Hijos y nietos del exilio republicano
 
 

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Nací  en la Ciudad de México el 10 de enero de 1955.

Hija de Estrella Ferrer Rodríguez y Guillermo Olvera Martínez. Mi madre, nacida en Santander España, se vio obligada a abandonar su tierra natal a los 12 años de edad junto con toda su familia con motivo de la guerra civil española, teniendo como destino  a México quien la acogió al igual que a mi abuelo Eulalio Ferrer Rodríguez, mi abuela Estrella Rodríguez y los dos hermanos mayores de mi madre, Eulalio y Rosa.

 

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MEMORIAL DEMÒCRATIC


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Sin embargo el trayecto hasta poder llegar a México fue largo y doloroso. Solas y atemorizadas por los bombardeos constantes, mi abuela, mi madre y su hermana Rosa  llegaron a Francia donde permanecieron en grandes galeras que albergaban a muchas otras familias, que al igual que ellas, huían de la guerra. No pudieron reunirse con mi abuelo y mi tío Eulalio, hasta casi un año después ya que ambos fueron llevados a diferentes campos de concentración y desde ahí mi abuelo gestionó, el traslado de toda la familia en el barco Cuba que los llevaría hasta  las costas del Golfo de México.

En el año 1939 llegaron al puerto de Veracruz, después de 40 días. Una vez en tierra mexicana, lograron empezar de cero a construir una vida nueva donde se respiraba un aire de libertad y solidaridad.

Mi abuelo Eulalio al igual que muchas familias que llegaron de España,, con motivo de la guerra civil se reunían para apoyarse y compartir experiencias.
Mi tío Eulalio que en ese entonces tendría unos 16 años empezó a buscar trabajo en revistas y periódicos ya que tenía gran facilidad para la escritura.
La vida para mi madre y mi tía, como era costumbre en aquella época, transcurrió lavando ropa, trastes, haciendo la comida y ayudando a mi abuela Estrella en las labores domesticas.

 Mi madre logró casarse con el que fue, y sigue siendo, el amor de su vida, mi padre, Guillermo Olvera Martínez.  Mi padre no era español, era mexicano, nacido en Torreón Coahuila

Tuvieron cinco hijos, el primero Polo, mas tarde nací yo, mi hermano Raúl llegó dos años después , le siguió Oscar y cuando yo tenía doce años nació mi madre a sus 42 años tuvo al mas pequeño de mis hermanos, Carlos.

Estudié  la carrera de psicología en el área educativa en la UNAM. Luego casi toda mi vida trabajando con niños en temas de educación.

Me case a los 25 años con un hombre cuya familia tenía enorme similitud con la mía. El padre era español y la madre mexicana y de este matrimonio tuve la dicha de dar a luz  a mi único hijo José Carlos

Después de dos largos matrimonios, colmados de enseñanzas, decidí emprender el viaje hacia una nueva vida donde realizar  mis sueños y compartir mis aprendizajes.
No fui yo, sino  la vida misma quien me trajo a Barcelona y resido aquí hace dos años y un poquito mas.

Hice un postgrado en Investigación en didáctica, formación y evaluación educativa en la Universidad de Barcelona e intento sobrevivir al destierro, entender el exilio que vivió mi madre y forjarme una vida digna y plena.

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Vaig néixer en la Ciutat de Mèxic el 10 de gener de 1955.

Filla d'Estrella Ferrer Rodríguez i Guillermo Olvera Martínez. La meva mare, nascuda a Santander Espanya, es va veure obligada a abandonar la seva terra natal als 12 anys d'edat juntament amb tota la seva família amb motiu de la guerra civil espanyola, tenint com a destinació a Mèxic qui la va acollir igual que al meu avi Eulalio Ferrer Rodríguez, la meva àvia Estavella Rodríguez i els dos germans majors de la meva mare, Eulalio i Rosa
.
No obstant això el trajecte fins a poder arribar a Mèxic va ser llarg i dolorós. Soles i atemorides pels bombardejos constants, la meva àvia, la meva mare i la seva germana Rosa van arribar a França on van romandre en grans galeres que albergaven a moltes altres famílies, que igual que elles, fugien de la guerra.

No van poder reunir-se amb el meu avi i el meu oncle Eulalio, fins a gairebé un any després ja que tots dos van ser portats a diferents camps de concentració i des d'aquí el meu avi va gestionar, el trasllat de tota la família en el vaixell Cuba que els portaria fins a les costes del Golf de Mèxic.

L'any 1939 van arribar al port de Veracruz, després de 40 dies. Una vegada en terra mexicana, van aconseguir començar de zero a construir una vida nova on es respirava un aire de llibertat i solidaritat.

El meu avi Eulalio igual que moltes famílies que van arribar d'Espanya,, amb motiu de la guerra civil es reunien per recolzar-se i compartir experiències.
El meu oncle ulalio que en aquest llavors tindria uns 16 anys va començar a buscar treball en revistes i periòdics ja que tenia gran facilitat per a l'escriptura.
La vida per a la meva mare i la meva tia, com era costum en aquella època, va transcórrer rentant roba, trasts, fent el menjar i ajudant a la meva àvia Estrella en les labors domestiques.

La meva mare va aconseguir casar-se amb el qual va ser, i segueix sent, l'amor de la seva vida, el meu pare, Guillermo Olvera Martínez. El meu pare no era espanyol, era mexicà, nascut a Torreón  Coahuila

Van tenir cinc fills, el primer Polo, mes tarda vaig néixer jo, el meu germà Raúl va arribar dos anys després , li va seguir Oscar i quan jo tenia dotze anys va néixer la meva mare a les seves 42 anys va tenir al mes petit dels meus germans, Carlos.

Vaig estudiar la carrera de psicologia a l'àrea educativa en la UNAM. Després gairebé tota la meva vida treballant amb nens en temes d'educació.

