Hijos y nietos del exilio republicano
 
 

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Mario Mariano Pérez Ruiz, nace en Montevideo , Uruguay

Mis padres son Mariano Pedro Pérez Muntaner de La Torres del Español, Baix Ebre y María de Nuria Ruiz Serrat.

Mis abuelos paternos Miguel Pérez Domingo y Marina Muntaner y por parte materna Carolina Serrat, nacida en la Habana.

 

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MEMORIAL DEMÒCRATIC


CORREO ELÉCTRONICO

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Mi abuelo paterno se casa aquí en Barcelona, su abuela estaba embarazada de su padre, el estaba vinculado a la CNT FAI, amigo de Durruti, comanda la retirada militar hacia Francia, ellos son de los últimos en salir de aquí de Barcelona en la época de la guerra. Manda un camión para buscar a la abuela y a su padre pero la abuela decide quedarse en Barcelona y pasan bastantes años antes de poder juntarse.Mi abuela materna estaba muy vinculada a la masonería de ideas muy liberales y no se casa con mi abuelo  porque  ella tenía relaciones con el duque de Solferino y de ahí nace  mi madre.

Mi padre para entonces ya tenía sus propias ideas, estaba en el socorro rojo y había pedido petición para ingresar al frente, mi abuelo en ese entonces fallece, mi abuela decide quedarse aquí y mi padre antes de poder salir lo detienen por haber participado en la huelga de los tranvías.

Mi papá ya se había casado  en el 1947 y cuando por fin logra salir deja a su mujer, se va contratado al Uruguay  y tardan tres años en juntarse y empiezan a reconstruir su vida. Primero nace mi hermana  Marina y seis años después nazco yo.

Voy a una escuela pública y también voy al Casal Catalá, cuando tenía trece años mi padre decide vender todo y volver a Cataluña, seguí estudiando y militando y cuando mi padre muere  del 76 al 78 vuelvo a Uruguay. Sigo en el Partido Comunista, la situación se pone opresiva, me voy para Argentina, ahí al salir del autobús me pegan tres tiros y salgo para Brasil.

Estando en Brasil a través de los militares que conocía mi madre y los Derechos humanos me solicitan como ciudadano español y me dan la salida en el año 1978.

Desde entonces he vivido en Barcelona, conozco a Teresa nos vamos a vivir juntos, después nos casamos y tenemos dos hijos y trabajé y sigo trabajando como cocinero.

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Mario Mariano Pérez Ruiz, neix a Montevideo, Uruguai

Els meus pares són Mariano Pedro Pérez Muntaner de la Torres de l'Espanyol, el Baix Ebre i Maria de Núria Ruiz Serrat de Barcelona

Els meus avis paterns Miguel Pérez Domingo i Marina Muntaner i per part materna Carolina Serrat, nascuda a l'Havana

El meu avi patern es casa aquí a Barcelona, la seva àvia estava embarassada del seu pare, el estava vinculat a la CNT FAI, amic de Durruti, comanda la retirada militar cap a França, ells són dels últims a sortir d'aquí de Barcelona en l'època de la guerra. Envia un camió per buscar l'àvia i al seu pare però l'àvia decideix quedar-se a Barcelona i passen bastants anys abans de poder ajuntar

 La meva àvia materna estava molt vinculada a la maçoneria d'idees molt liberals i no es casa amb el meu avi perquè ella tenia relacions amb el duc de Solferino i d'aquí neix la meva mare, com filla il.legítima.

El meu pare per llavors ja tenia les seves pròpies idees, era al socors vermell i havia demanat petició per a ingressar al capdavant, el meu avi en aquest llavors mor, la meva àvia decideix quedar-se aquí i el meu pare abans de poder sortir el detenen per haver participat en la vaga dels tramvies.

El meu pare ja s'havia casat al 1947 i quan per fi aconsegueix sortir deixa la seva dona, es va contractat a l'Uruguai i triguen tres anys a ajuntar-se i comencen a reconstruir la seva vida. Primer neix la meva germana Marina i sis anys després neixo jo.

Vaig a una escola pública i també vaig al Casal Català, quan tenia tretze anys el meu pare decideix vendre tot i tornar a Catalunya, vaig seguir estudiant i militant i quan el meu pare mor del 76 al 78 torno a Uruguai. Segueixo en el Partit Comunista, la situació es posa opressiva, me'n vaig per a Argentina, aquí en sortir de l'autobús em peguen tres tirs i surto per al Brasil.

Estant a Brasil a través dels militars que coneixia la meva mare i els Drets humans em demanen com a ciutadà espanyol i em donen la sortida en l'any 1978.

Des de llavors he viscut a Barcelona, conec Teresa en un grup d'artistes plàstics i escriptors, ens anem a viure junts, després ens vam casar i tenim dos fills i una filla, vaig treballar i segueixo treballant com a cuiner, periodista, escriptor, radiofònic RNE. Punt ràdio, tinc quinze llibres publicats dels que sóc autor i col.laboro en alguns amb la meva dona dibuixant, l'últim de relats infrarrealistas.

Entrevista

Mario, nos das por favor tu nombre y tu lugar de nacimiento.

