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Sylviane Ortega Bernabeu nacida en Oran, Argelia el 9 de Diciembre de 1960

Sus padres son: Daniel Ortega Pino nacido en Porcuna ,Jaen  y Aurea Bernabeu Lopez nacida en Valencia, España

Mis padres se conocieron en Oran y alli  se casaron en una boda civil. Cada uno llegó a Oran por sus motivos personales pero como punto comun la guerra civil
 
Tuvieron 2 hijas, Eliane que nacio el 11 de agosto de 1954 y yo, aunque mi madre me contó que tuvo un aborto antes de mi nacimiento.

 

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Mis padres hicieron lo posible por tener y llevar una vida feliz y hacernos sentir mucho amor y algo de libertad ,sin que tengamos que tener pesadillas del pasado, pero sé que ellos en el fondo las seguian teniendo en silencio,

Esto nos lleva , que hemos aprendido que  hay que luchar siempre, pero sobre todo para estar bien con uno mismo.

En unas vacaciones en el año 1975 vinimos a Francia y a Espanya para visitar la familia y nos quedamos, fue una gran sorpresa para mi, no hablada ni preparada asi que me encuentro en Barcelona de golpe y con un nuevo destino, en este caso no hay guerras ni conflictos tan graves como en la epoca de mis padres.

Pero como dije antes; hay que luchar y vencer lo que tenemos delante,

HAY QUE SEGUIR…….

Si tengo que mirar atras al pasado solo tengo  y solo quiero tener el recuerdo de mis padres que han sido lo mas bello que he tenido y que la vida no me ha dejado poder estar mas tiempo con ellos.

Un abrazo a todos.

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Sylviane Ortega Bernabeu nascuda en Oran, Algèria el 9 de Desembre de 1960.

Els seus pares són: Daniel Ortega Pi nascut en Porcuna, Jaen i Aurea Bernabeu Lopez nascuda a València, Espanya

Els meus pares es van conèixer en Oran i allí es van casar en unes noces civils. Cadascun va arribar  a Oran pels seus motius personals però com punt comun la guerra civil

Van tenir 2 filles, Eliane que va néixer  el 11 d'agost de 1954 i Jo, encara que la meva mare em va comptar que va tenir un avortament abans del meu naixement.

Els meus pares van fer el possible per tenir i dur una vida feliç i fer-nos sentir molt amor i una mica de llibertat ,sense que hàgim de tenir malsons del passat, però sé que ells en el fons les seguien tenint en silenci,

Això ens duu, que hem après que cal lluitar sempre, però sobretot per a estar bé amb un mateix.

En unes vacances en l'any 1975 vam venir A França i a Espanya para visitar la família i ens quedem, ens quedem, va ser una gran sorpresa per a mi no parlada ni preparada  asi que em trobo a Barcelona de cop i amb una nova destinació, en aquest cas no hi ha guerres ni conflictes tan greus com en la època dels meus pares.

Però com vaig dir abans; cal lluitar i vèncer el que tenim davant ,

 CAL SEGUIR

si haig de mirar enrere el passat  solament tinc i solament vull tenir el record dels meus pares que han estat locmes bo que he tingut i que la vida no m'ha deixat poder estar mes temps amb ells.

Una abraçada a tots.

Entrevista

Hola, nos puedes dar tu nombre y lugar donde naciste.

Me llamó Sylviane Ortega Bernabéu, muy importante también, y nací en Orán Argelia en 1960.

¿Tienes conocimiento de cómo vivían tus padres o tus abuelos en la época de la República y de la guerra?

Bueno, el conocimiento de los años, tampoco me han contado mucho, pero sí algo, lo que más me acuerdo es de la posguerra, no de antes. De lo que contaba mi madre de la posguerra, de lo que sufrió.