Em casi als 25 anys amb un home la família del qual tenia enorme similitud amb la meva. El pare era espanyol i la mare mexicana i d'aquest matrimoni vaig tenir la fortuna de donar a llum  al meu únic fill José Carlos

Després de dos llargs matrimonis, satisfets d'ensenyaments, vaig decidir emprendre el viatge cap a una nova vida on realitzar els meus somnis i compartir els meus aprenentatges.
No vaig ser jo, sinó la vida mateixa qui em va portar a Barcelona i resideixo aquí fa dos anys i una miqueta mes.
Vaig fer un postgrau en Investigació en didàctica, formació i avaluació educativa a la Universitat de Barcelona i intent sobreviure al desterrament, entendre l'exili que va viure la meva mare i forjar-me una vida digna i plena.

Entrevista

¿Estrella me das por favor tu nombre, tu lugar de nacimiento y el nombre de tus padres y de la gente que fue exiliada?

Mi nombre es Estrella Olvera Ferrer, soy hija de Estrella, que también así se llama mi madre, Estrella Ferrer Rodríguez y mi padre que es Guillermo Olvera Martínez, que él es mexicano. Yo también nací en México, pero mi madre, junto con toda su familia, nació en Santander y a partir de la guerra civil española tuvieron que salir de Santander, luego de ahí fueron a Barcelona. Mi abuelo, se llamaba Eulalio, Eulalio Ferrer, mi abuela se llamaba Estrella Rodríguez.

¿Tienes idea de dónde estaban tus abuelos y tu madre en el momento que estalla la guerra civil? y de ¿cómo es su vida antes de salir hacia Francia?

Mi abuelo y mi abuela vivieron muchos años en Santander. Yo me imagino que ellos debieron de haber tenido muchos antecedentes catalanes porque el apellido Ferrer es muy catalán. Más o menos la historia es que mi abuelo, el padre de mi madre, era linotipista, trabajaba en una imprenta y pues él se dedicaba a toda la cuestión de hacer las letras, de ponerlas, de ver la redacción. Era del Partido Socialista Español, (que en ese entonces no sé si se llamaba Partido Obrero Español, o Socialista Obrero Español), pero era del Partido Socialista.

Mi abuelo era muy apegado a su partido, para él era muy importante, a veces decía mi madre que más que su familia. Ella por ejemplo cuenta una anécdota, que cuando mi abuela iba a dar a luz de mi madre, mi abuela le dijo “Eulalio, ya voy a dar a luz”, y él tenía una reunión en el partido y entonces le dijo “no, en este momento no podemos irnos, no podrías esperarte un poco”. Que ya la pobre pues trataba de esperar, -pero bueno ya sabes cómo son estas cosas- y entonces mi abuelo le dijo “pues espérame un momentito, ahora regreso que voy al partido”. Total que cuando mi abuelo se fue a lo del partido, mi abuela veía que se le venía y entonces con las vecinas o así, llamaron a la comadrona, -que era la que les ayudaba-, y pues lo tuvo en casa en la cama, porque ya cuando mi abuelo regresó, ya estaba ella ahí.

Esta anécdota la cuento para que te des un poco idea de cómo era mi abuelo con su partido, era algo muy importante para él. Mi madre iba a la escuela, en ese entonces estaba cursando la primaria, pero empieza a desatarse toda la cuestión de la guerra civil y todo el problema que había entre los republicanos y los franquistas.

¿Ellos siempre estuvieron en Santander?

Sí, ellos siempre estuvieron en Santander, por lo menos la parte de los antecedentes sí, cuando ya de hecho estalla la guerra, mi abuelo como era una persona de pensamiento de izquierdas, socialista, fue perseguido.

Mi madre me contaba que ella dejó de ir a la escuela, que mi abuela estaba muy preocupada porque de pronto llegaban y bombardeaban, algunas personas seguían yendo a la escuela o seguían haciendo más o menos la vida normal, pero ella, mi abuela estaba muy asustada y dice que se la pasaban en quicios de las puertas donde se encontraban los refugios, prácticamente mi madre ni siquiera pudo terminar la primaria, ella tendría 11 años.

¿Ella es hija única?

No y mi tía Rosita también, mi tía Rosita era un poco mayor que ella, tres o cuatro años mayor, estaba también mi tió Eulalio, que en ese entonces él tendría, como es el mayor, pues tendría unos 14, 15 años.

¿Todos estaban en Santander?

Sí, todos estaban en Santander.

¿Tu tío Eulalio qué hacía en ese momento?

Pues estaba estudiando y también trabajaba, trabajaba en una revista, escribía, y cuando ya están plenamente con la guerra, mi tío fue llevado a un campo de concentración, mi abuelo estaba escondido y mi madre, mi tía Rosita y mi abuela pues trataban de ir viendo cómo sorteaban la situación.

Mi abuela estaba arreglando cómo hacer para poder ir a algún sitio donde estuviera la familia a salvo. Creo que lo primero que hicieron fue venir a Barcelona porque era el lugar donde había el puerto, fue el lugar de muchos refugiados. Y después ya de ahí se fueron a Francia, en Francia estuvieron casi un año.

¿Van separados?

Mi abuela con sus dos hijas, Estrella y Rosita se fueron a Francia, me contaban que vivían como en unas galeras, muchas personas y que fabricaban todo lo que tenían que comer porque era un momento donde también se junta con la Segunda Guerra Mundial. Y entonces estuvieron allí un tiempo. No sé cómo pero logran regresar.

Mi abuelo va también a Francia y él había hecho los trámites para que pudieran salir desde España a México, porque ya ellos habían tenido toda una serie de comunicaciones con personas que estaban dando acogida a muchas personas, de los refugiados en México.

¿Tu abuela sabía que su hijo estaba en un campo de concentración?

Bueno, no lo supo hasta después, estaba como perdido y fue una época de mucha angustia, porque no sabían dónde estaba, esto pasó con mucha gente que nunca se volvieron a encontrar o se volvieron encontrar mucho después. Pero bueno en esa angustia, lo bueno fue que pudieron de alguna manera reunirse y ya en Barcelona -regresaron a Barcelona-  de ahí partieron en uno de los barcos, que no es el Mexique, es otro, pero no me acuerdo cómo se llama el barco donde fue mi madre. Lo que me contaba ella es que estuvieron 40 días en el barco, hasta que llegaron a Veracruz, fue su primer lugar.

¿También tu tío?

