra cosa y luego inmediatamente Panamerican, la línea aérea lo contacta. Cuando lo contacta debe de tener unos 23, 24 años, tenía un perfil perfecto para la Panamerican venezolana en ese momento. Era alguien que hablaba inglés, además hablaba francés, conocía Estados Unidos, además tenía el porte, mi papá es bello, todavía lo es, en ese momento era espectacular y pues es contratado y comienza como un ejecutivo junior.

Era soltero.

Soltero. Entra en temas administrativos más que todo, no como aviador sino de oficina, de turismo, en temas administrativos más que otra cosa. Estando en Venezuela comienza a tener una vida social un poquito más nutrida que la que había tenido hasta ahora y en una de esas cosas que te llevan de trabajo, va a un lugar en Caracas que en ese momento era un lugar muy frecuentado por la sociedad caraqueña y allí conoce a una muchacha que él siempre cuenta que le impactó desde el día que la vio, que tenía unos ojos de fuego, el siempre cuenta la parte romántica.

Tu madre.

Por supuesto, sino no lo contaría. Y bueno ahí parece que hubo un flechazo mutuo a primera vista en ambos y pues comienzan entonces a salir, comienzan a frecuentarse y al poco tiempo se hacen novios. Mi abuelo materno que es catalán, Baza, estaba muy enfermo cuando mi padre lo conoce. Y mi madre era la hija mayor de un matrimonio de tres niñas ella la mayor igual que mi padre, le llevaba 10 años a la segunda hermana y 12 o casi 14 a la menor. Por lo tanto ella era también cabeza de familia.

Cuando conoce a mi padre, mi padre pasa a ser el ayudante de la casa, mi abuelo estaba muy enfermo, muere en el año 58, ellos están de novios y entonces deciden casarse unos meses después de que mi abuelo materno muere. Se casan el 23 de julio de 1958, el 23 de abril de 1959 nazco yo, nueve meses después, que me da gracia porque me decían “tú, mucho cuidado” que incluso había dudas.

La familia de su madre

Desde que tienes uso de razón has oído siempre hablar a tu papá de cosas de la guerra y del exilio.

Toda la vida. Además es que él, te digo que él siempre ha tenido el estilo de contarnos su vida como un cuento, como un tema con mucha…, con una redacción o con una forma de contarla muy bonita, que es como un cuento, entonces es fascinante, claro y de niños… por eso te digo.

Y ahora de adulta y luego de que él escribió el libro, pues he podido hilar una cantidad de cosas que nos contaba sueltas, impresiones, vivencias que él había tenido en Estados Unidos, cosas que pasaron. Nosotros las escuchábamos sueltas y ahora es a estas alturas que las hemos podido hilar y entender toda esta historia que ha simbolizado esto de los niños de la guerra. Pero desde que yo recuerdo, o sea siempre, te digo que siempre le decía “papá esto es para escribir un libro, papá es para escribir un libro” y  se lo repetía.

Los padres de Carolina

¿Entre las amistades que tenía tu papá, él frecuentaba gente del exilio?

No, que yo recuerde no, porque esa ruptura que hubo de esos cinco años en plena adolescencia de mi padre, viviendo en un país además de otro idioma, yo creo que a él lo desligó muchísimo de todo lo que le había ocurrido como niño. Nunca la había tenido porque era muy pequeño cuando llegó y esto yo creo que lo termina de desligar.

Ha estado siempre pendiente de estas cosas y viniendo a visitar España, pero a él le comienza una…, como decimos el gusanito de la necesidad de reconstruir toda su historia, hace unos 15, no llega a 20 años, cuando él decide escribir el libro. Entonces se viene a España ya con un tema más de investigador, se va a Toro, se va a ciertas ciudades a buscar las trazas de los familiares que quedan, a entender, a escuchar cómo los otros familiares lo habían vivido. Encuentra un tío, al hermano menor de mi abuelo, le llevaba pocos años y comienza la reconstrucción de la familia que nunca conoció y es desde hace 15 años para acá que él tiene nuevamente contacto con la gente que quedó acá.

Con la gente del exilio se logra contactar hace unos seis años cuando él recibe una llamada telefónica estando aquí, y preguntan ¿Germinal? y le dicen que son unas personas que iban en el barco que están tratando de contactar a todos los que iban en ese barco y comienza entonces todo esto increíble, que es realmente algo espectacular que se van a reunir 30 de los 40 y se vuelven a entrelazar, gracias a Internet y a los correos y a contarse las historias.