Ella me contaba del hambre que había pasado, porque se encontró sin padre, eran muchos hermanos, ella era la mayor y en fin, como mujer, ella sufrió. Pero bueno, pasaba después rápidamente a estar contenta y a cambiar de tema.

¿Sabes si en algún momento tu padre o tus abuelos estaban en la guerra, o en algún partido?

Sí, mi abuelo materno, que lo conocí, este hombre era cenetista, masón; mis padres, sí, de la CNT, apoyando al trabajador, vamos lo que era lo contrario de lo que había en España en ese tiempo.

¿Dónde vivían?

Mi madre nació en Valencia y mi padre nació en el sur de Andalucía, pero a los dos meses se fue a vivir a Melilla y a partir de ahí pasaría a Argelia después.

¿Tú sabes si fueron a algún campo de concentración?

Mi madre no, no fue a ningún campo de concentración, mi padre sí, contaba que hizo como una mili, de tres años, que estaba medio prisionero medio militar. Mis abuelos estaban en la cárcel muy a menudo, el padre de mi padre en Melilla. O tíos, sí, un hermano de mi padre estuvo en campos de concentración, estuvo en Francia, estuvo en muchos sitios. Pero ellos no, en concreto no.

¿Y cómo llegan a Argelia?

¿Cómo llegan?

Ya se habían conocido tus padres.

No, mi madre cuenta su odisea con 18 años de irse a Orán con el hermano pequeño, que tenía ocho años, fue la primera. Se ve que a raíz de pasar tantos años sin su padre, pues al final lo reclamó y el hombre dijo bueno “pues veniros, veniros todos”. Y la primer en irse fue mi madre, con el hermano pequeño, y cuenta que lo pasó... una chica, a sus años, española, en tierras musulmanas, cogiendo autobuses, no conociendo a nadie, lo cuenta con mucho miedo, una mujer muy valiente, muy valiente, mucho, a su edad.

¿Y tu padre?

Mi padre, pues al haber vivido en Melilla mucho tiempo, lo que sucede es que al ser adolescente, pasaba mucha gente por la frontera a Argelia, como era jovencito lo utilizaban para pasar muchos inmigrantes políticos o gente que huía por parte de la política y lo utilizaban como guía, lo utilizaban porque era joven, podía escaparse más, podía esconderse más de los policías, de todo. Y después a partir de ahí supongo que con veintitantos años…, no lo sé, eso lo desconozco, mi padre no explicaba mucho. Era un hombre que vivía más el presente.

Cuando llegan y están en Argelia, ¿cómo se conocen?

Estaban ya todas las hermanas por parte de mi madre, con la madre, con la abuela, todos reunidos con el padre, que llevaba ya en Argelia bastantes años. Y se conocen pues supongo que en esos colectivos de españoles que se juntan, para hacer alguna fiesta, alguna merienda.

Esto era en Orán.

Sí, en Orán se conocen, ya mi madre creo que tenía veintinueve años y mi padre pues treinta, treinta y algo.

Te han llegado a contar ¿cómo vivieron es exilio?, ¿si ellos querían volver o ya se habían instalado?.

Hablando de lo que es mi infancia no sentí las ganas de volver, sólo cuando empecé a tener ya unos 11 años, que mi hermana mayor tendría sus 17 y no quería volver a Orán por razones de que no era una adolescencia adecuada para jóvenes, y a partir de ahí es cuando yo noté que mis padres estaban planteando volver. Difícil, difícil, los veía que sufrían mucho en cómo hacerlo, pero se lo estaban planteando porque nuestra vida como mujer en Argelia era difícil.

¿Tú crees que tus padres estaban siempre con la idea de regresar a España?

No, no, de hecho yo los veía bien allí en las circunstancias que estaban, claro, no era su país de origen, pero yo tal como lo veo ahora, yo creo que ellos habían encontrado ahí una tranquilidad, una seguridad. Vivían con el recuerdo siempre de muchas cosas y con penas también, pero yo los veía como más tranquilos allí, viviendo seguros, con sus hijos, no faltaba comida, no faltaba nada, estábamos bien.

