Hijos y nietos del exilio republicano
 
 

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Guillermo Vendrell Fernandez, hijo de Magín Vendrell y Celsa Fernandez. Nacido en Argentina en la ciudad de Caseros, provincia de Buenos Aires, el 12 de junio de 1952.

Mi padre Magín Alberto, nació en Godoy Cruz Mendoza,  el 8 de marzo de 1913. Cuando sus padres Juan Vendrell Tasías y Mercedes Borràs Bernat (naturales de Reus y l’Espluga de Francolí respectivamente), con sus dos hijas: Paquita y Florencia, marcharon hacia Argentina en los albores del S. XX para buscar mejores horizontes.

 

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Allá tuvieron un almacén de ramos generales y cultivos de vid para las bodegas de don Domingo Tomba.

A finales de 1922 mis abuelos decidieron regresar porque las chicas estaban en edad de casarse.Se establecieron en el Poble Nou de Barcelona, pusieron un comedor para los obreros de las diferentes industrias de la zona, mientras el abuelo se colocaba en la fàbrica textil Vicente Illa de la calle Pere IV , al lado de las cocheras de los tranvías.
Al comenzar la guerra Civil se alistó como voluntario para marchar al frente. En 1938 acude al llamado para la formación de nuevos pilotos para la aviación republicana. Estudió en la escuela de aviación del aerodromo de Sabadell, y viajó a Rusia para un curso de perfeccionamiento. Fué abatido una sola vez y sufrió heridas leves por antiaéreos.

Después del 15 de enero de 1939 fue transferido a la infantería, cambiando la 3ra escuadrilla por la 74ª División, hasta que marchó protegiendo la retirada hacia Francia. Fue internado en un campo de concentración, se fugó y regresó fugazmente a España, volvió a Francia en 1941 y en 1942 salió hacia Buenos Aires por vía marítima..
En 1950 se casó con mi madre Celsa Fernandez y en 1951 nació su primer hijo Alberto Jorge Vendrell , en 1952 nací yo y en 1955 nació mi hermana Celsa Maricel Vendrell.
El 19 de mayo de 1978 mi hermano Alberto fué secuestrado por fuerzas del Ejército Argentino y continúa desaparecido hasta la actualidad.

Magín Alberto Vendrell falleció en Buenos Aires, Capital, el 25 de mayo de 1984.
Guillermo Vendrell marchó de Argentina en julio de 1977 trasladándose a Brasil y de allí viajó a Barcelona a mediados de setiembre del mismo año. En la actualiddad sigue radicado en Badalona, provincia de Barcelona

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Guillermo Vendrell Fernandez, fill de Magín Vendrell i Celsa Fernandez. Nascut en Argentina en la ciutat de Propietaris, província de Buenos Aires, el 12 de juny de 1952.

El meu pare Magín Alberto, va néixer en Godoy Cruz Mendoza,  el 8 de març de 1913. Quan els seus pares Juan Vendrell Tasías i Mercedes Borràs Bernat (naturals de Reus i l?Espluga de Francolí respectivament), amb les seves dues filles: Paquita i Florència, van marxar cap a Argentina en les albors del S. XX per a buscar millors horitzons.

 Allà van tenir un magatzem de rams generals i cultius de vinya per als cellers de do Domingo Tomba. A la fi de 1922 els meus avis van decidir regressar perquè les noies estaven en edat de casar-se. Es van establir en el Poble Nou de Barcelona, van posar un menjador per als obrers de les diferents indústries de la zona, mentre l'avi es col·locava en la fàbrica tèxtil Vicente Illa del carrer Pere IV , al costat de les cotxeres dels tramvies.

AL començar la guerra Civil es va allistar com voluntari per a marxar al capdavant. En 1938 acudeix al cridat per a la formació de nous pilots per a l'aviació republicana. Va estudiar en l'escola d'aviació del aeròdrom de Sabadell, i va viatjar a Rússia per a un curs de perfeccionament. Fué abatut una sola vegada i va sofrir ferides lleus per antiaeris.

 Després del 15 de gener de 1939 va ser transferit a la infanteria, canviant la 3ra esquadrilla per la 74ª Divisió, fins que va marxar protegint la retirada cap a França.  Va ser internat en un camp de concentració, es va escapolir i va tornar  fugaçment a Espanya, va tornar A França en 1941 i en 1942 va sortir cap a Buenos Aires per via marítima..

En 1950 es va casar amb la meva mare Celsa Fernandez i en 1951 va néixer el seu primer fill Alberto Jorge Vendrell , en 1952 vaig néixer jo i en 1955 va néixer la meva germana Celsa Maricel Vendrell.

 El 19 de maig de 1978 el meu germà Alberto va ser segrestat per forces de l'Exèrcit Argentí i continua desaparegut fins a l'actualitat.

Magín Alberto Vendrell va morir a Buenos Aires, Cabdal, el 25 de maig de 1984 . Guillermo Vendrell va marxar d'Argentina al juliol de 1977 traslladant-se a Brasil i d'allí va viatjar a Barcelona a mitjan setembre del mateix any. En la actualiddad segueix radicat a Badalona, província de Barcelona.

Entrevista

Guillermo, me das tu nombre y tu lugar de nacimiento, por favor.

Guillermo Rubén son nombres, Vendrell el apellido de mi padre, Fernández el apellido de mi madre. Nací en Caseros una ciudad de la provincia de Buenos Aires en Argentina, el 12 de julio de 1952.

¿Tienes conocimiento de la historia de tus abuelos o de tus padres en la época de la guerra civil? ¿De cómo salieron?

De mis abuelos sólo en relación con mi padre, o sea mis abuelos en realidad a finales de 1800 o principios de 1900 fueron a Argentina, supongo que a hacer las Américas como iban muchos españoles y fueron a parar en Godoy Cruz en Mendoza.

Ya en cuanto llegaron se pusieron a trabajar para las bodegas de Domingo Tomba. Mi padre nació allá, mis abuelos cuando se fueron ya tenían dos hijas, Paquita y Florencia. Llegaron allá, en 1913 nació mi padre y en 1914 nació mi tío Ángel, mi padre se llama Magín Alberto Vendrell. Cuando mis tías estaban en edad de casarse, yo supongo que sería cuando mi padre tendría 14 años o una cosa por el estilo, entre 1925 y 1927, decidieron volver a España para buscarse marido en Cataluña.

Sé que mi padre contaba que tanto él como mi tío tenían que ir escondidos en el barco porque no podían salir menores de esta edad porque no habían hecho el servicio militar en Argentina, iban de polizones y supongo que tampoco les habrían pagado el pasaje, no sé cómo estaría la cosa.