Me llamo Mario Mariano Pérez Ruiz, nací en Montevideo, el 26 de mayo de 1960.

¿Tienes conocimiento de la vida de tus abuelos durante la guerra civil y de cómo salieron?

Sí.

Nos das el nombre de cada uno de ellos.

Mi padre se llamaba Mariano Pedro Pérez Muntaner y mi abuelo Miguel Pérez Domingo, eso por parte de padre, siendo parte de la familia afectada por la guerra y por el franquismo. Y por parte materna, mi abuela se llamaba Carolina Serrat.

¿Sabes qué actividades tuvieron durante la guerra y el motivo por el que salen?

Mi abuelo estaba dentro de los movimientos anarquistas, vinculado a la CNT, a la FAI, compañero de Durruti, persona de confianza de Durruti y amigo personal de él, luchó dentro de las filas de la revolución, es decir en la defensa de la república y a la vez en la transformación revolucionaria.

Mi abuelo, una vez que se escapa de los campos de concentración nazis, se entrega aquí a las tropas franquistas, le conmutan la pena de muerte por la tuberculosis, que es la enfermedad de la época de los fríos y de los campos de concentración.

Y mi padre, bueno permanece aquí hasta el año 1948, me parece, año en el que marcha contratado a América, cuando ya no puede hacer nada más contra el franquismo y cuando las fuerzas policiales ya lo tienen  demasiado presionado.

El abuelo con Durruti y otros anarquistas

Esto es por parte de tu padre.

Sí, por parte de mi padre. Por parte de mi madre, mi abuela era una persona vinculada a la masonería y a los movimientos espiritistas, una persona muy libre, de librepensamiento, de ideas muy liberales porque posaba desnuda para Clarà y aparece en cuadros de Ramón Casas, es la diosa de Clarà que aparece en Plaza Cataluña. Y acabará en un manicomio.

Mi tía abuela, su hermana, que entonces era jefa de la maternidad, también se la llevaba aquí a Vía Laietana y no la tocaban, simplemente la tenían al lado de una puerta donde entraban y salían personas, la tenían 24 horas de pie, sin beber, sin comer, sin poder ir al servicio y mientras, en la habitación de al lado torturaban gente. Esto lo hacían una vez a la semana hasta que en una de esas muere de un ataque al corazón.

Su abuelo con su padre

¿Y sabes cómo se casan tus abuelos?

Mis abuelos por parte materna no se casan porque en realidad mi abuela mantenía relaciones con el duque de Solferino, y de ahí nace mi madre, mi madre es una hija ilegítima de esa familia, de los descendientes de la familia Saboya.

Carolina Serrat, abuela materna

¿Y por parte de padre?

Por parte de padre, se casan aquí en Barcelona, cuando mi abuela queda embarazada de mi padre.

¿Tu padre cuando se va a Uruguay ya está casado o se casan en Uruguay?

Bueno, mi padre se marcha a Uruguay ya casado, mi padre se casa en el año 1947, espero no equivocarme en la fecha, y entonces al cabo de poco tiempo, marcha. Mi padre trabaja en el salón Marfil, ahí conoce al cónsul de Uruguay y entonces siempre le hace unos sándwiches estupendos, le hace distintas cosas (mi padre había trabajado en Prats Fatjó). Y el cónsul le dice, “¿cómo voy a poder yo recompensarte de las cosas que me preparas?”. Y él dijo, “muy fácil, me gustaría, yo he estado investigando y me gustaría ir a su país a vivir y marchar de aquí de España”. Aunque estaba muy bien económicamente mi padre, se ganaba muy bien la vida, pero por razones políticas decide marchar. Se marcha contratado, le consiguen un contrato en la casa Carreras de Uruguay, que también es de un catalán y necesita un experto en pastelería y en cocina catalana.

Y antes de eso, tu abuelo paterno, sale por Francia y ¿va a un campo de concentración?

Sí, mi abuelo comanda la retirada militar hacia Francia, ellos son de los últimos en salir de aquí de Barcelona en la época de la guerra. Entonces manda un camión a buscar a mi abuela, a mi padre y al resto de familia. Mi abuela era católica y decide no marchar de España, entonces él se marcha con la gente, pasa por La Vajol y de ahí pasan hacia la frontera. Una vez en Francia están en los campos de Sant Ciprienne, de Argelès, de ahí también cae en campos de concentración nazis, de donde escapa.

¿Y se encuentra con tu abuela en algún momento?

No, pasa bastantes años digamos fuera de España y al cabo de un tiempo decide regresar, pasa por la frontera, pasa por unos ríos helados del Pirineo, en invierno, para que no lo coja la guardia civil. Él como es un cargo del ejército, en lugar de entregarse a la guardia civil, que lo puede llevar bien hacia la muerte o hacia los malos tratos, pues decide, como es del ejército, entregarse al ejército español.

Entonces a partir de ahí es juzgado, le hacen varios consejos de guerra, no tiene asesinatos, no había hecho paseos y la influencia que tenía mi abuela con el obispo de Barcelona hace que le conmuten la pena de muerte.

¿Y tu abuelo todo ese tiempo antes de volver se queda en Francia, luchando?