Mi padre era un hombre feliz, pescaba, trabajaba, era un hombre muy feliz allí. Mi madre como mujer es diferente, pues la veía más sufridora. Porque tenía hermanas también que vivían fuera, vivían en Francia, pero bueno la veía una mujer más sumisa a la causa.

¿Tu padre tuvo alguna actividad de tipo político con la gente que estaba en Orán?

Parece ser que sí, pero como había mucho problema durante la guerra civil. Hablo de cosas que yo no sé, puesto que nací en esa época, pero creo haber oído que nunca ha dejado de mantener sus ideas políticas. Lo que pasa es que era una cosa como más tranquila, porque me parece que allí, por la actividad política que había entre franceses, los franceses que no se querían marchar, entre los que eran los españoles que no tenían nada que ver con los franceses, pero que sí se juntaban con los franceses, en fin depende de en qué grupo estabas, pues podías tener un atentado … Era una mezcla de unas razones con otras y el que era español, creo que se salvó en parte, que no pertenecía a este grupo francés colono, que no se quería marchar y tenía que irse. Pero bueno había que tener cuidado, por lo que yo entendía.

Su padre con unos amigos

¿En tu casa normalmente tenían visitas de gente del exilio?

Sí, en la casa siempre había mucha gente, mucha gente de muchos países. Argelia era un país que en ese momento había muchos cooperantes con el gobierno argelino: cubanos, rusos, yugoslavos, aparte de españoles. Había de todo, yo en casa siempre he visto de todo. Entonces no ponía atención especialmente a nadie sino que simplemente era la comunicación con gente, en el caso de los cubanos, de la misma lengua y los que eran yugoslavos, rusos pues mi padre era un hombre muy extrovertido y conocí a mucha gente, supongo que por el taller de coches que tenía, le llevaban muchos coches a reparar y lo viví más como una persona muy extrovertida y muy sociable, más que política.

Pero también iban exiliados.

Sí.

¿Y hablaban cosas de la guerra?

Sí, no he conocido conversaciones profundas con mi padre, no, he vivido momentos con mi padre, pescando, con gente exiliada, en paellas, barbacoas, he vivido estos momentos, pero conversaciones serias, alrededor de una mesa, no, no, creo que esto huía mi padre, no le encontraba ningún sentido.

¿Y tu madre?

Mi madre, pues mi madre me enseñaba a coser y me contaba un poco sus cosas de cuando era pequeña, cosas de su abuela, cosas que yo le pedía que me contara. Más bien era un bien para ella, recordar cosas y hacerme comprender los valores o lo que teníamos en ese momento, lo importante que era.

Desde que tú tienes uso de razón ¿cómo era tu vida cotidiana en Orán?

Pues desde que tengo uso de razón, yo, hablo un poco desde ahora, que soy una mujer adulta, veo que mis padres han intentado, en mi caso, -en el de mi hermana es otro, no lo sé-, que me han tenido siempre como en una burbuja. Una burbuja muy bonita, no faltaba de nada y si algo no comprendía que me faltara, me lo explicaba y he vivido una infancia muy bonita, con mucho amor y es lo que recuerdo.

El puerto de Orán

Cuéntanos cómo era un día cotidiano tuyo.

Pues un día cotidiano lo que se hace en una casa, en una familia, te levantan, te llevan a la escuela, es un colegio francés, eso sí y hacemos las actividades que nos pedía el colegio, el Instituto, después a casa a comer, siempre teníamos mucho contacto con mi tía y mis primas, se hacía bastante piña cuando estás en el exilio viviendo fuera, bueno aquí también lo veo. Pero quizás allí se valora más si tienes algún familiar cerca, contactas más, lo ves más veces, no pierdes el contacto como aquí que pasan meses y no ves a un primo, a tu familia si no es por una ocasión. Pues íbamos a ver a mis tíos, tuve una infancia de jugar con mis primas, los domingos íbamos a la montaña y a la playa, depende. Y siempre encontrándose con españoles, con gente, siempre, siempre.