Pues a partir de ahí a mí se me hace un vacío y ya lo que empiezo a recordar, que él comentaba: hablaba de la dictadura de Primo de Rivera, hablaba de la huida de un rey que se fue a Francia, de cuando se ganaron las elecciones municipales que llevaron a unas elecciones mayores para proclamar la República. Y que en todo ese proceso él en la Argentina había hecho la escuela primaria y que en España había hecho poca cosa de un ciclo secundario porque en la casa de mis abuelos, mi abuela y mis dos tías, atendían un restaurante para los obreros de la zona industrial del Pueblo Nuevo.

¿Qué edad tiene tu padre cuando llega aquí a Barcelona?

Yo supongo que entre los 14 y los 15, no lo sé exactamente, no tengo documentación de cuándo lo escribieron en el colegio ni de cursos, son recuerdos que me van viniendo a medida que él me enseñaba los libros donde estudiaba, porque él en esa época tenía la posibilidad y quería aprender más, se puso a estudiar a través de una universidad de distancia de Chicago en los Estados Unidos y estudiaba Electricidad, él quería llegar a ser Ingeniero Electrónico y se quedó como técnico electricista.

Mi abuelo trabajaba de fogonero en la fábrica textil Vicente Illa en Pueblo Nuevo, ahí en Pedro IV, justo al lado de donde estaban las cocheras de los tranvías y mi tío Ángel y mi padre iban de ayudantes, que en realidad lo que hacían era turnarse para llevar el bocadillo, la vianda de comida que le preparaba mis tías y mi abuela, a mi abuelo.

Hay otra vez un hueco, se declara la guerra y lo que sí he escuchado muchas veces, me lo confirmó mi tío cuando yo llegué aquí, entre ellos dos entre los dos varones de la casa se peleaban quién iba al frente y quién se quedaba a cuidar a la madre, porque no sé por qué razón, eso no lo comentaron nunca, así era la gente de antes, había cosas que se las guardaban y no las comentaban, el padre ya no vivía con ellos, mi abuelo.

Entonces o había fallecido o falleció o estaba enfermo, no sé y entonces mi padre hace trampa porque es con unas pajitas así, hace trampa y mi tío escoge primero la que parecía más larga y en realidad era la más corta. Mi padre ganó por decirlo de alguna manera y se fue a presentar de voluntario. Al parecer como para presentarte de voluntario tenías que tener alguna filiación a algo y como él ayudaba a mi abuelo en Vicente Illa y en esa zona el movimiento anarquista estaban muy radicado, muy enraizado, él dijo que era miliciano de la CNT.

Tarjetas de identificación de Magín Vendrell

Son todo suposiciones, no sé si era, si lo dijo o qué, pero en la documentación figura y en todos lados, miliciano de la CNT, en la documentación por ejemplo de la escuela de aviación. Que es una cosa extraña también porque en la aviación era difícil que entrara alguien anarquista, ¿no?

Pero bueno él entra primero con el ejército y en agosto del 38 ya estaba, o había ingresado en la Escuela de Aviación de Sabadell, porque pidieron voluntarios para ser pilotos. Y según lo que comentaba había participado en combates aéreos en Valencia, en la batalla del Ebro y al final de la batalla de Cataluña, hasta que el 12 de enero del 39 les dan como una especie de permiso para pernoctar en sus casas, más que nada era para despedirse de la familia supongo. Y el 15 de enero ya figura como que es cabo-sargento interino en la 74 división y en el área de comunicaciones o una cosa así.

¿Seguía soltero?

Sí era soltero. Mi tía Florencia era del Socorro Rojo Internacional, sé que fue en una especie de expedición que hicieron a la batalla del Ebro o a Zaragoza, para donar sangre y mi otra tía era de la Cruz Roja y ella permanecía en Barcelona.

La efervescencia en ese momento permitía… no te condicionaba a otra cosa que saber que eras una familia que apoyaba la República, por lo tanto y más en el Pueblo Nuevo no había mayores inconvenientes porque los patrones desaparecieron y las empresas se colectivizaron, ¿no?

Informaciones posteriores que conozco sobre mi padre…, en Argentina yo llegué a ver fotos de mi padre en el campo de concentración. Logré salvar muy pocos documentos, mi padre destruyó muchas fotos del campo de concentración porque no quería saber nada de ellas, yo recuerdo que había guardado alguna junto con los aviones.

El Socorro Rojo Internacional

¿Sabes en qué campo estuvo?

Yo supongo que por las explicaciones era Argelès sur Mer, porque cruzaron la frontera y a pie los dirigieron a un campo que estaba en la playa, pero también había otro campo....

¿De la familia fue el único que estuvo en campo?

En campo sí porque su cuñado, digamos el marido de mi tía Florencia, combatía en el ejército, fue herido por una explosión de una granada, una bomba no sé qué, bueno una mano la tenía destrozada, en la ofensiva de los nacionales ¿no? y fue a parar al Hospital Clínic. Ya que han entrado los nacionales, entonces la familia logró entrar al hospital llevarle ropa diferente y la documentación de otra persona para que pudiera salir del hospital, pero así y todo lo pillaron cuando iba saliendo y fue a parar a la Modelo, ahí estuvo parece que 15 años.

¿Todo eso es por el lado de tu padre?

Sí, siempre por el lado de mi padre. Mi padre se escapa del campo de concentración, vuelve a Cataluña y bueno ya se da cuenta que no hay posibilidades de nada. Y eso fue, cuando se escapa del campo de concentración, fue después del acuerdo Hitler-Molotov, porque él comentaba que en el campo de concentración los que eran partidarios del Partido Comunista saludaban el acuerdo ése y los que no lo eran les decían que estaban pactando con los que les iban a aplastar, que fue lo que sucedió posteriormente..

Él según lo que comentaba se escapó con un argentino, un argentino de origen italiano y un cubano. Cuando se escapan logran llegar a París, teóricamente era la Francia libre todavía, estaba el gobierno de Vichi y del mariscal Pétain me parecen esa época, pero la Gestapo funcionaba por ahí, hacían lo que querían.

Se escapa del campo de concentración entonces.

Se escapa del campo de concentración, llegan a París, de París se arreglan para volverse, le ofrecen participar con los maquis pero él prefiere volver a Cataluña, entra en Cataluña, busca contactos en Cataluña, se da cuenta de que la cosa no camina y entonces una noche a finales de diciembre del 41 aparece, porque esta parte me la contó mi tío, aparece con una gabardina toda embarrada, con la ropa toda sucia en casa de sus padres, les cuenta todo rápido y les dice que se vuelve para Francia y que tiene que buscar alguna alternativa porque no hay posibilidades, la República realmente no tiene alternativa ¿no?, que se ha perdido.