Sí, ya iban todos, habían podido estar todos juntos y entonces en este barco llegan, pasaron primero por las costas de Oaxaca y luego fueron a Veracruz. Salieron de Veracruz y de ahí se trasladaron a la Ciudad de México, mi tío allí ya empezó a hacer cosas, como él sabía escribir muy bien, empezó a hacer las revistas y bueno ya de ahí empezó a hacer toda su carrera.

Tu abuelo que estaba tan metido en cuestiones políticas, cuando llega a México, ¿te han contado o tú sabes si él era de los que en algún momento siempre quería volver a España?

Bueno eso sería difícil de contestar porque yo conocí a mi abuelo pero el murió, más o menos cuando yo tendría unos ocho años.

¿Tu madre no te dijo si él sentía que quería volver?

Mira yo deduzco, (porque así de viva voz de los abuelos, de habérmelo contado, no), pero lo que sí creo es que mi abuelo ya no quería regresar a España porque para él había sido muy traumático y porque él vivió una desilusión muy grande por todas las cosas tan terribles que pasaron aquí. Y como además no tenía posibilidades ya de hacer nada, porque ya en ese entonces cuando ellos entran a México y empiezan a vivir en México, Franco  prácticamente toma el poder, pues no tenían realmente posibilidad de regresar en una buena situación. Hubiera sido en una situación de absoluta represión.

Y hasta donde yo sé, toda mi familia materna, (que proviene de España) después de todo lo que vivieron, realmente el llegar a México fue como si tú encontrarás un oasis en un desierto. Mi madre siempre ha dicho que adora México, mi tío Eulalio cuando le hicieron las entrevistas, todas las veces, en los libros que escribió, (por ejemplo hay un libro que se llama “Alambradas”, donde justamente narrar todas sus vivencias que tuvo en el campo de concentración) él siempre dice que México fue pues su segunda patria, que él fue muy feliz y de hecho eso lo hizo despegar en muchas cosas.

¿En ese sentido tú crees que tu abuela también estaba bastante integrada?

Sí, porque como te digo fue una situación tan terrible, tan traumática, además pues todo quedó destruido, ellos se quedaron sin nada. Yo recuerdo un episodio que me contó mi madre, que ellas estaban en la carretera, mi abuela con sus dos hijas, con unas maletitas que traían, porque su casa quedó destruida, no tenían prácticamente dónde llegar, estaban pues muchas veces solamente esperando a ver a qué hora se podían meter a los refugios, esperando que mi abuelo les dijera a dónde huir. Todas las personas que vivieron esa situación de guerra, ya sea la de España como cualquier situación de guerra, de un conflicto armado, pues es muy traumático.

Y cuando tú tienes además, como además en la familia mía, tienes personas que estuvieron muy metidos en lo político, que tenían ciertos ideales y que creían realmente en lo que hacían. Yo creo que en ese entonces la política aún era una misión muy altruista, la gente lo hacía sin intereses, realmente creyendo en lo que era el socialismo, que era buscar un poco más la igualdad, condiciones mejores para la mayoría de la gente.

Estrella con su abuela y sus primos

¿Tu abuelo siguió en política? ¿Seguía teniendo una relación con el partido? ¿Se reunía con gente?

Bueno, lo que pasa es que por ejemplo en México ya ves que se formó el Ateneo Español y durante un tiempo mientras tuvo salud, mi abuelo pues obviamente se reunía con la comunidad de los exiliados, que fueron también gente que aportaron muchas cosas a México y bueno asistía a las reuniones del Ateneo. Mi abuelo también alentó mucho a mi tío para que continuara un poco con la labor de escribir.

¿Qué edad tenía tu tío?

Mi tío cuando llegó a México ya empezó a hacer cosas, pues yo creo que tendría como 17, 18 años, pero muy jovencito empezó el a moverse.

¿No quería volver?

No, no quería volver, porque como te digo ¿a qué volvían a España?.

Había estado en un campo de concentración.

Sí, había estado en un campo de concentración que fue muy fuerte y como te digo en este libro que él hace de “Las Alambradas”, cuenta y narra toda su vivencia y hay una cosa que me parece importante mencionarla porque yo creo que eso marcó completamente su vida:  él dice que hizo un intercambio que fue lo que le dio la vuelta a su vida en ese campo de concentración. Él estaba en el campo de concentración y tenía una cajetilla de cigarros, mi tío no fumaba mucho, pero de pronto se echaba algún cigarrito y tenía esa cajetilla de cigarros y uno de los compañeros del campo de concentración tenía el libro de “Don Quijote”, y entonces le dijo “por qué no hacemos un intercambio, yo te doy los cigarrillos y tú me das el libro” y al otro le pareció muy bien. Él dice que el haber leído a Cervantes, la novela específicamente de  “El Quijote de la Mancha” en ese momento, fue lo que marcó este ideal que tuvo toda su vida de ser una persona que luchaba por los sueños, por grandes sueños que quería alcanzar.

Y yo creo que fue un motivador impresionante no sólo para sobrevivir a la adversidad de un campo de concentración, sino también para todo lo que hizo. Realmente fue una persona muy destacada en el medio de la publicidad y luego además él siempre buscó mucho la cultura, el transmitir, el que se hiciera patente lo que se había vivido en España y además sobre todo resaltar el papel tan importante que tuvo México como un país que arropó, - arropó en todo el sentido de la palabra- porque fue abrazarlos, abrazarlos.

Ya ves que muchas personas unos emigraron a Rusia, Polonia a Francia, a muchos sitios, pero yo no sé si en todos los lugares la gente recibió tanto cariño como la gente que Cárdenas recibió, el cómo recibió a todos los refugiados, que realmente es algo que yo creo que marcó completamente nuestra relación entre México y España.

Entonces mi tío en sus libros y en las veces que le hicieron entrevistas, siempre resaltaba esta situación de cariño que sintió tan fuerte hacia México y que lo marcó tanto.

¿Tu mamá, tiene más o menos 13 años,12 años cuando llega a México?

Sí mi mamá llegó a México con 12,13 años.

¿Cómo va siendo su vida, en qué escuela va?