¿Tus amigos eran españoles?

El tipo de comida qué se hacía en tu casa normalmente.

Vaya, vaya, ahí sí que mi madre se enfadaba mucho conmigo porque hacía mucha comida de su estilo, mediterránea, lo que ella sabía hacer, no era una mujer que le gustara mucho cocinar, entonces pues hacía comida, claro que sí, pero eran las normales, las normales que se comen aquí, pucheros, garbanzos, cocidos, mucho pescado eso sí, porque allí no había embutido ni nada de esto. Y muchas cosas caseras, el yogurt lo hacíamos en casa, mucho bizcocho en casa, todo lo más natural posible. No es como aquí, que tienes tiendas, vamos, por cada esquina.

Sylviane con sus padres, su hermana y su abuelo

También llegaron a tener alguna influencia de la comida argelina por ejemplo.

Sí, mi madre hacía cuscús, nos gustaba mucho, alguna que otra cosa, pero no mucho. En mi casa, y en la casa de mis tíos se cocinaba mucho mejor que mi madre, sí hacíamos otras cosas cuando íbamos a comer, claro. Pero en casa recuerdo, lentejas, habichuelas, caldo, mucho pescado, porque también era muy barato ahí, mi padre pescaba mucho, mejillones. Cuando vivía mi abuela pues caracoles, pero era todo más mediterráneo.

¿Y francés?

Francés, no, en plan sofisticado no y ¿comer con mantequilla?, sólo el pan, no freíamos todo con mantequilla, esto era francés, esto se queda del otro lado de los Pirineos, no, aceite de oliva, sobrasada, cuando caía un jamón de Melilla no duraba ni dos días. Cuando caía un bote de cola cao también, o sea todo lo que aquí era básico, conocido, allí era oro.

Tu hermana fue también a un colegio francés contigo.

Sí.

Ella hasta qué edad estuvo en Orán.

Ella estuvo creo recordar hasta los 15,16 me parece.

Y después ella sale.

Después ella se va a un internado a Francia y acaba su Cou o su Bac por ahí.

Y tú estudias hasta qué edad en Orán.

Yo estudio hasta los 13,14 años en Orán.

En qué momento deciden que ya no puedes estar allí.

En un momento inesperado. Así de claro. Habían hecho un par de intentos, me acuerdo que se fueron a Santa Pola una primavera, pero no me contaban nada, mi madre me decía “te quedas en casa de tu tía unos días, que vamos ir a  Santa Pola a ver unos familiares”, pero después me enteré que habían ido a ver cómo estaba la cosa, pensando en irse a vivir. Se querían ir a vivir por Alicante, por ahí, pero fue un intento que después pasaron 2, 3 años y no volví a saber nada más. Y unas vacaciones viniendo a España, pues yo ya no volví. Eso fue el aviso de mi padre y mi madre.

¿Tú por qué crees que no volviste?

Tú estabas contenta en Orán.

Sí.

¿Te repercutió mucho el venir de vacaciones y no volver?

Se estropearon bastante mis vacaciones, porque me encontré de pronto que me tuve que quedar aquí en casa de unos tíos que hacía mucho tiempo que no veía y mis padres se volvieron a Orán para arreglar papeles y a ver cómo hacían para volver y me dejaron aquí.  Vale que estaba muy bien y me querían mucho, pero para mí fue un golpe.

Sylviane con su abuelo

¿Si tú hubieras decidido te hubieras quedado en Orán?