Les enseña la carta que mandó Franco diciéndole que se rinda y que como lo hizo por ideologías se le reconoce su valor, que se le respetaba su vida, pero ya tenía antecedentes de otros pilotos que se habían rendido y que los habían fusilado, por lo tanto decidió marcharse. Y más le llamó la atención que una carta directa a él solo, enviada por Franco, como si lo tuvieran localizado. Se cortó el pelo al ras como si fuera un soldado, se bañó, le limpiaron la ropa, le cambiaron la ropa, le pusieron una ropa muy parecida a los serenos de noche y con esa ropa se fue, no supieron nunca más nada, porque habían quedado que el contacto lo harían telefónicamente.

No sé a qué parte de Francia va a parar, tenía algunos contactos con familias catalanas en Francia, por su cuñado, el marido de la tía Florencia. Con unos contactos que existían en Francia les conseguían viajes para irse a Latinoamérica a los que eran oriundos de Latinoamérica. Entonces, arreglaron todo eso desde Barcelona y le avisaron cuando ya estaba todo, lo único que hizo fue presentarse en el puerto, no me sé el nombre del vapor. Salió de Marsella y por lo que contaba mi padre no pasaron por el estrecho de Gibraltar sino que fueron por el canal de Suez. En el barco ése iban alemanes nacidos en Argentina, italianos nacidos en Argentina, polacos nacidos en Argentina, húngaros nacidos en Argentina y algunos llevaban a sus familias.

El padre de Guillermo en Cataluña

¿Se va con la familia en el barco?

Él se va solo, llega a Buenos Aires, tres meses dicen que tardaban los viajes o sea que habrá llegado marzo, abril del 42 y lo primero que hace es irse a presentar a las autoridades argentinas para que le hagan hacer el servicio militar y así se ahorra alojamiento y comida. Le toman los datos y le dicen que ya le avisarán que deje un lugar de contacto.

Entonces él se tiene que buscar la vida, al final por una persona que había conocido, fue a parar a un barrio cercano a La boca que se llama Caracas, entre unos cuantos amigos trabajaban, como él era técnico electricista siempre había una reparación de un motor, una instalación eléctrica, lo llamaban de aquí, lo llamaban de allá, iba haciendo sus contactos ¿no?

En esa época, contactó con el húngaro Ladislao Biro, que tenía en mente el lanzamiento de un artilugio para escribir con tinta sin necesidad de mojar la pluma, sin pluma, que llegó a ser el bolígrafo y que se llamó Birome.

Pero a mediados del 42, septiembre del 42 me parece, fue muy poquito antes del golpe de Farell, lo llaman a filas y lo llevan detenido, como si hubiera sido un desertor.

Y con la otra parte de la familia ¿qué ocurre?

Mi tío, mi abuela y mis primas se quedan todos en Cataluña. Mi tía Florencia y su marido tienen una hija, es una prima mía que se llama Florencia y ella por enfermedad muere en 1950. Mi otra tía Paquita fallece, no sé la fecha, lo tengo presente porque tengo la carta de cuando el cuñado de mi padre le avisa a mi padre de que su hermana ha fallecido ¿no?

Todos estaban ahí en la casa de Pedro V número 538, que todavía está me parece, que no la han tirado con las obras de la Diagonal. Y posteriormente mi tío consigue comprar un lote un terrenito, en la zona este o norte del río Besos, del otro lado de lo que era el Campo de la Bota, pasando la Catalana, que ya era Badalona, donde ahora está San Roque, Artigas, ahí no había nada, eran plantaciones.

Compró un terrenito ahí y empiezan a construir de a poco, primero todos juntos, después se van subiendo y así. Y toda la familia junta y recién ahora que se han ido casando mis primas se han ido a vivir a otros lugares. La casa, cada planta la acababan cuando se casaba uno, siempre se ayudaron.

Seguimos con tu padre ¿se lo llevan detenido?

Se lo llevan detenido el ejército argentino, la policía militar, por no haberse presentado a filas, él protesta, enseña los documentos que tenía y le reconocen que sí que se había presentado, que debió de haber sido un traspapeleo y en vez de meterlo al calabozo directamente, como tenía ya instrucción militar y los soldados que habían entrado no había ninguno con capacidad, y él ahí esgrimió sus grados, lo pusieron de cabo, lo pusieron directamente de cabo, pero con la salvedad de que no iba a hacer un servicio militar normal de un año, de 14 meses, sino que sería de más de dos años, porque lo estaba haciendo fuera de tiempo porque había sido desertor.

Entonces en eso, en el mes de septiembre es el golpe de Farell. Él estaba en el tercer cuerpo del ejército, que podían considerarse las fuerzas leales al gobierno que había en ese momento y Farell era el que daba el golpe. Entonces él participa en los enfrentamientos que hubo en la plaza de Mayo en la plaza del Congreso. En esa época se empieza a gestar toda la época del movimiento peronista.

Poco después sale del servicio militar. Con los contactos que va haciendo empieza a trabajar en la instalación de una fábrica de amortiguadores Monroe, en Palermo, en la calle Guaraní cerca de donde vivía el propietario de esta concesión para fabricar esos amortiguadores. La relación con el dueño de la empresa le traía a la memoria el tema de Ladislao Biro y vuelve a encontrar a Ladislao Biro que vivía en la miseria, se lo presenta, se conocen y dice que le financiará el proyecto pero si la patente va a nombre de los dos. Y entonces vuelven a patentar el invento en Argentina, utilizando las iniciales de Biro y de Meyne, birome, el primer bolígrafo que se fabricó en el mundo, se fabricó en el Argentina y se llamó Birome.

Cuando montan la línea de producción y empiezan a tener pedidos, necesitan ampliarlo, entonces el hombre éste busca un espacio más grande, traslada primero lo de los amortiguadores a un edificio fabril en Parque Patricios, saliendo del centro de la ciudad e instalan toda la fábrica y las líneas de automatismo para el montaje y la producción en serie de los bolígrafos. Como había poco dinero el hombre buscaba la forma de que les salga todo, de gastar lo menos posible. Entonces mi madre en esa época estaba trabajando de mucama en la casa de Meyne.

¿Tu madre es Argentina?

Mi madre es Argentina y él se la lleva para trabajar en la línea de producción, ella se encargaba de cargar los depósitos de tinta, el jardinero en otro sitio, el cuidador de la casa en otro sitio y hacían horarios dobles, ganaban un poco más, pero a él le salía cuenta porque era más barato.

En ese momento es cuando mi padre conoce a mi madre, entonces en el 50 se casan, en el 51, el 29 de marzo nace mi hermano Alberto Jorge, yo nazco el 12 de junio del 52 y tres años después en el 55 nace mi hermana Maricel. Ahí hay otra historia porque no le querían poner Maricel porque decían que no era un hombre religioso y él convenció al del registro civil diciendo que era María del cielo, en realidad es mar y cielo, el nombre Maricel como el palacio Maricel que hay aquí en Sitges.