No, no va a la escuela, se queda en casa, ella era muy apegada a mi abuela, mi tía Rosita también pero ella era como más extrovertida. Para mi madre, su madre era sagrada y mi abuela tenía una predilección, pues en cierta manera con ella porque ella siempre estaba junto a ella, entonces ella se dedicó prácticamente a hacer las labores de la casa, ayudaba a mi abuela a ver cómo iban saliendo las cosas adelante. Y después, un poco más grandes, obviamente se reunía con la comunidad de los españoles que había en México y mis abuelos querían que se casara con un español, pero mi mamá conoció a mi padre, que era mexicano, que era de Torreón, Coahuila y pues se súper enamoraron.

¿Sabes cómo se conoce con tu papá?

Sí, porque ellos vivían en la calle Marsella, es la colonia Roma creo, no sé, y entonces pues mi padre vivía en el edificio de al lado y ahí se veían. Mi padre era bastante mayor que ella, era un tipo incasable, se casó con 40 años y era un poco bohemio, trabajaba un tiempo y luego lo dejaba y así. Pero bueno era un tipo muy seductor, que siempre además iba impecable. Mi madre se enamoró de él, se veían a escondidas, porque no lo querían porque tenía mala fama de que era como el soltero éste que metía mujeres en su casa y estas cosas y que además pues era mexicano.

En cambio mi tía Rosita se casó muy jovencita, cuando tenía 20,19 años, con un español que toda la familia decía “Uy, pero que suerte ha tenido la Tita”, porque le decían la Tita, “que suerte ha tenido la Tita de encontrarse aquí a un español, guapísimo y con dinero además”. Se llamaba Julio mi tío, era hijo de españoles, él también había nacido en España, y era un tipo muy guapo, que traía siempre coches deportivos, toda su vida se dedicó a la venta y compra de coches y le iba bastante bien.

Y mi madre no, mi madre se quedó prendada de mi padre y como les pusieron tantas pruebas, de que hasta los separaron, porque le fue a pedir la mano a mi abuelo y dijo “no, si realmente la quieres tendrás que pasar la prueba de que te vayas un año, que consigas un trabajo bien y si en un año todavía se quieren, ya lo pensaré. Pero mientras, no”.

Entonces se fue un año a trabajar al norte, de donde era toda su familia, de Coahuila, pero se seguían carteando, se seguían viendo, se veían siempre a escondidas. Mi mamá tenía sus amigas que también habían llegado con lo de la guerra y que ellas la solapaban. Es que decía “hoy estuve con Clarita”, me acuerdo mucho de Clarita, porque Clarita era una señora muy linda, que era muy amiga de ella y que era la que la ayudaba, porque a ella le caía muy bien mi papá y quería que se casaran. Entonces ella era quien la ayudaba, “no se preocupe señora que va conmigo”. “Bueno Clarita  si va contigo no hay problema”. Y la dejaban salir, pero siempre se veía por el otro lado con mi papá.

Estrella con sus padres y su abuela materna

¿Finalmente se casa?

Finalmente se casan, después de seis años de novios.

¿Tienes hermanos?

Sí, tengo un hermano mayor, se llama Leopoldo pero le decimos siempre Polo, luego sigo yo, luego mi hermano Raúl, Oscar y el más pequeño que es Carlos.

Estrella con sus hermanos

Cuando tú ya empiezas a tener uso de razón, ¿ibas al Ateneo, ibas al Centro Republicano?

Mira, nosotros en general, mi familia, mis hermanos y yo, menos al más pequeñito que no le tocó tanto, vivimos mucho, muy pegados a mi tío Eulalio, nosotros vivíamos en la casa de mi tío Eulalio. Ése era el lugar de reunión con otras personas de la comunidad española que estaban en México, exiliados y muchos otros que no eran exiliados pero que eran españoles. Como que ahí yo absorbí muchos su cultura, lo que era, cómo era. Recuerdo mucho que hacían unas paellas buenísimas porque mi tío se casó con una chica valenciana que hacía unas paellas maravillosas, él tenía una casa muy bonita con un gran jardín y ahí hacían las paellas.

¿Por qué pasas en ese momento en tu vida más tiempo en casa de tu tío Eulalio?

Porque lo que pasa es que mi tío Eulalio tuvo tres hijos nada más, aunque mi tía se embarazó muchas veces y creo que por lo menos perdió cuatro, o sea que si hubiera tenido todos hubieran tenido siete hijos. Mi madre y mi tía se hicieron muy amigas, se adoraban,  iban juntas a las compras, se contaban todo, cuando mi tía se sentía mal mi madre siempre estaba con ella.

Eulalio Ferrer

Mi abuelo Eulalio, poco tiempo después de que llegó, -yo creo que no habrá durado más de ocho años con salud-, le dio una parálisis completa, todo se le paralizó excepto la cabeza y entonces mi tío compró una casa en Cuernavaca y ellos se fueron a vivir ahí porque era un lugar más tranquilo. Él se sentía muy mal de que la gente…, él ya no quería ver a nadie, porque era un hombre muy alto, muy guapo, con mucha fuerza y de pronto pues le viene esta enfermedad y entonces mi abuela y mi tío decidieron que la mejor manera de que él pudiera estar tranquilo era estar en un lugar fuera de la ciudad, donde no tuviera mucho contacto con las otras personas que conocía, porque no quería que lo vieran así. Duró no sé si cinco o seis años con esa parálisis y después murió. Y murió de la manera más hermosa, porque un día se quedó dormido y cuando despertó estaba muerto.

Y entonces ellos eran nuestro punto de reunión, todos los fines de semana casi sin fallar, todos nos trasladábamos a la casa de mi tío de Cuernavaca y pues como era una casa grande todos íbamos, tanto los primos, también mi tía Rosita, con su esposo Julio, con sus dos hijos Julio y José Luis, y todos nos reuníamos ahí y pasábamos el fin de semana.
Aparte mi tío Eulalio, tenía a Eulalio, ‘Lalín’ le decíamos y a Ana Sara, que era dos años menor que yo, y Lalín que era un año más grande que mi hermano, entonces los dos nos llevábamos mucho, éramos como hermanos, yo era como hermana con Ana Sara, todo el tiempo estábamos juntas, era su gran amiga.