Sí, mi abuelo sigue dirigiendo a la gente que está en los campos de concentración. Y mi abuelo incluso dice que los habían llegado a tratar mejor los nazis que los senegaleses en la costa. Que cuando pedían lentejas, les daban cada día lentejas para comer o garbanzos y entonces siempre con la tramontana había arena en los platos pero que cuando no había arena pues los mismos senegaleses, los mismos africanos, les ponían arena, para que comieran con arena.

Unos malos tratos horribles, hay que conocer… Yo he ido varias veces, casualmente mi hijo vive allí, en la tramontana, y se te meten se te calan los huesos, la humedad que hay es tremenda. Dormían en tiendas de campaña o sin tiendas de campaña, y mi abuelo era un poco representante de ellos. Mi abuelo explicaba las palizas, los culatazos que les daban, las patadas que les daban los senegaleses, los malos tratos que recibían cuando se querían quejar de la situación en la que estaban o explicarles alguna cosa.

Entonces cuando tu abuelo vuelve, se junta otra vez con tu abuela ¿no?

Vuelven a estar juntos sí, pero él continuaba presentándose, le hacen presentarse una vez al día me parece que es en la calle Nou de la Rambla, en el cuartel y ya después una vez a la semana, después una vez cada 15 días, una vez al mes y así hasta que digamos lo dejan ya estar.

Él entonces no sigue una militancia política, sigue teniendo sus ideas y sí que va inculcando ideas que ya tenía mi padre, porque mi padre pertenece al socorro rojo y él hace la primera mesa de petición para el frente. En la primera mesa de socorro rojo que se compone, la compone mi padre e Isidro Llorens, dos amigos, que tienen entonces me parece 12 años, y entonces, recogen cantidades enormes de dinero, de duros de aquellos de plata de los grandes, que la gente les tira y hasta les hacen daño en la cabeza, porque la gente al principio de la guerra pues tenía mucha ilusión en que la república vencería.

¿Después de eso tu padre ya se va para Uruguay y tus abuelos se quedan?

Sí mi abuelo fallece y mi abuela se queda aquí con la familia. El que se marcha primero es mi padre, ya se marcha casado y al cabo de un tiempo reclama a su mujer. Al marchar, a mi padre lo detienen, mi padre había participado en la organización de la huelga de los tranvías,  más tarde participará también, en los años 42,43,44, en la defensa de los aliados contra los nazis y lo que hacen es repartir propaganda que les pasan del consulado de Estados Unidos y del consulado inglés, propaganda contra el fascismo. Y entonces mi padre la reparte entre gente que es más o menos próxima.

Familia de su padre

Entonces se va tu padre a Uruguay con tu madre.

Primero marcha mi padre, marcha contratado y al cabo de unos años, mi padre reclama a mi madre y tienen muchos problemas para que salga. Entonces escribe una carta aquí al jefe de la policía, al ministerio de interior, que le pide por favor que su situación, que no puede vivir sólo y entonces, digamos le permiten que marche y tienen la amabilidad de permitirle marchar de aquí, de España.

Pero antes de que mi padre salga de España, como él tenía una cierta militancia a la cual no era ajena digamos la policía, pues lo detienen, lo tienen varios días detenido, le hacen varios interrogatorios, no sufre torturas ni malos tratos, simplemente son interrogatorios de aquellos duros, con lenguaje duro, abrupto, sin golpes ni nada. Le preguntan que qué piensa de Franco y él dice que le parece muy bien Franco, que le parece muy bien el franquismo y entonces le hacen firmar un papel de adepto al régimen. Decían que cuando salen hay muchos que dicen que están con Franco, pero que cuando salen empiezan a hablar pestes de Franco, entonces mi padre pensó que no pasaba nada de que firmara este papel conforme  era adepto al régimen de Franco.

Una vez fuera mi padre siempre seguirá siendo republicano, a veces incluso muy radical. Yo recordaba que mi padre siempre llevaba el banderín de la república y algún gallego, que era franquista, -porque los gallegos que emigraban solían ser por motivos económicos, no eran motivos políticos-  le insultaba porque llevaba la bandera de la república española. Pero recuerdo que también había un gallego muy famoso, que era franquista y que era amigo de mi padre, le ayudó a montar el primer negocio, le ayudó económicamente a mi padre para que montara el negocio.

Quiero decir que fuera de los odios tremendos que trajo la guerra civil, los españoles eran solidarios fuera de España, aunque sus ideas políticas fueran distintas.

¿Entonces qué ocurre, tu padre se queda cuánto tiempo solo en Uruguay?

Unos tres años.

¿Y qué es lo que hace de trabajo?

Bueno pues pastelería, bombonería, él es un gran oficial, había dirigido Prats Fatjó, aquí en Barcelona, con 26 personas a su cargo. Y bueno es la época de Prats Fatjó de más lujo. Después pasa al salón Marfil y después allí pues es un gran maestro en pastelería, en bombonería, en heladería, es un hombre emprendedor que monta negocios, le va muy bien la vida, comienza a ganar muchísimo dinero, a hacer la América.