Orán no estaba para quedarse, Orán era tiempo de venirse un día u otro, pero claro una cosa es pensarlo y otra cosa es hacerlo. Entonces viendo que todos los compañeros, hijos de amistades acababan todos el Cou e iban a la universidad en Francia, era ya el sistema que estábamos un poco mentalizadas, que acabaríamos todas hasta Cou y después la universidad todo el mundo se va a Francia o a Madrid, estábamos como mentalizadas que era ése el trayecto que haríamos.

También influye la independencia de Argel para tomar la decisión de salir del país ¿no?

La independencia de Argelia fue muchos años antes, porque cuando yo nací fue la independencia, yo te hablo de 15 años más tarde, ya era argelino. Pero por lo que después deduje: mi padre no se hubiera venido, no, él no, se hubiera quedado allí, pero bueno mi madre, como mi madre sufría mucho por nosotras.

En su casa, detrás del Liceo Pasteur

Cuéntanos un poco de tu vida cuando vienes de vacaciones y te quedas aquí instalada. ¿Te quedas en Cataluña?

Sí, nos quedamos en un pueblecito aquí cerca de Barcelona, Sant Cugat, y bueno pues nada, me dicen que me tengo que quedar que ya no vuelvo con ellos, que me han inscrito a un colegio, que tengo que prepararme el español porque no lo sé y que tengo bueno que ponerme un poco las pilas.

Hablabas solamente francés.

Hablaba español pero no lo escribía.

En casa hablabas español y francés en el colegio.

Sí.

¿Tu familia entre ellos hablaban castellano todo el tiempo?

Sí, mis padres pero yo hablaba con ellos en francés, no había ningún problema. Pero hablábamos castellano también, era la manera de no perder un poco los orígenes.

Te vas a San Cugat y…

Y nada, empecé el colegio y a ponerme a estudiar, bueno también igual a otro adolescente le hubiera causado más trauma, pero yo creo que ya llevamos en la sangre el instinto este de supervivencia, porque levantamos pronto, levantamos pronto cabeza y nos levantamos rápido, porque ves que es lo mejor, lo que te han enseñado, ves que siempre hay que sobrevivir, siempre hay que reponerse, siempre hay que continuar.

Y no sé, yo por lo que he podido leer y ver hasta ahora, es que toda la gente que hemos nacido así en estas circunstancias, tenemos un octavo sentido, se puede decir, que es el de sobrevivir, el de reponerse de una manera bestial. Entonces pues uno se repone, con amor de los tuyos uno se repone.

¿Tú habías estado en España antes?

Vine de más pequeñita con mi abuela, que vinimos a ver a unas primas a Valencia, estuvimos dos semanas, pero España era sí, el país de mis padres y de mis abuelos, había muchas cosas buenas para comer, sol y bueno en vacaciones que más o menos es cuando podías venir era un lugar nada negativo.

¿El cambio fue de entrada difícil para ti?

A ver, se puede decir que hay como tres cosas en este cambio. Uno, el que no se me avisó, y esto me hubiera gustado que me lo hubieran explicado bien, que lo hubiese pensado antes, pero bueno, los comprendí en el fondo.

Otro, el problema era de adaptarte a otra cultura, porque de lejos ya la conocía, pero son otras gentes, eran otras gentes aquí también y yo es cuando vi que yo venía de otra cultura, que era la francesa. Pero para que vamos a negarlo, una francesa en una escuela aquí en un pueblecito a 40 km de Barcelona, eres la reina del mambo, porque venimos con otra cultura, es así, como más abiertas, no lo sé, tampoco vayamos ahora a tiranos flores, pero la realidad es esa, vienes con más conocimiento y entonces de alguna manera eres un poco superior, a ver si me entiendes, entonces la adaptación es positiva. Si te sientes inferior la adaptación cuesta más, pero si tu vienes con más conocimiento o parece ser que los tienes, pues la adaptación es más positiva.