Eulalio Ferrer, hijo predilecto de Santander

¿A qué escuela fuiste?

Yo fui a la Florida, de las teresianas.

¿Tus amigos eran los amigos de la escuela o tenías más relación con hijos de exiliados?

No, no, yo realmente no tuve, prácticamente no tuve contacto, o sea mi contacto con eso era mi tío, porque él era una persona que intentó mantener contacto con las personas de su edad, que además ya eran hombres con un cierto prestigio intelectual, académico, y él se movió mucho en ese entorno.

Aunque por ejemplo en la escuela de las teresiana, la mayoría eran hijas de españolas, no sé si alguna de las que eran mis amigas fuera hija de refugiados, no sé, tuve mucha relación, muy íntima y tengo muchos recuerdos muy lindos de mi tránsito por la escuela teresiana, pero las teresiana son españolas y la mayoría de las chicas que iban ahí eran hijas de españoles.

¿Qué recuerdos tienes de lo que comías en tu casa, era comida española?

Y me imagino que al ser tu papá mexicano la comida mexicana también estaba presente en tu casa.

Sí, claro.

¿Qué estudias?

Entro a la Universidad Nacional Autónoma de México y ahí hice la Licenciatura en Psicología, enfocada más a la cuestión educativa.

¿Trabajaste en México?

Sí, si mi vida en realidad estuvo en México.

Estrella con su padre

¿Te casas?

Sí.

¿Con algún español?

Me casé con un hijo de españoles, no eran exiliados, creo que se llama Meruelo, el lugar de donde era el papá de José Antonio, que fue mi marido, pero él vino muy joven, el padre de mi ex marido.

Cuántos hijos tienes.

Solamente uno que es José Carlos.

¿Cómo siguió tu vida?

Yo terminé de hacer la carrera, y antes de terminar la carrera yo estaba trabajando en él DIF, que era esto del Desarrollo Integral de la Familia y entonces trabajé ahí como asesora del director de una de las direcciones y estuve haciendo muchos trabajos que tenían que ver con cuestiones, por ejemplo de trabajo social: de ver que las personas que no tenían hogar tuvieran hogar, a los niños que estaban abandonados, había un departamento que coordinábamos de casa cuna, donde se albergaba a los niños que no tenían padres y bueno montón de cosas.

De ahí me caso, estuve trabajando también en la revista Proceso y ahí fue donde conocí a José Antonio, que fue mi marido. Él se encargaba de la edición de los libros de Proceso, porque como tú sabes Proceso fue y todavía sigue siendo una revista muy importante pero en ese momento fue como de las pocas revistas que había, por la historia de Julio Sherer. Mi compañero de la escuela era el hijo de Julio Sherer y tuvimos una relación muy estrecha, nos queríamos mucho y él me invitó a trabajar en la revista. Y entonces ahí en la revista conocí a José Antonio, nos casamos, yo ya casada seguía trabajando, estuve trabajando en la Secretaría de Educación Pública y luego me embaracé.

Una vez embarazada me dieron un puesto como investigadora en estudios de posgrado de la Facultad de Psicología y estuve trabajando pero bueno, como estaba con la panza enorme tuve que dejarlo y prácticamente un buen rato de mi vida me dediqué a ser mamá.

¿En qué momento decides salir de México?

Lo que pasa es que después de 10 años de casada, se terminó esta relación y yo decidí irme de la Ciudad de México y me fui a Cuernavaca. Me fui por varias razones, una, porque siempre Cuernavaca para mí fue el lugar mágico, fue la etapa más hermosa de mi niñez, donde convivía con toda mi familia, siempre para mí Cuernavaca fue, ha sido y es todavía un lugar entrañable.

Entonces dije “¿a dónde más me puedo ir que a la ciudad de la eterna primavera, con sus bugambilias y todo hermoso?” Tiempo después cogí a mi hijito, que tenía en ese entonces ocho años y me fui con él allá, porque además José Carlos tenía problemas de asma y la ciudad de México cada vez estaba peor y ya estaba harta, me fui y allí viví 15 años de mi vida.

¿Y cuándo decides venirte a vivir a Barcelona? ¿Y por qué Barcelona y no  a Santander, por ejemplo?

Pues sí verdad, mira yo siempre había tenido la idea de hacer un posgrado y por cuestiones no sé, de la vida, nunca lo había podido hacer, porque entre ser mamá y trabajar. Cuando yo llegué a Cuernavaca, a los tres años conocí a una persona que fue el amor de mi vida, me casé con él, él tenía un hijo también y pues bueno intentamos hacer una familia, me dejó una cosa muy linda, pero también en un momento, después de 13 años, se terminó y como para mí, fue una cosa muy fuerte terminar esa relación -porque fue el amor de mi vida-,  fue dolorosísimo, es lo más doloroso que me ha pasado en la vida y dije: “bueno pues a ver ¿qué me puede atar aquí?”, José Carlos ya tenía, no sé, 25 años, ya vivía en la Ciudad de México, era independiente. Yo de Cuernavaca ya estaba saturada y dije “es el momento de hacer algo para mí, ya no soy mamá, ya no tengo pareja que me ate, lo único que me preocupa y me sigue todavía jalando, son mis padres. Porque ni siquiera José Carlos, porque yo sé que él es joven, puede venir, pero mis padres difícilmente pueden venir, ya son muy mayores”.

Mi padre ya tiene 99 años, acaba de cumplir el 25 de junio, mi madre tiene 85 años y pues no sé cuánto tiempo me van a durar y a mí me duele mucho estar lejos de ellos. Pero tuve que hacer esa elección, y entonces con la cuestión de querer hacer el máster. No fue una decisión que te pueda decir que fue completamente con la razón, fue una decisión en la que la vida me trajo aquí, de verdad.

Yo solamente sabía que me quería venir a España, estaba absolutamente segura que quería dar el salto del charco y empezar con una vida nueva. Quería hacer un máster. Y resultó que todo coincidía, cada vez que decía “me voy a España”, me decían “en  Barcelona tal, tal,… te doy el teléfono de mi amiga, de no sé qué…, de no sé cuánto…, que vive en Barcelona”.