En principio mi padre marcha a Uruguay por la libertad, por la democracia, por la libertad de expresión, de pensamiento y se encuentra con que además de eso le van las cosas muy bien, está con mucha fortuna. Además él aquí era boxeador, fue campeón de rugby con el Mediterráneo, en el grupo que él estaba y era bailarín. Entonces había bailado con la bella Dorita en el Liceo, por ejemplo en la obra Los paraguas de Cherburgo.

¿Qué hace mi padre ese tiempo que está solo?, por la noche va a cantar bolero, porque además canta, canta y baila. Entonces él tenía sus sueños, como los tenía el abuelo también, y hacía vodeviles y así, escribía para el Molino y tenía sus sueños de ser un artista. Y entonces fuera de la jornada de trabajo que era mínimo 12 horas, por la noche se iba a cantar a distintos bares y cantaba boleros.

¿Cuando llega tu madre ahí, qué ocurre?

Pues mira vuelven a hacer su futuro, a reconstruir su vida.

¿Y el primero que nace quién es?

Mi hermana, Marina Pérez, después al cabo de seis años nazco yo.

Mario de pequeño

¿Tú tienes idea de si tus padres tenían ganas de volver aquí a España? ¿Eran de los que no deshacían la maleta?

Mira nosotros hasta hace poco tiempo teníamos en mi casa, todavía hasta hace aproximadamente dos años, unos nueve baúles, dos de esos baúles eran de mi abuelo, baúles inmensos. Y en un momento determinado le digo a mi mujer “esto fuera, lo sacamos de aquí y lo quemamos” porque si no, siempre vamos a estar pendiente de que si mis abuelos marchan, mis padres marchan, yo he marchado, ahora esto nos va a traer gafe de que vamos a tener que marchar nosotros nuevamente. Si tenemos que marcharnos un día ya compraremos baúles, así que en un San Juan los quemamos.

¿Entonces él si añoraba?

Añoraba mucho a su familia. Mi madre poco, como mi abuela acaba pobrecita en un centro psiquiátrico, encerrada por su propia familia, porque tenía muchísimo dinero mi abuela, por intereses económicos por un lado, y por otro por el hecho de que las personas que estaban vinculadas al anarquismo, espiritismo masónico eran consideradas por el régimen como mujeres histéricas, se les dictaminaba problemas mentales. Casi siempre la gente que se dedica a estos temas puede tenerlos, pero casualmente firmaron todos los hermanos para quitarle la patria potestad sobre su dinero, -sobre las joyas-, que era muchísimo. Imagínate que la mitad de la calle Ferrán era de ella. Entonces mi madre claro no sentía añoranza de España, no tenía a su madre, con sus hermanos no tenía unas buenas relaciones, que eran hermanastros además.

En cambio mi padre sí, él tenía una gran añoranza de su madre y de sus hermanas. Incluso había venido. Mi padre era un exiliado, pero no era un exiliado real porque en realidad podía llegar a España, podía venir, había venido. Incluso sus cuñados eran falangistas y en una de las ocasiones el cuñado le había pedido que les trajera libros del marxismo. Y entonces él había traído una maleta con libros para ellos, El manifiesto comunista, libros de Engels, una lista de libros que estaban prohibidos en España y que se los había traído a la gente de la falange. En el aeropuerto los había entregado junto con otras cosas que traía mi padre de Uruguay.

Entonces es él quien tiene mucha añoranza y llega la dictadura en Uruguay en el año 73 y mi padre había decidido que esto ya había llegado al final. Él había continuado luchas de tipo político ahí. Habíamos tenido tres ataques a mano armada en el negocio que teníamos, una bomba, un explosivo, ya estaba la dictadura, era una época difícil.

Y mi padre dijo, “bueno para que nos falte la libertad en Uruguay, mejor que nos vayamos a España”, que el régimen de Franco era mucho más suavecito que la dictadura, ya estaba en las postrimerías, estamos hablando a finales de octubre de 1973, días antes del atentado a Carrero, era un régimen mucho más blando digamos, había una preapertura democrática, se hablaba ya de ese tema, era de menor dureza y sobre todo porque mi padre extrañaba a su familia.

Sus padres

¿En tu casa iba gente del exilio a visitarlos?

Sí, bueno mi padre era el secretario del Casal Catalán en Montevideo, fue fundador también del Centro Republicano Español, mis padres eran catalanes pero no de manera  independentista, eran muy, muy catalanistas, pero les gustaba la República española, no veían una disgregación de España digamos. A ver, les gustaba la República pero no eran republicanos porque mi padre consideraba a los republicanos burgueses. Si habría que catalogar a mi padre habría que catalogarlo como anarco comunista, en la misma línea de Durruti y de su padre.

¿Quién pasaba por tu casa por ejemplo?

Bueno, pues la gente que pasaba por casa, muchísima. La más famosa puede ser posiblemente Margarita Xirgu, ella me había recitado a mí los poemas de García Lorca de niño en su falda, canciones típicas catalanas, con ella iba a la Plaza Independencia a darle de comer a las palomas, me llevaba al puerto. Cuando íbamos a recoger setas, íbamos los primeros de mayo, todos los catalanes y dentro de los catalanes englobábamos a los valencianos y a los mallorquines, en el Casal Catalán. Claro cada primero de mayo venía Margarita Xirgu y venía con nosotros a recoger rovellones, en una zona que se llama Pinamar, es un sitio en el que existen rovellones porque la familia Lauri, que eran piratas catalanes, se escondían. Estamos hablando de los años 1700, 1800, que duraron esos piratas, y empezaron a plantar, como era todo llano, el tipo de pino catalán y en ese pino comenzaron a crecer los típicos robellones, porque no son típicas de América estas setas.