Mi padre siguió trabajando en esa empresa, cuando viene el 66, la dictadura de Onganía,  Meyne, vende la patente a Parker Pen y Parker Pen se hace propietario de la empresa, pero deja fuera a Biro. Biro al cabo de un tiempo consigue otros inversores y empieza a fabricar un bolígrafo en Brasil que se llamaba Silva Pen, entonces la Parker lo demanda, pero Biro gana porque él fabricaba con la patente que había tenido registrada en Alemania antes de asumir el III Reich.

¿Tu papá te solía hablar de estas cosas, de España, de la Guerra Civil?

Eran momentos muy puntuales, momentos en los que había una situación similar, en Argentina me acuerdo que cuando venía la época de tirar petardos que era para Navidad y fin de año, no nos dejaban tirar petardos porque se podían confundir con los posibles tiros que hubiera porque siempre estábamos en posibilidad de un posible golpe de estado. Rojos contra azules, azules contra colorados, golpes de estado, destitución de gobiernos democráticos, tres años y otro golpe de estado. Eran situaciones por el estilo en las cuales él comentaba que él se la había jugado todo, era un descreído ya en ese momento y entonces lo que quería era preservar lo único bueno que había podido hacer, que era la familia.

Dime una cosa ¿tú piensas que tu padre había asimilado su exilio o extrañaba el volver?

¿Tú papá tenía amigos exiliados de la República?

Yo lo único que sabía es que él se ponía a charlar mucho,  cerca de  casa también, dos o tres casas más allá, en la misma calle de mi casa, había otro señor que era herrero y con él  hablaba catalán, que después supe que era menorquí,  pero eso ya lo supe pasados mis 18 años, porque de pequeño iba con mi padre, mi padre me llevaba de la mano a todas partes ¿no?

¿Había casal catalán?

Dime una cosa ¿tu vida infantil y preescolar cómo fue?

Como cualquier chico, hijo de familia obrera, sin una percepción..., bastante protegido por mi padre para evitar que nos enfrentáramos demasiado a la cruda realidad, pero siempre protegiéndonos y diciéndonos el por qué de las cosas que eran peligrosas o no. Jugábamos al fútbol, paseábamos en bicicleta, nos escapábamos, pero si no volvíamos a la hora que teníamos que volver, castigados en casa.

Guillermo con sus hermanos

¿Hablaste alguna vez catalán con tu padre?

No. Lo que nos había enseñado era “setze jutges” y un juego que hacíamos en la playa pasándonos las chancletas que él decía que se hacía con las alpargatas aquí, que decía:

Els esclops de Deu
Fangaven a Sant Joan
Sant Joan li va al darrera
Amb el triqui triqui tran…
 
y el que es quedaba sense espardenya, sin zapatilla, perdía y la ronda se hacía cada vez más chica hasta que al final sólo quedaba uno contra uno. Que el mismo juego lo hacían “por el tren pasa la vía, por la vía”… o una cosa así, ¿no?

¿La comida que hacían en tu casa?

Fundamentalmente era la comida de allá, típica, o sea Argentina, el asado. Claro yo era el encargado de hacer el fuego los sábados, cuando llegaba mi padre, que los sábados trabajaba mediodía, llegaba y ponía la carne para hacer el asado. Los domingos era mi madre la encargada de hacer las pastas, pasta fresca, o sea tallarines o ravioles o ñoquis, el estofado de carne.

Solamente recuerdo que se aventuró a hacer una cosa que llamó paella, que fuimos a comprar un pulpo grandísimo y gambas que no eran gambas sino eran langostinos gigantes y un calamar, porque la madre de nuestra profesora de piano había hecho un viaje con su marido, el sueño de su vida, ella también era descendiente de catalanes y el marido era descendiente de italianos, y vinieron a visitar a mis tíos aquí y a mis primos. Entonces cuando volvieron y que les iban a enseñar todas las fotos y a contarles todo el viaje montó una paella para agasajarlos, pero fue la única vez.

¿Tienes estudios universitarios en Argentina?

Acabé la carrera secundaria en el 69, en el 70 hice el ingreso y me rechazaron. En el 70 fue la noche de los bastones largos donde la policía entró a la universidad dando palos, se cerró la universidad. Al año siguiente dije “bueno, vamos a una carrera más corta” y entonces me presenté a los exámenes de ingreso de Quinesiología, que también tienes la oportunidad de trabajar en los equipos de fútbol y una cosa de éstas, tampoco lo aprobé.

Y en el 72 recibí una noticia de que en la Facultad de Medicina de la Plata se podía tomar un curso en el cual se ingresaba en Medicina pero sin un examen tan catastrófico y tan selectivo como el de Buenos Aires, puesto que allá necesitaban garantizar que tuviera continuidad la Facultad de Medicina porque sino la iban a cerrar y entonces me anoté allá, hice el curso, lo aprobé.

Era ya en la época del GAN, del Gran Acuerdo Nacional donde Lanusse iba a convocar elecciones, iba a haber cierta apertura, relajamiento por parte de la dictadura militar, o sea ya los que controlaban los planes de estudio en la Plata eran gente progresista, de las juventudes peronistas. En realidad el curso ése fue visitar las cárceles, de la pobreza, de los barrios y hacer hincapié en que en la Argentina se investigaba para favorecer las acciones de guerra de Estados Unidos en Vietnam y no por ejemplo para erradicar un mal que es endémico como es el mal de chagas.

Entonces sí que estudié de verdad, hice el primer año, aprobé y yo esperaba salvarme del servicio militar, pero no, tuve que hacerlo, ingresé en enero del 73 y así como ingresé, en el primer día de estar en el campamento militar ya nos metieron presos a todos porque la guerrilla había tomado un destacamento militar de la misma Arma de la que pertenecíamos, entonces nos castigaban a todos.

Después cuando ya dan los destinos y como yo era estudiante de medicina me mandan a un hospital militar, a una compañía de sanidad que casi no hacía de enfermero, hice inyecciones, tomé presión, pero más que nada como el que sabía escribir a máquina era yo me pusieron como soldado de furriel. Y ahí de nuevo en septiembre hubo otro ocupamiento pero esta vez en sanidad que también era el Arma donde yo estaba y otra vez castigado.

Entonces pasando el servicio militar la situación era muy fuerte.  Después estuvo el momento en el que parecía que Perón volvía, que no volvía, que iba a haber una rebelión, te acuartelaban, no te dejaban salir del cuartel. Cuando vino el relevo de la nueva clase, yo seguía estando porque era el único que sabía escribir a máquina y yo me fui de los últimos soldados de esa quinta, por decirlo de alguna manera. Pero ya en diciembre del año 73 empecé a volver a hacer el curso de ingreso a la Facultad de Medicina pero de Buenos Aires a ver si podía retomar.