Cuando empecé a buscar los masters, el único máster que me convencía, así de decirte ‘sí, me encantaría estudiar’, fue un máster que estaba en la Universidad de Barcelona. Y luego para acabar de rematar, quién estaba diseñando este programa, era una persona era el doctor Saturnino de la Torre, era la única persona que yo había leído que estaba trabajando educación con orientación de la creatividad y yo toda mi vida, -bueno gran parte de mi vida-, me dediqué a hacer cuestiones de creatividad. Y entonces pues ya no había otra. Dije bueno, Barcelona, y Barcelona. Entonces llegué aquí el 29 de mayo del 2008 y heme aquí.

40º Aniversario de la boda de sus padres

¿Qué pasa en el momento en el que llegas?, ¿cómo te encuentras?, ¿cómo te reciben los catalanes?, ¿qué pasa con el idioma?.

Mira, yo creo que como todos, yo cuando llegué aquí me sentí muy feliz, muy feliz, me encantó Barcelona, me enamoré pero de verdad enamorada de esta ciudad, me parecía algo extraordinario vivir en una ciudad que tenías la playa por un lado y que además tenías una ciudad completamente montada, con estos museos maravillosos, con tantas actividades culturales, me pareció bellísimo.

Yo me sentí muy contenta, además todo estaba puesto, es que yo siempre digo, yo tenía que venir aquí porque la vida me trajo aquí. ¿Quieres ir a España?, pues bueno, primero tienes que estar en Barcelona. Entonces, llegué a un piso que ya tenía, porque te digo una amiga uruguaya me dijo “¿te vas a ir a Barcelona?”, “mira que te contacto con un amigo mío mexicano, que tiene 10 años viviendo en Barcelona y que justo ahora se acaba de salir de su piso y quiere rentar el piso”.  Así que llegué con un piso montado, que lo compartía con una chica que era marroquí y que hicimos una amistad muy linda y todo. Pues esos primeros meses fueron muy lindos, sí me sentía muy extraña, tuve ciertos problemas de identidad la verdad.

¿Cómo qué?

Como que por ejemplo llegaba a las tiendas y claro cuando te escuchan este tonito que tenemos los mexicanos pues como que no son nada amables, realmente sí me impactó la rudeza con la que trataban, yo no estaba acostumbrada a esta rudeza. Y como ya me lo habían dicho antes pues no lo tomé tan así, pero sí me pegó. Porque iba por ejemplo a las tiendas y cuando ya veían que no hablaba catalán, -me hablaban en catalán-, yo les contestaba en castellano y bueno ya me empezaban a hablar en castellano, pero pues decían  “gracias, no sé qué” y entonces ceceaban y yo empecé a cecear y dije “bueno, pero ¿qué te pasa Estrella? si tú eres mexicana, tú no tienes por qué estar ceceando, ¿no?”.

Tuve como esos pequeños problemitas de identidad, que dije “bueno ¿por qué yo necesito parecerme a ellos, porque yo no puedo ser tal cual soy y hacer que así me acepten?, ¿no?”. Pero fue como una primera cosa que después me sirvió mucho para decir, “no, yo tengo que ser como yo soy y ya está”.

¿Conseguiste estudiar?

Ya después empecé a ver todas las cosas para entrar al máster, sí, tuve también muchos problemas, yo sufrí mucho…, la verdad sí, sufrí mucho, mucho. Una de las cosas que me hizo sufrir mucho fue que me di cuenta de que uno no es nadie aquí, uno no es nadie, es decir, yo tengo 55 años ahora y a los 55 años pues ya tienes una trayectoria de cosas que has hecho, que has estudiado, que has hecho a lo largo de tu vida, pues ya en México, tienes una red de personas que te conocen, que saben quién eres, que te reconocen ciertas cosas.

Entonces yo llego aquí, mi licenciatura no importa, no vale, no existe, porque mientras yo no la tenga homologada, no puedo trabajar como psicóloga. De hecho yo vine un poco antes con la idea de encontrar trabajo y pensé que -como tenía la nacionalidad, tenía mi acta de nacimiento, tenía mi pasaporte de la Unión Europea y todo lo demás-, no iba a tener graves problemas y que todo iba a ser bastante más fácil de lo que yo me imaginé. Pero no, no había opciones de trabajo, justo llego en el momento en el que empieza ya a sentirse la crisis económica, no hay trabajo y menos para la gente que llegamos de otros lados.

Y la verdad es que sí, me acuerdo que iba caminando e iba llorando, porque además iba a pedir trabajo en lugares donde yo sabía que podía tener trabajo, aquí aprendí a hacer currículum, bueno me hice experta, tengo doctorado en hacer currículum, en hacer cartas de presentación.  Me metí a un programa de inserción laboral, las chicas súper lindas, eso sí de verdad, súper lindas, muy cariñosas, pero de verdad que la situación que se vive aquí es muy fuerte, muy fuerte.

Y al fin, bueno después de tanto dar y dar tumbos, entré, justo en el momento en el que empiezo el máster, en octubre del 2008, consigo mi primer trabajo en Océano, la editorial y bueno fue como de pronto salir de las tinieblas y empezar a ver la luz.

¿Tuviste problemas con el idioma?

Al principio sí, porque me costaba un poco de trabajo entenderlo, pero como yo sabía hablar francés, eso me ayudó muchísimo y luego bueno pues en el máster, en la universidad todo era castellano. Ahora ya entiendo perfectamente bien el catalán y lo leo muy bien también, o sea, hay palabras, pero las deduzco.

¿Te ha aceptado la gente aquí o has tenido problemas de integración?

Pues sí, sí creo que hay muchas trabas, definitivamente no hay las mismas oportunidades de trabajo para las personas que venimos aunque tengamos la nacionalidad. También me doy cuenta de que no les gusta, a algunas personas, que no les hables catalán y a veces incluso les molesta, o sea que aunque yo les hablaba en castellano, ellas siempre me contestaban en catalán y no me hablaban castellano.