Después a medida que pasa el tiempo pues ya te vas colocando y te vas adaptando y ya no eres, ya no tienen esa visión de superioridad, pero que al principio se nota mucho, sólo ya por saber dos lenguas, por vivir otras cosas, en otros países, contra gente que igual, -como todo el mundo aquí en su pueblo- que no sale ni de vacaciones, pues es más limitado el conocimiento. Entonces al principio, claro es diferente, pero también te sientes de otra manera, no sé, como que parece que yo sé más, después ya no, una ya se pone a nivel y ya está.

Sylviane con unos amigos y su hermana

¿Cuánto tardaron tus padres en volver para establecerse aquí?

Tardaron bien, bien tres meses, eternos tres meses. Llegó un momento en el que pensé que no volvían, que me dejaban aquí.

¿Y cuando volvieron se quedan en San Cugat?

Sí, cuando volvieron compraron un pisito, al lado de mis tíos. La verdad es que sin mis tíos ellos no hubieran podido hacer nada, yo creo que les ayudaron bastante a adaptarse a ellos también porque yo creo que les costó más a ellos.

¿Por qué?

No lo sé porque, bueno por el lado de mi padre sí, porque era un hombre que vino por mi madre, entonces yo creo que mi padre a partir del momento que vino a España intentó revivir un poco cómo era él, pero yo creo que se fue auto anulando un poco el solo después, poco a poco, con el tiempo.

Y mi madre pues yo creo que sobreviviendo, sobreviviendo, porque no les gustaba tampoco el pueblo donde estábamos, entonces yo creo que sobrevivían pues por mí, por estar cerca de mi hermana que estaba en Francia.

Tú hermana permanecía en Francia.

No, después ya vino a España, estuvo trabajando un poco por aquí, después se fue a Andorra a trabajar y bueno ella se independizó mucho antes.

¿Tu vida cómo siguió?

¿Mi vida? (…) yo me adapté como pude, me hubiera gustado hacer más cosas pero era lo que había, yo comprendo que mi madre estaba muy limitada en lo que podía hacer conmigo aquí. Yo estaba súper limitadísimas porque tampoco sabía que podía hacer, al partirse los estudios, no tuve ni una cosa ni la otra, tuve que apañarme con acabar un graduado medio, forzado con unos exámenes. Pasé a hacer una formación profesional porque a la universidad ya no podía entrar, porque de alguna manera yo me encontré también como un poco bloqueada de estudios. Tenía que estudiar algo, entonces yo pensé que la manera más fácil era buscar cosas más prácticas para salir adelante y continuar. Universitarios no llegué, no llegué porque también se cortó un poco el sentido este que teníamos de seguir hasta Cou, se cortó también por ese cambio de país.

¿Se quedaron siempre a vivir en San Cugat?

Se compraron un pequeño apartamento al lado del mar, porque lo necesitaban, porque no les gustaba San Cugat y entonces bueno pasaron mucho tiempo ellos aquí al lado del mar y venían unos meses a San Cugat.

¿Tú dónde vivías?

Yo me casé pronto y me fui a vivir con mi marido a la montaña y buscando…, buscando cómo ser feliz. Y al mismo tiempo mis padres, por su lado también, buscando cómo ser felices ellos, al lado del mar, buscando algo que ya no volvería, claro.

Para ti fue fácil encontrar trabajo.

No, no fue fácil no, a ver, buscar trabajo, también en esos años era más fácil buscar trabajo que ahora. Simplemente que me casé y mi sentido de la vida es otro, vivía en la montaña, quería tener una granja con animales, era más bien un estilo de este, entonces lo que hice fue más bien a buscar un estilo para vivir, en la montaña como yo quería y de hecho sí lo conseguí.

¿Has ido a visitar los lugares donde nacieron tus padres?

No, si he pasado ha sido casualidad, pero expresamente plantearme voy a recorrer por donde han estado mis padres, no, eso se lo dejo a mi hermana, que necesita ocuparse y después que me lo explique. Me gusta vivir con lo que me han contado, quedarme así y si me cuenta algo mi hermana, si aparece algo, bien, pero no, me gusta quedarme un poco así, a veces está mejor.