Retomé, en marzo me dieron la baja en el ejército, hice todo el primer año con muy buenas notas, porque ya lo había probado todo en la Plata no tuve ningún problema en hacer el primer año. Hice el segundo año en el 74 sin mucho problema, pero yo ya había empezado a militar políticamente y eso me empezó a quitar la posibilidad de seguir. Una cosa era estudiar y militar y otra cosa era estudiar, militar y trabajar, entonces, dormía poco descansaba poco.

Y entonces vino la intervención en la universidad por parte ya del primer gobierno que ganó el 25 de mayo de 1973, a los dos o tres meses renunció, asumió la derecha del partido peronista, con la triple AAA con la Alianza Anticomunista Argentina que se dedicaban a secuestrar gente y asesinarla, a todos los opositores a ellos diciendo que eran comunistas. Empezaron a desaparecer muchos dirigentes estudiantiles, yo en ese momento había llegado a ser delegado de la cátedra de Anatomía y de ahí me eligieron delegado de turno, después de delegado de turno fui miembro del Consejo asesor de la universidad que en ese momento existía todavía el gobierno tripartita. Eso hizo que yo también estuviera en las listas negras y ya cuando fui a rendir el último examen de Química de tercer año me intentaron detener. Yo ya sabía que los que habían detenido antes habían desaparecido, no los habíamos vuelto a ver nunca más, íbamos a su casa y en su casa sus padres nos contaban la verdad, aunque nos decían “es que no quiere venir nunca más, pasan de venir”, pero los habían desaparecido.

Y yo decía bueno me desaparecen ahora, me matan ahora o me escapó, y me escapé, me corrieron desde la universidad hasta la plaza de los congresos y ahí me logré meter en un hogar, no me acuerdo si es el Hogar del Asturiano, el Hogar del Catalán, no sé pero me escondieron. Yo había estado en uno de ellos con mi padre en un acto de la República y cuando les dije el nombre de mi padre, me escondieron en un sobre sótano que tenían debajo de la barra misma del bar, hasta la noche que llamaron a mi padre y mi padre me vino buscar.

Tuve que dejar de estudiar, entonces lo único que hacía era trabajar y seguir en la militancia, pero ya un poco con la cuerda al cuello, no dormía más de cinco días en una pensión, había un reglamento por el cual tenías que entregar todos los datos porque los datos se los daban a la policía y la policía venía y confirmaba quién estaba en cada lugar. Cuando me insistía de más el dueño de la pensión para que le entregara los datos le decía “vale, ahora me voy pero mañana a la noche se los traigo”, y entonces volvía y cuando veía que no estaba recogía todas las cosas y me iba.

Y me fui cambiando y estuve así desde finales del 74 hasta bueno casi hasta que me vine hasta el 77. Hasta que mi padre, se lo dije a mi padre que era imposible conseguir un lugar donde dormir, tenía que dormir en un autobús, tenía unos amigos que eran colectiveros, los chóferes de líneas de autobuses de largo recorrido que iba con ellos arriba y abajo porque ya habían ido a buscar dos veces a mi hermano la AAA, no lo encontraron por casualidad, ya habían asesinado a diputados y a parlamentarios, a dirigentes sindicales, familias enteras, estudiantes, que los cogían a todos y los ponían en una pila y les ponían dinamiteros y volaban.

Hubo un gran combate, bueno hubo varios combates por los cuales la guerrilla tomaba cuarteles, se llevaba las armas y los que quedaban por ahí que los cogían porque no habían podido emprender la retirada con los demás, se rendían y los fusilaban directamente. Yo ví fusilamientos en la calle contra el paredón del cementerio La Chacarita llegando a Federico Lacroze. Una noche voy caminando y siento los tiroteos y giro y veo los cadáveres cayendo que estaban con las manos contra la pared, iban cayendo. Al otro día en los diarios salió que hubo un enfrentamiento con grupos guerrilleros y que en el enfrentamiento habían muerto tantos guerrilleros, ahí ya veías la realidad palpable.

La situación está muy dura y todavía no había comenzado la dictadura militar, en diciembre hubo un período que parecía que había un golpe de estado, que sí, que no había golpe de estado, que sí, que no, que duró entre el 20 y el 23 de diciembre. Y el 23 de diciembre hubo un ataque de la guerrilla a un destacamento militar en una zona muy grande donde se cortaron puentes y accesos y duró durante todo el día hasta la madrugada. Que teóricamente era para frenar la posibilidad de un golpe de estado y eso llevó a una masacre, porque si participaron 100 guerrilleros ellos presentaron 200 cadáveres y el 26 de marzo del 76 dieron el golpe de estado.

Mi militancia política continuó pero claro estabas en una reunión y tenías que salir por la ventana porque llegaba el ejército, llegaba la policía y no llegaban y decía “quedan detenidos”, sino que cuando te enterabas que habían llegado era porque veías un boquete así, por aquella puerta por ejemplo, veías una explosión muy grande y estabas aturdido porque habían tirado un cañonazo directamente. No tenías miedo de saltar tres pisos, saltabas, a veces caías sobre un limonero, que tenía pinchos, a veces caías sobre una planta más blanda ¿no? y fuimos así durante todo el año 76.

En el 77 estaba en un piso en pleno barrio Norte de Buenos Aires y escuché el discurso que hizo Videla, recordando cuando dio el golpe y ya empecé a plantearme la posibilidad de que no se podía seguir viviendo así. Hablé con mi padre, mi padre intentó conectar con mi tío, pero me decía espera dos días y ya esos dos días no daban. Mi padre, después de eso me consiguió dormir en una casa, en una habitación, en la terraza de una ex compañera de cuando empezó a trabajar en la birome, hacía un frío mortal ahí.

Y en septiembre del 77, independientemente de que mi padre consiguiese o no el contacto con mi tío, yo me iba a mantener en contacto con mi padre pero decidí irme y me fui al Brasil.

Intenté salir dos o tres veces, porque las primeras veces cuando llegabas al lugar estaba la estación copada por fuerzas del ejército y la última vez yo no ví soldados ni nada, pero cuando estaba arriba del tren y el tren se había puesto en marcha, entonces de repente parecía una película de nazis, toda la estación estaba con militares con perros y cuando veías que entraban por aquella puerta dos militares con ametralladores, tenías uno aquí que ya te estaba tocando en el hombro y pidiendo que la documentación. Ahí safé no sé cómo porque me inventé un cuento de que me iba a los carnavales de Corrientes.

Cuando llegué, cruce la frontera y en Brasil tome rumbo a San Pablo, ahí me puse en contacto con mi padre, tuve la suerte o se dio la casualidad de que primero me puse a trabajar de profesor de inglés pero que en realidad lo que hacía era vender cursos de inglés y en esas visitas para vender cursos de inglés conocí a una familia que era de Badalona y tenían una casa de recuperación de materiales que conocían a mi tío y me puse a trabajar con ellos también recuperando colchones, recuperando cualquier cosa.