Tengo un poco la ventaja, de que yo no parezco muy mexicana, todo el mundo dice, “uy,  pues lo último que hubiera imaginado es que eras mexicana”. Entonces, como que paso muy tranquilamente por ser española. Pero claro en el momento en el que hablo…

Y al principio yo me di cuenta de que fui adoptando muchas expresiones, muchos tonitos de los catalanes y de los españoles, pero conforme ha ido pasando el tiempo, más me he reafirmado como mexicana, la verdad. Y si tú me ves ahora es que yo habló muy como mexicana. De pronto tengo como algunas cositas, pero en general soy muy mexicana, sí adopto ciertas cosas y todo y llevo ya dos años aquí, pero bueno sí te digo que creo que realmente no hay iguales oportunidades, no, definitivamente no.

Los latinos en general somos mucho más afectuosos y más abiertos, eso es lo que he comprobado aquí en mi cotidianidad. Yo en especial soy una persona muy afectuosa, que necesita mucho el contacto físico y que además soy muy expresiva y que si algo me emociona, no me pongo a pensar y abrazo a la gente, le doy de besos. Y me pasó muchas veces, en mi trabajo, en Océano, que de repente pasaban cosas y yo llegaba y las abrazaba y sentía como si les hubiera roto algo.

Después me di cuenta, en la misma universidad, yo veía a mis profesores y para mí eran mis iguales y aquí hay una cosa muy así de que los maestros de la universidad son como las vacas sagradas, intocables. Hay como en el imaginario la idea de que el profesor es un ser casi inalcanzable, es decir hay un respeto que raya en el miedo. Y yo de por si soy respetuosa, pero no tengo nunca miedo de eso y como además soy muy expresiva y me siento muy al tú por tú con ellos, pues muchas veces llegaba y los abrazaba, y les decía “ay que bueno, que gusto de verte”, y sentía que había verdaderamente irrumpido en algo muy íntimo.

Y bueno eso me ha hecho que yo esté como más atenta, ya sé que hay cosas que no debo preguntar, hay catalanes a los que yo le preguntaba el teléfono o su nombre y “por qué te voy a decir yo mi nombre”, ¿no?, y cosas que yo no estaba acostumbrada y obviamente pues sí son choques, de culturas distintas.

¿Has visitado el lugar donde nació tu madre?

No, es mi tarea pendiente.

¿Te gustaría ir?

¡Uy!, que te puedo decir, como dicen aquí, ‘y tanto, y tanto’, sí, tengo muchísimas ganas y te juro y prometo que no me iré de aquí si no conozco Santander, por supuesto. Además por lo que me contaba mi madre, por las cosas que a veces nos enseñaba y todo eso, sé que es un lugar hermoso.

Pero más que lo hermoso es que yo quiero…, por ejemplo una de las cosas que me hizo venir a España es porque yo estaba en el tema de la feminidad. Había tomado un taller literario con Ethel Krause y había descubierto que las mujeres teníamos una serie de historias muy importantes qué contar y que era muy importante la reconciliación con la madre, tanto desde lo simbólico, como desde lo real. Y yo estuve trabajando mucho tiempo, mis últimos años en México, estuve trabajando muy profundamente en la relación con mi madre, en rescatarla, porque la parte de rescatar mi feminidad y de reconciliarme con una parte mía, tenía que ver con lo materno, con lo femenino.

Y una de las ideas que tuve -y que todavía tengo en mente-, es hacer un libro de estas historias, de las mujeres que vivieron esta España revolucionada, que vivieron cosas tan terribles y cómo cuentan ellas la historia. De hecho yo he querido recontactarme con los pocos familiares que quedan de mi madre, aquí he encontrado a la hija de una hermana de mi abuela y a toda la familia de ella. Tuve oportunidad de ir a comer unas dos o tres veces con ellos, pero pues hasta ahí llegó la historia y ya no hemos podido coincidir, pero yo sigo en eso.

Y cuando vaya a Santander, iré a rastrear, ver las calles, y quiero escribir la historia imaginaria, caminando por las calles, que se entreteje con todas las historias que yo me senté a escuchar con mi madre, que realmente me conmovieron mucho el corazón.

Estrella con su familia

¿Se te reconoce como hija de exiliados?

No.

¿Eres la mexicana?

Más bien sí, soy la mexicana, soy la mexicana que tiene el plus además de ser española, nada más.

¿Hasta ahora qué es lo que más valoras de vivir en Barcelona?

¿Qué ha sido para ti ser hija del exilio, cómo ha influido en tu vida?

Bueno en general, todas las personas que hemos sido hijos, o que descendemos de familias de exiliados españoles, por lo menos en México, siempre han sido muy bien vistas. En ese sentido, es siempre como una sensación de que la gente te recibe con un cierto reconocimiento, sobre todo porque la gente que emigró a México con motivo de la guerra, era republicana y defendía ciertos valores. Siempre, la mayoría de la gente, por lo menos en el entorno en el que yo me he desarrollado, ha dado muestras de admiración, de respeto, de reconocimiento.

Luego quizá por la cuestión un poco de mi tío Eulalio, que fue un hombre público y muy reconocido a nivel de la publicidad, pero que también tuvo mucha relación con ámbitos de personas muy renombradas, académicos, que era muy amigo de García Márquez, de Octavio Paz y que eso también ha sido un motivo de orgullo, mi tío es el orgullo de la familia, en ese sentido.

Pero bueno a otro nivel, como más personal, yo por ejemplo me he dado cuenta y muchas veces me he preguntado, por qué desde que yo era muy pequeña, yo tenía muchas actitudes de un sentido, yo a veces decía “¿de dónde me sale a mí esta rabia, este arrebato que a veces me llega, de justicia, de una noción de lo que debe ser justo, de defender mis derechos?”. Entonces, no sé si esto lo heredé de mi abuelo, que era evidentemente, que pertenecía a un partido y comulgaba profundamente con los valores de ese partido. Yo a lo largo de mi vida no he pertenecido a un partido en especial, pero tuve una muy larga etapa de mi vida en el que participé en actividades políticas, muy fuertemente.

José Carlos, hijo de Estrella

¿Estuviste involucrada en política?