¿Quién más pasaba por mi casa? …Otro de los que recuerdo más es el viejo Martí, que era el dirigente de la CNT del metal, que es el inventor de los amortiguadores. Que los inventan precisamente en la guerra civil española, cuando hacen un tanque aquí en la Escuela de trabajo en la calle Urgell, iban a sacar un camión hecho tanqueta y se les rompen en pedazos, entonces ahí a partir de ese momento inventan los amortiguadores. Después el doctor Barros. Muchos masones, mucha gente muy educada que pertenece a la masonería, republicanos, anarquistas.

¿A qué escuela vas y cómo era tu vida? ¿A dónde ibas, quiénes eran tus amigos, tenías amigos solamente del lado del exilio o tenías amigos uruguayos?

Tenía amigos del exilio, hijos del exilio, que muchas veces nos llevaban al Casal Catalán para que congeniáramos con hijas de otros catalanes, para que en cierta manera nos fuéramos acostumbrando, quizás enamorando o así. Pero teníamos muchos amigos uruguayos.

Yo nací en la calle Convención, que es una calle digamos que tiene una canción de Jaime Ross, enfrente teníamos una bombonería, mi padre ahí creo los bombones Nuria y atrás teníamos pues una especie de espacio industrial que usábamos como casa, local comercial. Enfrente de mi casa vivía Mario Benedetti, en el octavo, frente a mi casa en la calle Convención. Está también el Hotel Cervantes, donde pernoctaba Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, un hotel extraño, así con luces de colores violetas, que parecía más bien una morgue, que por el morbo gótico que tenía yo creo que solían ir mucho los intelectuales. Enfrente de casa, la Dolce Vita, un cabaret, que aparece en muchas películas. Y luego bueno la gente que había allí, sobre todo era un barrio de judíos.

Su madre y su hermana con unas amigas

¿Fuiste a una escuela pública?

Fui a una escuela pública pero de prácticas, una escuela especial, la escuela de Chile y Cuba.

¿Qué significa eso?

De prácticas significa que algunos métodos de enseñanza que se van a plantear, digamos internacionalmente, primero se ponen en práctica en Uruguay, metodologías de la enseñanza francesa por ejemplo, eso es una escuela de prácticas y  donde van los niños que son un poco especiales, un poco más inteligentes.

¿Se hablaba catalán en tu casa?

Sí, en mi casa se hablaba catalán, el primer idioma que yo aprendí es el catalán, prácticamente es hasta los cinco años que yo no aprendo castellano, cuando empiezo a ir a la escuela. En el negocio no hablábamos mucho catalán porque se parece mucho al ladino que hablan los sefarditas. Entonces claro nos decían judíos y tal, nuestra clientela mayoritariamente era judía y posiblemente por parte de mi padre, con mi abuelo hay orígenes sefaradís, y por parte de mi abuela también, la que tenía mucho dinero, pues era incluso prestamista y había orígenes sefaradís. Pero a mi madre le molestaba que nos llamaran judíos no por la molestia de que nos llamaran sino por el miedo a ser judíos, lo que conlleva de persecución el ser judíos.

¿Se comía comida catalana en tu casa?

Sí, comíamos mucha comida típica catalana y luego también cosas típicas de allí del Uruguay.

¿Cómo se introduce la comida uruguaya en tu casa?

Nosotros teníamos criadas, entonces claro las criadas lo que hacen es cocinar la comida típica. Imagínate que nosotros económicamente estábamos muy bien, en nuestra casa había tres criadas y lo que hacen por ejemplo es hacer los pucheros típicos de ahí, cocinaban mucho de las cosas típicas, otras veces no porque hay cosas que las hacía mi madre, mi madre era una gran cocinera o también las hacía mi padre.

¿Cuando terminas el bachillerato qué estudias?

Bueno allí la enseñanza en primaria son 12 años, me iban muy bien los estudios, incluso de los 8 a los 10 años participo en un proyecto de la NASA que se hace en la escuela de prácticas con niños que tienen mucha capacidad para las matemáticas. Entonces le proponen a mi familia que yo vaya estudiar a Estados Unidos, a continuar los estudios. Mi padre como es anti americanista pues no quiere que vaya allí de ninguna de las formas.

Mi madre como ha tenido una hermana que también fue niña prodigio y que acabó mal de la cabeza, pues por su parte tampoco quiere que se hagan demasiados progresos sobre la mente, sino que sean naturales esos progresos.

Estoy estudiando la primaria hasta los 12 años y a los 13 estudio el primero de Liceo. Una vez acabado el cuso, en el año 73, es cuando ya venimos a España. Aquí hago algunos estudios, en las academias tremendas de la época.

Vienes a España a los 13 años.

Sí, mis padres se habían marchado a España para preparar nuestro viaje unos meses antes y me quedé con una señora que me cuidaba, se llamaba Nilda.