Reunión familiar

¿Te han acogido bien los catalanes, te has sentido a gusto?

En general sí, no tengo problema.

Y en particular.

Pues en particular no, si lo digo por mi familia política, pues no, que es catalana, catalana, y desde el primer momento sentí que no éramos bien aceptados. Nunca he sido aceptada por esta familia que es muy catalana y el momento en el que me separé, la prueba es que desde ese momento ya no me han dicho nunca más nada, no sé si viven o si están muertos mis suegros, es decir como si les hubieran quitado una cosa que han tenido que soportar durante años y por fin ya no la tenemos.

¿Cuánto tiempo estuviste casada?

20 años. Pero bueno, por lo que lo siento es por mis hijos, que los conocieron, sobre todo mi hija la mayor y que no entiende por qué de pronto son unos abuelos, tíos y primos, todos, que no han querido saber más. No sabemos nada, nada, pero se presentía, yo lo notaba.  Alguna vez en la comida de Navidad, cuando decía “igual podían venir mis padres, que están solos”, cuando se lo decía a mi ex marido, él decía “se lo comentaremos a mi madre” y cuando se lo comentaba a mi ex suegra, decía “bueno igual algún día, pero ya comprenderás que es que tus padres …, se van a aburrir aquí”. Y esto, bueno, hay que ser muy nulo para no verlo.

Sylviane con su hermana Eliane

¿Y con la lengua catalana has tenido algún problema?

No, yo la aprendí sin ningún problema, pero porque soy de esta naturaleza, hay gente que igual no lo aprende después de muchos años, pero yo no tengo ningún problema con la lengua catalana como con otra.

¿En general te has sentido aceptada?

Como nunca me he sentido de ningún sitio, por ahora y desde hace muchos años, pues estoy aquí como si estuviese en otro sitio, o sea que me da igual si son catalanes como si son vascos o si son gallegos, lo importante es que la gente sea buena, sea honesta, se porte bien, vale, eso es lo importante, catalanes o no me da igual. Estoy aquí pues porque estoy aquí, pero si tuviese que estar en otro sitio pues tan contenta, mientras sea bien acogida y que haya respeto y educación, no hay ningún problema.

¿Qué ha sido para ti, o cómo ha influido en tu vida ser hija de exiliada?

¿Qué parte de tu familia vive aún?

Estamos repartidos, en Francia hay mucha familia de parte de madre y de padre, de los dos, dos abuelas están enterradas allí y en España queda alguna familia por parte de mi padre, pero es familia, primos muy lejanos. En Argelia pues quedan abuelos enterrados, paternos y maternos y una tía abuela paterna enterrada.

¿Tú has vuelto a Argel?

No.

¿Tienes interés en volver?

A ver si mi hermana insiste un poco más, ella sí quiere ir, no lo sé, la verdad es que por un lado sí me gustaría, pero por otro lado no, creo que procuro guardarlo en mi corazón.

Prefieres recordarlo.

Sí, me gusta, me gusta mucho y que conste que aceptó todo lo que me cuenten y me enseñen. Llorar, lloraré pero no sé, a veces tanto, tanto, eso de volver ahí, quizá yo no lo necesite tanto como mi hermana, ella sí, pero ella es diferente, es más mayor que yo. Es como si yo hubiese pasado muy rápido de un sitio a otro, es lo que recuerdo, como una estrella fugaz.

¿Alguna otra cosa que quieras comentar?

¿Que quiera comentar? Pues que es una pena que tengan que pasar cosas de estas pero si eso nos tiene que dar una lección y nos tiene que dar un empuje y podemos dejar un mensaje a la gente: ‘que la vida puede ser de diferente manera y que se puede sacar mucho partido de ella’, pues ése es el mensaje que dejo.

     
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