¿Cómo era tu vida cotidiana en Venezuela? Cuéntanos de la escuela.

Muy apacible, si hay una definición de infancia feliz, yo la puedo dar. Una infancia tranquila, nosotros no éramos ni mucho menos millonarios, pero vivíamos con mucha comodidad, el sueldo que mi papá ganaba en Panamerican daba como para vivir bien.

Nosotros estábamos en un buen colegio, en un colegio de monjas, vivíamos en una casa propia, había ayuda por supuesto de mi abuela también, pero con el sueldo de mi papá podíamos vivir perfectamente bien.

Además por el trabajo de mi padre pudimos viajar, desde pequeñitas estuvimos viajando, desde que yo me recuerdo estoy montada en un avión conociendo el mundo, eso nos da una visión universal que siempre mi padre nos ha inculcado, que yo se la agradezco y que siempre la estoy heredando a mis hijos también, tu eres ciudadano del mundo, porque donde te toque estar, tú tienes que estar preparada.

¿En tu casa se llegó a hablar catalán, por la cuestión de tu abuelo y de tu mamá?

¿En tu casa se comía comida de tipo español o comida venezolana?

Venezolana, venezolana siempre porque fíjate, bueno hay una adoración por la comida española y por el tema español porque había…, estaba la sangre, yo desde de pequeña y ahí sí que tengo que confesar que era con España en general, no con Cataluña en particular, había un tema con lo que eran las zarzuelas, con lo que era el turismo de España, lo que era la España completa.

Y se comía venezolano porque acuérdate que mi madre era hija de venezolana, y pues la ama de casa era ella la que lo llevaba y entonces era una comida muy casera, pero venezolana. ¿Hacer paella? no, las paellas salíamos a comerlas a la calle, el lechón, salíamos a comerlo a la calle, cualquier comida más elaborada… y ya te digo que frecuentábamos muchos restaurantes españoles, era muy común ir a comer a restaurantes españoles.

¿Tú estudias allá la Universidad?

Sí, me quedo allá, estudio Ingeniería de Informática, Ingeniería de Computación, yo soy Ingeniero Informático y el mismo año que me gradúo, me gradúo en el año de 83 en enero y en noviembre de ese año me caso, tenía 24 añitos y me caso con un compañero de estudios que fue mi novio durante toda la carrera y que es el padre de mis hijos y con él dure de casada 22 años, o sea fueron los cinco de novia más los 22 de casados, fueron 27 años con él. Me divorcié en el año 2005, o sea hace cinco años y pues ya mis hijos estaban grandecitos, tengo a Laura que va cumplir 20 años y Sergio que cumple 18. Y yo me vine a vivir a España hace año y medio en el 2008.

¿Antes de venir tenías una idea de lo que era Cataluña, habías oído hablar de Cataluña?

Bueno, aquí te voy a ser honesta, yo venía a Cataluña de pequeña, ¿ok?, tuve la oportunidad de venir un par de veces a Cataluña. Cuando te digo pequeña, una de las veces pues no tenía ni 10 años y otra tendría 14. A mí me horrorizaba Barcelona, no me gustaba nada porque fíjate la visión de un niño, que en esa época veníamos a ver a mi tía que vivía en este piso y nos quedábamos en una pensión horrorosa, pero horrorosa, en un último piso con el baño en el pasillo, y yo de niña, me horrorizaba, esto era otro planeta, no me gustaba.

¿Cuando comienzo yo a querer Barcelona? Bueno, de hace unos 15 años para acá, de  unos 15 años para acá.

¿Por qué?

Primero…, ya yo te digo la sensación que Barcelona me da, es como si me hubiera recibido de toda la vida. Primero, en lo enigmático de la ciudad, la ciudad tiene una magia, una magia que la transmite, no sé cómo describirla, es una mezcla de moderno con antiguo, el color de la ciudad. Después tiene mar, para mí el mar es una de las cosas que más me gustan, de hecho yo vivía cerca del mar en Venezuela. Después el clima, es un clima benévolo, aunque hemos pasado frío, y todas las comodidades y facilidades que Barcelona tiene. Entonces de verdad comienza en mí, de unos años para acá y fíjate que no era mi primera opción…

¿A donde te ibas a ir?

A Estados Unidos.

¿Primero?