La vieja Nilda era una señora que había sido cuidadora a su vez cuando más joven, de Alfredo Zitarrosa, el famoso cantante. Era una señora que siempre me explicaba unas historias truculentas, extrañas, cargantes, de magia, de luces magas, que quizás a mí me marcaron como marcaron en su momento a Alfredo Zitarrosa, si oímos alguna de sus canciones, como por ejemplo Guitarra negra.

En esa época como mi padre ya había empezado a inculcarme algunas ideas, yo con 12 años ingreso en las Juventudes Comunistas de Uruguay.

Tú tenías una idea, por lo que habías escuchado, de lo que era Cataluña. ¿Cuando vienes aquí qué impresión tienes y cómo te recibe el ambiente?

¿Cuánto tiempo pasó para que te fueras acostumbrando a los catalanes y hablar otra vez catalán, o no tuviste problema?

Yo siempre he hablado catalán, yo, con mi padre y mi madre hablaba indistintamente catalán o castellano, hablábamos en castellano o hablábamos en catalán y yo me sentía muy feliz al hacerlo. A veces lo habló con mi mujer y a veces lo hago con mis hijos y me gusta el hecho de poder hablar en catalán o en castellano cuando nos dé la gana, en un idioma o en otro, yo creo que son idiomas que nos pertenecen tanto el uno como el otro. Depende de en qué momento o de qué cosas hablas, las hablabas en catalán y depende de qué cosas, si es una cuestión sentimental igual las podías estar hablando en catalán.

¿Qué relación tenías con la gente en Cataluña al llegar, te sentías rechazado?

Muy inadaptado, sí, no es que la gente no te aceptara pero no te acababas de adaptar. Tú ten en cuenta que nosotros llegamos aquí, allí teníamos varias casas, teníamos caballos, salíamos al campo, pasábamos unas vacaciones de cuatro meses, vivíamos con criadas y pasamos aquí a hacer de criados, entonces la situación es bastante complicada desde el punto de vista económico.

Yo me acuerdo que de pequeño yo tenía ideas sociales ¿no? y cuando venía un amigo de mi padre que era comunista a casa me decía, “mira que si viniera una sociedad comunista por la que estamos luchando tú no vas a tener criadas”. Y yo entonces me imaginaba ¿cómo será el mundo sin criados?. Y entonces cuando vinimos aquí nos toca a nosotros cambiar las tornas y digamos hacer cualquier cosa, bueno no cualquier cosa, siempre con dignidad.

Empezamos a hacer pizzas en un taller que se lo dejaba el primo de mi padre para ayudarle, se lo dejaban unas horas para que cocine cosas, y salíamos a vender, y pues nos íbamos con la olla de salsa de tomate en el autobús, en una cesta y todo el mundo nos miraba cómo llevábamos la olla del tomate.

¿Tu padre siguió cocinando?

Sí, haciendo pastelería.

¿Y tu papá seguía en la vida política?

Mi padre nunca se retiró de la política, aunque nunca quiso ser dirigente de nada, mi padre siempre luchó por sus ideas hasta la muerte. Porque cuando mi abuelo se murió mi padre recordaba que siempre había sido anarquista. Mi abuelo que ya tenía todo el pecho tomado por la tuberculosis, o el cáncer, pues le pedía a Dios que lo llevara a su lado. Entonces mi padre, -eso siempre lo hablaba-, decía “¿cómo mi padre, que ha sido siempre anarquista puede pensar así?, si él en Dios nunca había creído, si no quería que tuviéramos ni imágenes ni santos…”.

Entonces mi padre cuando se murió dijo “Mario yo quiero que te des cuenta de que yo me estoy muriendo ahora y yo no le pido a Dios que me lleve a su lado porque Dios no existe. Y recuerda que nosotros, nuestra familia, siempre ha sido de izquierdas, ¿vale?”.

Yo sí que tengo, por suerte o por desgracia, tengo mis iluminaciones metafísicas y mis experiencias que no habiendo recibido una educación religiosa, tengo algo de creencia religiosa, mitos y así.

¿Seguiste estudiando?

Si, aquí entré en la Escuela Técnica y Profesional del Clot, que era entonces de los jesuitas, y en un examen de ingreso saqué la más alta puntuación en un test de conocimientos psicotécnicos, de la historia de la escuela, con 300 y pico de puntos, (imagínate que los niños estaban sacando alrededor de 1,60 y yo saqué alrededor de 3,60). Entonces me pusieron en una clase de recuperación, digamos donde ponían a los chavales que todavía no estaban preparados para entrar, porque el hecho de ser uruguayo y el venir de allí que: “¿cómo será éste?, ¿cómo es posible que saque esta puntuación?”, a veces ser demasiado inteligente es más agravante que no serlo.

¿Tú que fuiste parte del Partido Comunista de joven aquí seguiste con cuestiones de tipo político?

Allí en la Escuela Técnica y Profesional del Clot estuve militando en Bandera roja, en las Juventudes Comunistas, más tarde me voy para el PSUC, milito ahí durante un tiempo y  del 76 al 78 marcho a Uruguay a estudiar periodismo, bajo la dictadura. Entro en el círculo de periodistas del Estado, a United Press International, la escuela de prensa del departamento de prensa de Estados Unidos y del Estado.