¿Tu papá te hablaba normalmente de Cataluña, de Barcelona?

¿Y entonces encontraste la gente de Badalona en Brasil y de ahí fue que decidiste venirte a Cataluña?

Estuve en Brasil, pocos meses, 2 meses, de Brasil salí de San Pablo y vine para aquí, viene directamente a casa de mis tíos pero mi idea era irme a Francia porque en Francia me iba a contactar con otros compañeros que habían salido por otras vías y estaban en Francia. Yo me mantenía en contacto con mi padre y en Brasil, en agosto yo estaba en Brasil, yo me acuerdo que le llamé el 18 o 20 de agosto, porque sí llamé a casa para ver cómo estaban y para decirle que estaba bien y entonces el 17 de agosto me había ido a buscar el ejército, que casi se llevan a mi hermano, pero que un teniente dijo “tenemos al hermano que es abogado, ¿les interesa?” y a mi hermano lo dejaron.

Y a mi padre le hicieron firmar unos papeles de que no habían roto, ni robado, ni destruido nada, pero la puerta de mi casa todavía tiene los agujeros de bala porque la barrieron con una ametralladora. Ahí fue cuando ya tuve más claro que no volvía, porque había muchos que querían volverse, pero yo tuve más claro que me iba a España. Entonces yo a España llegue no sé…, sí, llegue dos días antes que regresara Taradellas, no me acuerdo la fecha pero era septiembre.

Desde ahí ¿Cómo ha sido tu vida? ¿Tuviste problemas de encontrarte, de trabajo?

A ver, en principio es el relato general supongo que de otros que hayan pasado lo mismo, pero para mí era de paso, yo estaba de paso, mi finalidad no era venirme a hacerme un futuro ni a crearme un futuro en Europa, sino que era prepararme para volver y seguir combatiendo la dictadura militar en la Argentina.

Por lo tanto para mí se me hacía demasiado largo el estar aquí y hacía trabajos, sí, hacía changas, chapuzas como dicen aquí, y un día trabajaba de pintor y el otro día me iba a ponerle las bombonas, las garrafas de gas a los taxistas en la plaza España, otro día hacía de electricista.

¿Tú tenías la nacionalidad española?

No, no tenía nada, yo no quería hacerme español. Participé en las campañas de los sindicatos, las primeras campañas para que la gente se sindicara, UGT, Comisiones Obreras, pegábamos carteles y nos pagaban por eso. Pero siempre mi contacto estaba en Francia para decirme qué tenía que hacer. En febrero, no, en diciembre del 77, yo llegué en septiembre y en diciembre, yo creí que ya era cuando nos decían a lo que habíamos venido, que no si vamos a Cuba, que nos íbamos a Angola, que nos íbamos a Mozambique, que nos íbamos a el Líbano, pero entonces me mandan a Madrid y en Madrid me tengo que poner en contacto con una gente y de ahí tenía que salir al destino y el destino resulta que no era Cuba, el destino fue Colombia. En Colombia yo dije bueno, de últimas será estar con algún grupo de allá, con Marulanda. Llegue a Colombia y estuve 15 días detenido…

¿Dónde? ¿En Colombia?

Sí, en Colombia con la FARC, después la misma FARC me bajaron y me dejaron a disposición de unos compañeros argentinos, pero la misión que habían ido a hacer allí era a secuestrar gente, secuestran gente para sacar dinero, el grupo que después terminó yéndose a Nicaragua.

Yo me negué a participar en una actuación extorsiva y simplemente mafiosa y entonces me dijeron que era un traidor y yo qué sé. Me puse en contacto con la gente de aquí, en esa época yo ya había conocido a una chica con la que tenía muy buena relación, me pagó el viaje, en esa época 50.000 Ptas. y me volví para aquí.

Cuando me vuelvo para aquí me doy cuenta que el grupo que me había llevado para allá era una parte de la organización en la que yo estaba, la otra parte se había quedado en Italia, iban hacer un congreso. Pero ni una parte ni la otra tenían la idea por la cual yo había, me había afiliado a esa organización, unos querían seguir tirando tiros y los otros querían disolverlo todo.

Llegamos a formar un grupo en el cual pretendíamos mantener la esencia y decíamos que una organización que en los estatutos dice que no puede hacer ningún congreso fuera del país y que su consigna había sido ni se rinde ni se exilia, no nos podíamos rendir ni exiliarnos ni hacer el Congreso fuera del país, por lo tanto desconocí a unos y a otros.

En el medio están las cosas familiares, yo llamé a mi padre para decirle que no venga, porque estaba por venir porque mi tío estaba muy grave, yo le llamo el 20 de mayo para decirle que no venga, el 20 no, el 21 de mayo le llamo para decirle que no venga porque mi tío ya había muerto, no valía la pena, no llegaba tiempo y entonces mi madre llorando me dice mi hermano no volvió el 19 de mayo a casa, desde entonces no saben dónde está.

Entonces yo rápidamente activo los contactos que tenía en Barcelona, con los abogados de un despacho importante en el que estaba Josep Benet y García Grau, activó una solicitud de “habeas corpus” desde aquí para evitar que lo mataran, porque la salvación era que lo pasaran a disposición del poder ejecutivo, entonces ya te blanqueaban, digamos eras un preso oficial, mientras no, eras un desaparecido.

En ese lapsus de tiempo, que eso fue en el 78, se siguieron planteando las discusiones respecto a la organización esa y al final me terminan condenando a muerte los que se fueron a Nicaragua, y los dos por lo mismo, por traidor y por contrarrevolucionario, y los que estaban, los que hicieron el Congreso en Italia también por traidor y contrarrevolucionario. Y hoy uno de ésos que me condenó, que en esa época fungía como secretario general es el representante de derechos humanos del gobierno actual que hay en Argentina, con eso está todo dicho. Entonces ahí es cuando me di cuenta de que yo no vuelvo al Argentina, si vuelvo, todos me matan, me matan los de la dictadura, me matan los otros, y entonces dije tengo que buscarme la vida.

Guillermo y su familia

¿Cómo va siendo tu vida aquí? ¿Te sentías bien en la sociedad catalana?

Sí porque estaba, en realidad estaba con la familia, sí y la gente en general sí eran muy amables, muy condescendientes, sobre todo gente más joven que yo te veía como un héroe porque ellos, aquí acababa de ganar Suárez las elecciones pero había mucha efusión.