Sí, porque también era muy cerca, el ir a Florida era casi que ir a… Nosotros viajamos todos los años a Estados Unidos, tengo que decir que hasta dos veces, además teníamos un piso…

Carolina con su padre y sus hermanas

¿Llegaste a conocer la familia que albergó a tu papá?

No, porque ellos estaban en el norte, nosotros íbamos a Florida, no la llegamos a conocer.

¿Y tu padre no la reencontró?

No, no pudo saber de ellos, sin embargo hace unos 6, 7 años estuvimos en esa zona, con mi hermana que vivía por allá, que se mudó para allá y vimos el colegio donde había estudiado mi padre, la casa donde había vivido, el pueblo donde había estado, fue muy emocionante, nos tomamos fotos en esos lugares que realmente son una belleza de sitio.

¿En qué momento y por qué decides que vas a venir a vivir a Barcelona?

Fíjate hay un tema de lo que yo digo que las etapas de la vida te van haciendo ver las cosas distintas ¿no? A mí me sale la necesidad, porque ya era una necesidad, una imposición interna que tenía de salir de Venezuela. Fíjate y déjame hacerte, discúlpame que yo haga este brinquito, yo nunca me sentí totalmente cómoda en Venezuela.

Siendo venezolana.

Siendo venezolana, yo tenía…, a mí me educaban de una manera, me daban unos valores y yo salía a la calle y yo veía otros valores, a mí me decían las cosas se hacen así, esta es la forma correcta y yo salí a la calle y yo veía otra. Entonces por un lado yo era la tonta porque los valores que yo tenía, no voy a ser exagerada, pero eran ciertas cosas, el respeto a las leyes, a las normas, allá si tú respetas las leyes eres nada, “haz trampita, total”, hay forma de hacer trampa, pero yo decía esto no va conmigo.

Y  había esas incomodidades en algunas cosas sociales, pero que no me impidieron a mí hacer unas buenas amistades y tener un medio, pero siempre había esa hormiguita por dentro, esa hormiguita se convierte en un elefante cuando nacen mis hijos. Cuando nacen mis hijos y mi hija va a su primera fiesta infantil y yo le digo, te lo juro que eso fue determinante para mí. Estaban repartiendo unos regalos a los niños y le dije “hija ve para allá”, tenía tres añitos, dos añitos, le digo “y haces tu fila para que te den tu regalo”. Y llega la niña a los diez minutos llorando, “es que yo estaba haciendo mi fila y todo el mundo me tumbó” y me dio una indignación, me dio una rabia, dije es que esto no es, yo tengo que decirle a mi hija que sea más viva que los demás, que le pase por arriba a los demás, yo dije no, no, esto no.

Cuando el bebé tenía dos años, el menor, nos vinimos a Italia en un viaje de vacaciones y hubo la oportunidad de quedarnos y no pudimos. Y desde ese entonces, es decir el año 94, yo quería salir de Venezuela. Mi primera opción era Estados Unidos por las facilidades que teníamos porque era más cerca, porque estaba el tema del idioma, porque muchos amigos se han ido para allá, pero mi ex marido, el padre de los niños no le gustaba, no quería y así fue pasando el tiempo.

Con todo lo que Venezuela pues fue empeorando en su tema político, económico y todo, mi necesidad de salir era un tema cada vez mayor, yo me sentía fuera de lugar y con mis hijos sin darles la oportunidad y es en el año más o menos 2000, bueno tal vez un poquito más, Laura tenía 13 años bueno, fue cuando mi padre se vino para acá, que mi hija mayor se queda aquí unas vacaciones y regresa y dice “yo me voy a ir a vivir a Barcelona cuando me gradúe mamá”. Trece años tenía ella, hace siete años y sale Barcelona como una opción,  claro, perfectamente natural. 

Primero, ellos ya se habían venido, estaban mis padres acá y con mis padre yo siempre he estado muy cerca de ellos, toda la vida, de una manera u otra yo soy la que más cerca he estado, en distancia digamos de vivir, no en cercanía pues todos hemos estamos cerca, pero digamos ellos vivían cerquita de mi casa toda la vida.

Ellos se vienen, mi hija se vuelve loca por Barcelona, una locura, de que ella dice que es el lugar de su vida, increíble. Y yo comienzo a contemplarlo y digo bueno pero es que Barcelona es el sitio, primero tengo la nacionalidad, segundo es un lugar que me encanta, porque ya para ese momento me encantaba la ciudad, mi hija se quiere ir y entonces comienzo a hacer el plan estratégico para…, ya me había divorciado, para venirme para acá y quedarme aquí.