Allí permanezco un tiempo, estoy como niño mimado, porque me muevo muy bien en el periodismo, hasta que llega un momento en el que digamos los americanos me dicen que tengo que firmar unos papeles conforme yo he pertenecido al Partido Comunista, que he sido comunista, papeles en donde reniego de esa ideología y que de ahí en adelante pues mi comportamiento no tendrá nada que ver con esto, con las luchas sociales y así, que en un principio no voy a ocupar cargos de gran importancia pero que voy a estar trabajando con ellos y tal.

La situación se me va volviendo muy opresiva y me voy para Argentina. En Argentina, salgo del aeropuerto y al subir a un autobús, me pegan tres tiros, me disparan, ninguno de los tiros me da. Permanezco un tiempo escondido y de ahí paso nuevamente para Montevideo y de Montevideo paso para Brasil y de Brasil permanezco un tiempo en el que no me dan salida las autoridades.

Entonces mi madre a través de los militares que conocía, amigos de la familia, que eran por cierto militares franquistas, ya había democracia en España, pero eran militares franquistas, y junto con el Instituto de Derechos Humanos de aquí de Cataluña me reclaman como ciudadano español para que me dejen salir. Hacen una carta también conforme mi madre está enferma y que yo vaya a su lado y que por motivos humanitarios me den salida, con lo cual no ven motivos para que yo no pueda salir, estamos hablando del año 78.

¿Y cuando vuelves qué pasa?

Cuando vuelvo nuevamente, durante un tiempo estoy militando contra la dictadura en Uruguay, contra las torturas en Uruguay y también militando aquí vinculado al PSUC. Pero ya empiezo a hartarme un poco de las cuestiones políticas y las voy dejando de lado.

¿Aún no conoces a tu esposa?

Sí, es cuando conozco, al cabo de un tiempo, a Teresa, nos vamos a vivir juntos, después ya nos casaremos, en los años 80, me parece que en el 81, aunque es prácticamente desde finales del 78 que estamos juntos.

Mario con su mujer, Teresa

¿Has ido a visitar los lugares donde han nacido tus padres, tus abuelos?

Sí, he ido a visitarlos con mi padre todavía en vida, estábamos aquí y una vez al año íbamos a la Torre del español, porque mi padre fue fabricado aquí en la calle San Paciano pero las mujeres llevaban a sus hijos a nacer en el sitio de donde eran ellas, entonces lo habían llevado a nacer a la Torre del español.

Mario y su padre

¿Dónde está la Torre del español?

En Ribera del Ebro, cerca de Ascó, de Mora la Nova, en esa zona. Que ahora se llama la Torre, le han quitado lo del español, y le han puesto la Torre sólo, que antes se llamaba la Torre del español, pero bueno.

Una vez al año íbamos con mi padre ahí, incluso dos veces, y veíamos a los tíos de mi padre. Había un tío suyo muy grandote que había sido también de la columna de Durruti, un hombre que medía 2 m y pico, ayer lo recordábamos con mi mujer, porque tocaba cuatro o cinco instrumentos, además fabricaba instrumentos y también fabricaba armas, eran armeros, el tío Ventura se llamaba, un hombre alto, chapado, grandote, muy inteligente.

Después he hecho todo el recorrido que ha hecho mi abuelo para salir por la Vajol, los sitios por donde salió, he recorrido la mina del Negrín. He buscado los tesoros de la República pero no encontramos ninguno de los tesoros que dicen que están escondidos por allí, por los Pirineos. A Argelès, a San Ciprienne, a la tumba de Machado, a la casa de Machado, a Canigó, ahora precisamente mi hijo está viviendo ahí, cosas curiosas de la vida ¿no?.

¿Cómo te has ido encontrando en Cataluña con el tiempo? ¿Te has sentido bien, se te reconoce como catalán español o eres el uruguayo?

¿Cómo ha influido en tu vida el ser hijo del exilio?

Pues yo creo que bastante, yo a mis hijos no les he enseñado demasiadas ideas políticas porque creo que no hay que inculcarles.  A mí desde niño mi padre me llevaba a una filmoteca de los comunistas y entonces allí iban dando distintos documentales. Yo había visto, -estamos hablando con 10 años- yo había visto todos los documentales que había sobre Lenin, los discursos de Lenin, todos los documentales que había sobre Hitler, sobre Mussolini, sobre Franco, aparecían los discursos y yo leía los textos, cómo se expresaban. Quizás eso lo que me enseñó es a tener buena oratoria porque de hecho la oratoria se me da muy bien, por eso trabajo en la radio, aparte de haberlo estudiado.

¿En tu forma de ser y de entender la vida, crees qué ha influido el ser hijo de exiliados?

Pero en tus actitudes, en tu forma de ser, la forma de ser con la gente ¿tú crees que eres diferente a las otras personas por el hecho de ser hijo de exiliado?