Con eso de la nacionalidad yo pensaba que ya no me hago español porque ése trámite se hacía por la mayoría de edad que más me conviniese, ya sea del estado español o del país de origen y en el país de origen era a los 18 años mi mayoría de edad y en España era a los 21, y yo tenía 25 por lo tanto me olvido de hacerme español. Pero entonces hubo una persona que me dijo “ve al juzgado 14 en Barcelona y diles que si el gobierno español con sus reparticiones en el extranjero no comunicaron, no hicieron saber fehacientemente a los ciudadanos españoles residentes en el extranjero esta normativa, te consideras con todos los derechos para ejercer la nacionalidad española”. Lo hice yo creí que era una patraña, lo hice y a los 15 días me notificaron que yo estaba anotado en el registro civil central en Madrid.

Desde ese momento cuando ya tenía eso, saque el DNI, como era una época de apertura y habían habido las primeras elecciones municipales, que ganó la izquierda con frentes de izquierdas por todos lado, plataformas de progreso se llamaban, abrían los procesos para incluir nuevo personal, para no estar supeditado, atados de pies y manos con el personal de la época anterior y entonces me presenté a oposiciones aquí en el ayuntamiento de Badalona, en la guardia urbana. Fui aprobado en la primera criba que hacen para seleccionar al personal que entraría en la academia, fui seleccionado y posteriormente aprobé las oposiciones y empecé a trabajar en la guardia urbana.

Estuve en la guardia urbana, y cuando estaba en la guardia urbana todavía no había acabado la dictadura militar que acabó en el 84, yo entré el 11 de marzo del 80 en la guardia urbana y en ese ínterin de tiempo estuve pintando casas, arreglando tuberías, iba a podar árboles a Lérida, lo que fuese hice. Hacíamos fiestas, hacíamos asados, pero para ganar dinero hice de todo.

Falleció mi padre, el 25 de mayo del 84 en Argentina, ya no lo ví más. Entonces yo quería ir al entierro, me moví como pude, el jefe de la guardia urbana me ayudó, el señor Cardona, con el jefe de la policía me hicieron el pasaporte en un día, pero lo que no conseguía era dinero para pagar el pasaje. Cuando logré un crédito para pagar el pasaje ya había pasado demasiado tiempo, y a mi padre lo habían enterrado, no tenía sentido y lo mismo como no tenía sentido que él viniese con lo de mi tío. Y encima van y me dicen que qué bueno que no fui porque estaba el ejército esperándome en la sala del velatorio.

Ya dije de aquí no me muevo, en 1982 nace mi hijo, ya me había ido a vivir con la chica esta que me había ayudado a venirme de Colombia, nos fuimos a vivir juntos y en el 82 nació nuestro hijo que se llama igual que mi hermano desaparecido Albert Jordi en catalán.

Vivíamos en una masía aquí en la montaña en Badalona y traje a mi madre que estaba muy tergiversada, muy tocada, muy trastornada por el hecho de tener que asumir que desde ese momento se lo tenía que hacer todo sola porque mi padre era una persona omnipresente, que lo controlaba y lo hacía todo.

Mi hermana ya se había casado, las relaciones con mi hermana eran muy tímidas porque mi hermana se había casado con un militar, un militar que negaba todo y después cuando se hicieron los juicios de por la verdad, quedó patente una cosa que yo ya decía cuando estaba en Argentina, “están llevando detenidos a la base aérea de palomar, los suben en aviones y los avientan al río”. Me decían que yo estaba loco y mi cuñado por decirlo de alguna manera trabajaba ahí, estaba las 24 horas del día y de lunes a viernes y no lo vio nunca eso y después me enteré que él había sido operador de vuelo, de los que llevan los instrumentos de abordo, había sido operador de vuelo en muchos de esos vuelos, al final mi hermana terminó separándose.

Entonces te has encontrado bien en Cataluña ¿no?

De alguna manera hubo como una transformación, me esforcé, en esa época la gente que quería, que defendía el tema del pueblo catalán que hablaba siempre en catalán, yo les contestaba en castellano, no te decía nada, pero ellos te contestaban en catalán y te decían que así aprenderíamos ¿no? y te prestaban libros y te daban clases y se ofrecían a hacer todo eso, no cobrando como ahora, sino gratis te lo hacían.

Eso me llevó a que primero tuve un perro y fue con el perro con el primero que empecé hablar en catalán. Cuando nació mi hijo decidí que a mi hijo le iba a hablar siempre en catalán y supongo que le habrá hecho bastante bien porque ahora, me decían “¿tienes algún nivel de catalán?” y dije “no” hice una prueba y estaba en el nivel de suficiencia, y entonces ahora estoy acabando el nivel de suficiencia tres que me daría el nivel C y no hice ninguno de los cursos anteriores.

También seguía en contacto con amigos míos que pensaban que yo estaba muerto, que estaba desaparecido y que yo pensaba que a ellos también les había pasado tres cuartos de lo mismo.

Uno de mis mejores amigos cuando se casó los padres le pagaron de viaje de bodas una vuelta por Europa y estuvieron conmigo dos o tres días. Ese día es como el ecuador, dos vidas, una que se acabó cuando me fui del Argentina y otra que volví a nacer con 25 años aquí cuando llegué y tuve que aprender todo de nuevo, se hablaba diferente, la gente pensaba diferente, actuaba diferente, las actitudes, algunas cosas que podías decir que en la Argentina podían resultar una broma aquí era una ofensa y cosas que en Argentina podían resultar un ofensa aquí no tenía ninguna trascendencia ¿no?.

Y primero fue ese periodo de crecer, de aprender a aprehender con h intercalada también y después llegó como una especie de equilibrio, un equilibrio de lo que había vivido con lo que había vivido, ya no era lo que estoy viviendo si no lo que había vivido, es un poco de tiempo atrás que me pasa esto. Y entonces empecé de nuevo como a querer rehacer mi memoria con todo lo que eran mis vivencias de niño de la Argentina y el hecho de esta última ola de migración que se da a partir del 2001 con el corralito en Argentina, empiezas a ver a ver muchos más argentinos, te empiezas a encontrar muchos más argentinos, te los encuentras en todas partes. Las empresas también les interesa porque venden más productos de importación argentinos, empiezas a sentir olores, a recuperar sabores, a recuperar conocimientos y de repente ni aquella vida estaba acabada, ni ésta está acabada, pero es como una partición, muy difícil de explicar, pero es como si fueran dos vidas, una se acabó cuando me tuve que ir de allá porque me obligaron, no me dejaron continuar no pude seguir estudiando, no pude hacer mi vida, ya no pude construir una familia, ya no pude tener la compañía de mis seres queridos de allá.

Aquí tuve que conocer gente nueva, aprender a querer gente nueva para que me engañaron mil veces, y poder tener un núcleo muy pero muy casi mínimo, de personas a las que se les puede tener confianza porque todos son conocidos, con buenas relaciones, pero no llega a ser como ese amigo mío que sufrió la tortura y no me vendió ¿no?. Es llegar a un punto que bueno ya estoy a punto de jubilarme, yo me quiero jubilar y bueno hacer una síntesis de esto, que me paguen la jubilación aquí y vivir allá ¿no?.