Cuando llegas a Barcelona ¿cómo es tu reencuentro con Barcelona y cómo ha sido tu evolución? ¿Tuviste problemas para conseguir trabajo, tuviste problemas con la lengua?

¿Te ha sido fácil conseguir trabajo?

Me ha sido fácil porque yo vine con un plan académico y con una profesión, por eso te digo que ha sido un tema de estar en el momento indicado cuando tú estás con la preparación.  Me preparé desde hace unos años en el tema de marketing y he descubierto, fue casualidad, que por lo menos en Cataluña, no sé si en España en general, creo que sí, hay un déficit de profesorado en este tema y yo que vengo con una experiencia de consultoría y además académica en marketing, pues se me han abierto las puertas y hoy en día estoy dando clases en tres universidades y en una escuela de negocio. Poquito a poco, con mis horas de clase, soy ya profesora asociada. Me han abierto las puertas, soy parte de la comunidad, con muchísimo profesionalismo.

He descubierto que los sueldos en España no son unos sueldos como los sueldos en América, son sueldos bien estandarizados, eso pues me ha pegado un poco porque yo soy una persona que estoy dispuesta a trabajar mucho con el tema de la remuneración, pero también es cierto que los gastos son gastos controlados, entonces lo que para mí en Venezuela hubiera sido impensable porque todos los días suben los precios de todo, aquí teniendo controlado el ingreso y los costos pues se puede vivir con bastante tranquilidad.

¿Te has dedicado a conocer los lugares donde vivieron tus abuelos?

Me ha mostrado mi padre donde vivía mi abuela y además he conocido a mis nuevos familiares que yo no sabía ni que existían, que son el tío de mi padre que murió hace un par de años, su esposa y una prima que tengo, que yo no conocía, he conocido dos primas nuevas, he estado en sus casas.  Mi padre me ha enseñado “mira aquí vivía…”, acuérdate que ellos también estuvieron básicamente por Plaza España, pero sí he estado.

¿Cómo ves a los catalanes y a Cataluña con los contrastes de la idea que tú tenías anterior al que ves ahora?

Y no es algo malo, para mí es un tema de evolución, a nosotros nos ha pasado. Claro Venezuela es un país muy joven, pero hay una cantidad de costumbres que ni siquiera yo tenía cuando era pequeña y que mis hijos ya tienen. La costumbre del Haloween por ejemplo que viene de otras culturas que se han integrado, ¿eso es malo?, pues mira, depende de cómo tú lo veas, yo lo veo como una riqueza adicional, mientras tú no pierdas las esenciales y las mantengas, cuál es lo malo de que vengan nuevas.

Entonces Cataluña y Barcelona en particular, que es una ciudad cosmopolita donde hay tanta cantidad de gente de tantos lugares del mundo tiene que estar clara de que ése es el riesgo, de perder su esencia.

¿Se te reconoce como hija de exiliados o se te reconoce como española?

Me reconocen como extranjera, ninguna de las dos, por mi acento inmediatamente saben que soy extranjera, inmediatamente me preguntan de dónde soy. Siento todavía, no sé cuánto va a durar, que los venezolanos que hemos salido de Venezuela no son digamos, vistos con tanto escepticismo como otros latinoamericanos o de otros países, porque hasta ahora la migración venezolana ha sido una migración más política que económica y entonces los que hemos tenido que salir, los que hemos decidió salir estamos preparados. Hemos venido a aportar, siento yo, muchas cosas a la sociedad donde hemos llegado y eso no solamente en Cataluña sino en todos los sitios. Yo tengo amigos regados por el mundo, preparados, que han ido y aportado en esos lugares.

Entonces me reconocen más como extranjera, mas no como hija de exiliados y cuando yo digo que soy española les parece bien y dicen “qué bueno porque menos trabajo tenemos que hacer para los temas legales” y ya está.

¿Hasta este momento qué es lo que más valoras de vivir en Cataluña?

La seguridad, en todos los sentidos la seguridad laboral, la seguridad y fíjate la seguridad laboral, cuando lo que escucho alrededor es que no hay trabajo, pero pienso que los que de verdad tienen que temer son las personas que no tuvieron una preparación adicional que en este momento la sociedad está pidiendo. Entonces en mi caso todavía tengo ese beneficio.