Hombre políticamente, y más cuando uno es de izquierdas, tiene que ser consecuente, pero no siempre se es consecuente en las ideas con lo que uno es. Lo que pasa es que dentro de lo que es el marco de la política, la política te lleva a grandes desengaños, entonces el conseguir una utopía, un mundo distinto. Muchas veces hablamos, ahora mismo estamos hablando nosotros de la República, pero cuando hablamos de la República, ¿de qué República hablamos?. Si hablamos de la República de Pitágoras, por ejemplo, en donde son las personas con mayor preparación las que deben de ocupar los cargos y no el primo, el tío, de tal partido o del otro, que a lo mejor es un inepto, el hermano gemelo de…, el cuñado del ministro, no, no es así.

En una democracia hay que tender a que las personas más profesionales, en una República, el más profesional para ejercer un cargo deben ser los que lo tengan que hacer. Yo de ministro de sanidad no sé hasta qué punto vale poner a un mecánico, hay que poner a un médico, ¿no?, una persona que sepa de medicina. Y de ministro de interior sería conveniente poner a un policía que tenga carreras de criminología, sociología, antropología.

Mario con sus hijos en el Monumento a las víctimas del Nazismo

¿Qué piensas sobre la memoria histórica?

Me parece muy bien la recuperación de la memoria histórica, lo que no me parece bien son las crispaciones que vivimos en algunos momentos. Las manipulaciones por parte de gente que igual no tiene nada que ver, o que tiene antepasados que más bien se han beneficiado incluso del franquismo. Hay otros que no nos hemos beneficiado sino que hemos sido perseguidos.

Entonces, me parece bien recuperar los elementos positivos de la República, igual hay elementos, -y aunque esto parezca un sacrilegio, que lo diga una persona que viene de izquierdas-, igual hay cosas positivas dentro del franquismo, como fueron los derechos sociales de los trabajadores, que había más que los que tienen ahora los trabajadores, la vivienda para la gente.

Cuando con mi padre llegamos aquí, él seguía con sus ideas y entonces hablábamos con sus antiguos compañeros de aquí en España, se vivía una época de bonanza económica y le decían “no, no de aquellas ideas nada Mariano porque ahora en España aquí hay paz”. Mi padre les decía “sí, la paz de los cementerios”.  Aunque bueno, pero hay trabajo, hay seguridad y no hay delincuencia como hay en toda América, que nosotros sabemos las cosas que pasan en América. Aquí todo mundo tiene su casa, su piso, su coche, su torre. Antes, si uno lo recuerda, el desayuno que hacía un obrero de la Seat, equivale a lo que come hoy en todo el día un obrero.

La calidad de vida, digo calidad de vida pero había la represión, la represión es una mierda:  ibas cogido de la mano de tu mujer y te llamaba la atención la policía, si le dabas un beso a tu novia, te llevaban detenido. Lo de la semana santa, la Iglesia llevando a Franco bajo palio, semana santa era tremenda, una semana de oscurantismo, obscuridad, de ignorancia. Hubo muchas cosas dolorosas.

Y en la República pues hubo cosas positivas y también por personajes que se aprovecharon del momento de la guerra y que eran asesinos y que eran pistoleros, que no todos eran buenos. Había un barco aquí en Barcelona, habían dos barcos, donde llevaban a torturar a la gente y en donde les quitaban hasta las uñas. Sí, se llegaron a cometer atrocidades por un bando y por el otro bando.

Yo me he criado en el odio a Franco, llegaba una carta de España y mi padre miraba a Franco y me la enseñaba y me decía “mira, ves lo que hago con Franco, que no se te borre nunca de la cabeza, me seco el culo con Franco”. Yo me he criado en esa moldura, me he criado entre anarquistas que iban armados todo el día, iban armados porque Franco buscaba la gente fuera de España, los mataba fuera de España, no solamente dentro. Sus servicios secretos, a la que podían encontrar alguno en desbandada, que era un enemigo que ellos sabían, lo pelaban, era así.

Pero a pesar de haberme criado en estas circunstancias, yo soy contrario a las guerras y contrario al odio, respeto las ideas, la democracia, incluso respeto lo positivo de la transición, es decir, bueno, aquí se acabó, qué vamos a estar haciendo, removiendo la mierda. ¿Qué? vamos a hacer sesiones de espiritismo para recuperar los espíritus, ¿de quién?, ¿vamos a hacer una sesión de espiritismo y que salga Franco y lo condenamos?, no, a mí no me gusta la guija.

Entonces de aquí en adelante hay que hacer y más la gente que dice ser de izquierdas hacer realmente políticas comprometidas de izquierdas, pero de verdad, no de señoras que se visten en Vogue, ¿vale?. Hay alguna ministra de economía que es la catorceava fortuna más importante de España.

Sueno un poco como mi padre, mi padre decía que había compañeros comunistas de Rusia, y decían, (la mayoría judíos del Partido Comunista de Uruguay) y decían, “es que allí en Rusia todos son iguales”. Y mi padre decía “sí, pero yo, ésos mariscales, incluso militares, llenos de tantas medallas, escarapelas, esos desfiles, esa pompa, perdonadme pero ésos no son iguales que los otros. Veo lo que he visto siempre, veo el poder y veo cómo el poder corrompe, eso es lo que veo, solamente en las fotos. Así que no me digáis que todo el mundo es igual.”

     
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