Nunca milité en ningún partido, pero por ejemplo siempre participé en cuestiones cívicas,  un tiempo viví en la colonia Mixcoac y había no sé qué problema y cuando había reuniones de vecinos para las mejoras, yo era la primera que estaba, ponía mi casa, organizaba las reuniones, organizaba la gente.

Cuando fui estudiante, me paraba con los estudiantes en las clases, diciendo que no podíamos permitir que los maestros tal y tal. Bueno, desde que yo me acuerdo, en la preparatoria igual, yo junto con otra amiga que también era hija de españoles, aunque no eran refugiados, pero fuimos las que organizábamos todo, hacíamos las reuniones, veíamos qué era lo que faltaba, exigíamos nuestros derechos, etc…

Y así a lo largo de mi vida, cuando fue el golpe de estado en Chile, con Allende, pues allí estuve en las calles, en las manifestaciones, siempre, siempre. Cuando había elecciones en mi país siempre estaba puesta en las mesas directivas. Durante un tiempo cuando llegué a Cuernavaca justamente me integré a un grupo que se llamaba Mujeres en Lucha por la Democracia y ahí yo hice mucha actividad política.

Yo siempre pensaba que era muy importante este compromiso social, que uno no podía vivir solamente su vida de una manera, así como muy egoísta de pensar ¿qué necesitas tú?, no sé qué, y más cuando vives en un país que hay tantas desigualdades, que son tan …digamos que se palpan en todas partes.

Entonces, de alguna manera estaba muy enterada, leía los periódicos, mis dos maridos fueron siempre personas que tuvieron mucho pensamiento de izquierda, yo creo que por algo los escogí ¿no? .

Vamos en ese sentido pues siempre me cuestionaba, “¿yo por qué sacó esta idea ...?”. ¿Me entiendes? mucho tiempo de mi vida, cuando yo entré en el grupo de Mujeres en Lucha por la Democracia, fue justamente cuando hubo este fraude tan grande, que entró Salinas, pero que había ganado Cárdenas y yo estaba muy enojada. Y siempre decía “es que no puede ser que pasen este tipo de cosas y que uno esté sentado en su casa con los brazos cruzado”. Yo siempre tenía esta necesidad interna, pero muy fuerte, digamos algo que iba más allá de mí, que yo decía algo tengo que hacer, algo tengo que hacer, ¿no?. Y entonces veía la manera de cómo y por algún azar de la vida me encontré con estas mujeres, ellas me invitaron a participar. Hicimos toda una campaña de concienciación, con la idea de que el voto fuera más consciente, dimos capacitación a la gente para que cuando fueran a votar, supieran cuáles eran sus derechos, la manera en que tenían que hacerlo, qué cosas eran lo que no se tenía que hacer, para evitar efectivamente el fraude.

O sea durante mucho tiempo de mi vida hice esto hasta que me desencanté terriblemente,  una vez, con las Mujeres en Lucha por la Democracia nos metimos clandestinamente al Congreso, cuando se iba a discutir sobre la reforma electoral, que todavía en ese entonces no había un organismo que fuera independiente del estado y que entonces pues siempre decíamos que ¿cómo iban a ser juez y parte?. Nosotras luchamos mucho para que hubiera independencia del organismo que hace el conteo y que organiza todo el mecanismo de la votación.

Sin embargo, al final me di cuenta de que siempre, desgraciadamente, la política está tan corrompida, todo es una corrupción tan grande. Yo siempre cuando participe en estas situaciones, lo hice de una manera muy altruista, realmente convencida de ello. Pero al final también me di cuenta que este grupo era una forma de manipularnos a todas para obtener puestos y como ellas estaban muy casadas con el PRD, (porque una de ellas era esposa de Graco Ramírez), entonces cuando dijeron que las oficinas se iban a poner en el mismo local donde iba a estar el PRD yo dije: no, porque lo único que realmente vale de esta asociación es que somos un organismo independiente, de mujeres, que realmente no necesitamos, no queremos puestos, no queremos el poder, lo que queremos es que se abra un espacio de para defender lo que nosotros creemos que es justo. Y entonces pues yo ya realmente me aparté bastante de esta situación y mi vida dio un vuelco.

Pero te digo esto porque en este sentido yo creo que quizás, esto me viene mucho de mi abuelo, porque yo fui la única, -tengo cuatro hermanos varones y ellos jamás en la vida se metieron a cuestiones políticas, nunca. Yo siempre era el patito negro, junto con mi papá, porque era el único que me apoyaba. A mi mamá se le paraban los pelos porque su hija andaba en las calles, sentada en las banquetas, gritando “pueblo unido jamás será vencido” y mis hermanos jamás participaron en actividades políticas.

Cuando había discusiones políticas pues yo me tenía que echar el round con todos, porque ellos siempre eran de derechas y yo era la única de izquierdas. Y es que mi madre me decía “es que tú saliste a tu abuelo” y me decían ‘la pasionaria’, mi abuela decía “pero es que ésta es igual que la pasionaria”. Y bueno pues eso es una cosa que yo creo que me viene mucho de ahí.

Por último ¿qué piensas de la memoria histórica?

Pues mira yo creo que hay muchas incongruencias, realmente, hay muchas incongruencias que no es justo, eso que hicieron con Garzón por ejemplo me parece que fue terrible, porque hay cosas en la vida, es como cuando pasó lo de Tlatelolco en México.

Hay cosas que no se deben olvidar porque hay cosas que son atentados contra la humanidad, lo mismo que ha pasado en China, en miles de países, si somos capaces de permitir que en cualquier país del mundo se den este tipo de cosas, como las que hizo Franco, de absoluta represión, de violencia, de violación de todos los derechos humanos, entonces ¿qué podemos salvar en la vida?, ¿no?.

Entonces me parece terrible y además tiene que ver con que vivimos un sistema en general de absoluta crisis moral, crisis política, crisis económica, porque lo más importante se ha olvidado. Y hay tantos intereses ahí que al final lo que prevalece siempre es quién va a tener el poder, cómo vamos a hacer para mantener nuestras situaciones de una manera muy egoísta, cuando se dieron estas situaciones que no deberíamos olvidar ¿no?, que deberían de quedar como un testimonio de que estas cosas nunca, jamás, se pueden repetir, nunca.

     
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