La seguridad de vivienda, fíjate que yo por ejemplo, un alquiler donde pago una cantidad fija y la voy a pagar durante cinco años o sea que yo durante cinco años puedo planificar mi presupuesto perfectamente, eso era impensable en Venezuela, a mí me subían el alquiler cada seis meses, ¡cada seis meses!, te estoy hablando de que me lo subían un 15-20%.

La seguridad de andar por las calles, jamás hubiera pensado que mis hijos pudieran estar, mis hijos me llaman a las cuatro de la mañana  “mira mamá me voy a quedar a esperar que salga el sol y me voy en el metro cuando lo abran”. Eso para mí era impensable en Venezuela, yo simplemente moría cada vez que mi hija salía en la mañana a montarse en un autobús para ir a la universidad, es que ya con eso todo lo demás vale.

¿Qué ha sido para ti y cómo ha influido en tu vida ser hija de exiliados?

Lo que te comentaba, yo siempre tuve, por ambas partes, porque acuérdate que mi madre también fue hija, no de exiliado en este caso porque mi abuelo materno fue un exiliado voluntario que salió de España para buscar nuevas oportunidades, no fue exiliado político quiero decir, sino que fue un exiliado voluntario, pero era hija de un catalán.

Entonces por un lado mi mamá a pesar de tener una gran influencia materna, porque mi abuela estaba con ella, tenía una herencia paterna muy fuerte de valores, de costumbres. Y luego un padre con una educación europea y además acentuada o aderezada con una educación norteamericana. Y pues yo soy criada con unos valores que no necesariamente eran los venezolanos, había una mezcla de cosas allí. Entonces eso es lo que yo realmente reconozco que tengo de distinto con respecto a los venezolanos puros de dos o tres generaciones. Esta influencia de costumbres, de valores y una visión de la vida europea, americana que a veces me hacía sentir fuera de lugar en mi mismo país.

Tú comentabas que una de las cosas por las que te viniste a Barcelona era porque has querido educar a tus hijos con unos valores determinados y cuando has llegado aquí, ¿cómo percibes esos valores? ¿Te sientes bien o te sientes también un poco diferente a la gente?

Mira, los valores fundamentales sociales que se basan en el cumplimiento de las normas, están: no pases la calle cuando hay un semáforo en rojo, haz tu fila y respeta, pide permiso, eso era donde yo me sentía incómoda al salir al mundo, al tener que desenvolverme.

¿Valores que he encontrado distintos a lo que yo eduqué a mis hijos? Por ejemplo en la escuela y en la universidad, mi hija cuando llegó entró a la universidad, mi hijo entró en el cuarto año de la ESO. Mis hijos llegaban a casa y me decían mamá me ven raro cuando pregunto en clase, yo les había educado que no se queden jamás con una duda, que siempre pregunten y aquí el que pregunta es visto más bien como un impertinente o como un  irrespetuoso o como un salido, pero no por los profesores sino por los compañeros, por los compañeros porque yo decía “será un tema de los profesores” y cuando yo puede hablar con los profesores, ellos estaban encantados porque no están acostumbrados a un niño que pregunte.

Y entonces en el tema académico sí he encontrado algunas costumbres que no sé si vienen de la época franquista, que no sé si son costumbres natas del catalán, pero un miedo a protagonizar, un miedo a que te vean, un miedo a dar la cara y eso en ellos pues yo les digo pues nada adelante continúen, duda que tengan ustedes pregunten.

Carolina con sus hijos

¿Qué piensas de la memoria histórica?

Pues mira estoy encantada de que se pueda documentar todas estas historias de cada una de estas personas que pues cada una de ellas es un granito de arena a qué ocurrió de ese horror que España vivió.

Y si aparte de recoger lo que realmente fue cortarle una vida a niños, como en este caso, y a familias completas, se puede también sacar la parte bella, de que los que se lograron salvar cayeron en tan buenas manos que generaron frutos, que están regresando a su tierra de origen, pues bueno el círculo es perfecto.

Por lo tanto, la memoria pues puede dejar plasmado un resultado exitoso de aquellos que se fueron y que tuvieron la suerte de caer en buenas manos. Y me encanta que lo estén documentando y los felicitó a ustedes por esta iniciativa y por este trabajo de investigación tan bueno que están haciendo.

Muchas gracias

Testimonio de Germinal Luis, padre de Carolina Luis


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● Los Cuáqueros
     
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