¿Has hecho un viaje para conocer lo que fue la casa de tu familia?

Sí, pero no pude entrar. Igual como no quería ver esas películas sobre La noche de los lápices o Nunca más de Argentina, que era para ponerte a llorar y sufrir, intenté verlo todo como una visión más olística, alejada, pero concreta y la última vez que tuve la oportunidad de acercarme a la zona de Argelès sur Mer lo que hice fue ir a ver la tumba de Machado.

Cuando fui a Argentina traje la documentación que encontré de mi padre y entonces empecé a hacer una serie de contactos porque claro como el planteaba que había estudiado en Sabadell en el Aeródromo, busqué contactos para saber si había un museo de la ciudad,  pero ellos no tocaban el tema personal, no podía seguir los pasos de mi padre y mi tío, el cuñado de mi padre se había muerto y cuando se murió quemaron toda la información de la familia, es una costumbre aquí quemar todo.

Cuando murió mi tío el hermano de mi padre también quemaron esa carta de Franco que yo ví personalmente, no me la quisieron dar pero la quemaron. Me enteré en una edición dominical de una revista que sale en el diario El Punt que se llama Presencia, de la creación del Museo de la Aviación Republicana y me contacté con ellos porque pedían que si alguien tenía alguna información o algún documento y me puse en contacto con su director, el profesor Ramón Arnabat, es un historiador y hace pocos días le dí la documentación que le interesaba de toda la que le dije que estaba en mi poder.

¿Tú crees que ha influido en tu vida el ser hijo de exiliados?

No sé, pero para mí en Argentina mi padre era argentino, nació en Mendoza y mi padre eso no lo decía nunca lo de la guerra civil, lo empecé a escuchar cuando ya tenía uso de razón o lo empecé a esbrinar de comentarios que podía haber tenido pero que lo decía pensando que no lo asimilábamos lo que decía. Porque para mí nació en Mendoza, trabajó en los viñedos en Mendoza y ahí ha hecho un viaje de locos en un barco escondido, pero de la guerra no supe nada hasta después, cuando empiezo a tener la época de la adolescencia que había por ejemplo compañeros de colegio que admiraban a Hitler y entonces mi padre hacía los fines de semana hacía grandes charlas en mi casa explicando qué era Hitler.

Después empezabas a reconocer que por ejemplo, decía “pasa por la acera de enfrente de aquella casa que hay soldados porque están vigilando aquella casa porque en aquella casa son comunistas”, eso en uno de los tantos golpes de estado. O si se te cae la pelota dentro de esa casa no entres a buscarla porque ése es un nazi y tiene dobermans y es que no tiene ningún problema en pegarte dos tiros. Ése por ejemplo El Mosad lo secuestró y yo tendría 18 años cuando lo secuestró El Mosad antes de poco… antes de que empezara la guerra de los seis meses.

¿Sigues militando?

No, en la actualidad no, tengo contacto con la gente, no los que conocía porque los militantes que conocía o defeccionaron o están muertos. Sí con alguno que yo sabía de su existencia y que eran personas respetadas, de Argentina.

De aquí no.

No, aquí siempre, aunque yo haya militado en algún partido político en Cataluña, siempre mi militancia tendía a poder ejercitar, igual que en la actualidad, un trabajo de reconocimiento por parte de las fuerzas locales de la ciudadanía local respecto a la situación del Argentina. En aquel momento eran los Comités de Solidaridad con Argentina, los Comités de Solidaridad de desaparecidos de presos políticos estudiantiles de Argentina, que hay varias portadas del mundo, el diario en el que yo salgo en primera página con una foto así de grande porque hacíamos ruedas de prensa denunciando esa situación. Hasta que la Comisión de Argentina de derechos humanos, las Naciones Unidas y la OEA reconocieron que era verdad, porque se hicieron en 1978 los mundiales de fútbol en Argentina y antes de los mundiales fue cuando secuestraron a mi hermano.

Y en la actualidad estoy trabajando, ante la gran venida de nuevos argentinos a residir aquí, en el Casal Argentino de Badalona para intentar también que no se encuentren solos cuando están aquí, pero no para hacer caridad ni para solucionarles los problemas sino para ayudarlos, para darles las puntas. Y todo aquel que nos ha escrito una carta y que nos ha dicho “estoy decidido a irme”, yo le explico cuál es la verdadera situación, la situación de Europa, que esto no es el paraíso, los que dicen que esto es el paraíso es para no demostrar que han fracasado, porque salieron a buscarse la vida por ahí y porque además la gente joven en Argentina, son casi dos generaciones que no conocen lo que es un trabajo genuino, de trabajar, de cuidar el trabajo, de querer progresar, porque son dos días en un sitio dos días en el otro y la Argentina ya no es de los argentinos, entonces es una labor pedagógica por decirlo de alguna manera.

Y seguir manteniendo viva la situación de Argentina donde grandes noticias del Argentina son “Año del bicentenario, nombramos a Evitar como la mujer del bicentenario”, la mujer del bicentenario es mi madre que tiene 89 años, que es una trabajadora del campo, que se tuvo que ir a trabajar de exiliada, que la pusieron a trabajar en una línea de producción, que no llegó a tener conciencia de clase, que la explotaban y que siempre le hizo referencias al patrón y Evita que no le hacía reverencias al patrón pero que nunca trabajó en una línea de producción, era un artista y además se lió con el que fue presidente de la Argentina. Así que, cada uno tiene su mujer del bicentenario, a parte por qué hay que nombrar a una mujer del siglo XX, en todo caso yo hubiera nombrado a Mercedes Sosa.

Por último ¿qué piensa sobre la memoria histórica?

La memoria es lo que te va a permitir saber quién eres, poder transmitirlo y saber dónde estás y poner a cada uno en su lugar también, yo no digo que vamos a ir a vengarnos y con rencores, que si no, nos pondríamos a la misma altura de lo que hicieron ellos, ¿no? O sea ellos decían “los trabajadores tienen que trabajar para mí” y si los trabajadores hacían una huelga, mandaban a secuestrar trabajadores, los trabajadores cogían en represalia prisioneros a los directivos de la empresa, entonces cuando ganó la dictadura mataron a todos aquellos trabajadores que habían tenido que ver con la retención de aquel directivo de la empresa que no le pasó nada, por rencor. Si seguimos funcionando por rencor ellos siempre tienen las de ganar porque tienen las armas, tienen el poder y tienen los gobiernos y ellos siempre obedecen a quién les manda, el capital financiero internacional. Entonces yo lo que me planteo es que la gente comprenda cuál es su papel y tienen que decidir dos cosas o vivir de rodillas o enfrentarse a la realidad.

     
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